Historia
ZANCHI, GIROLAMO (1516-1590)

En 1568 fue a Heidelberg como profesor, donde pronto adquirió rango de primera categoría como teólogo, siendo consultado sobre cuestiones polémicas. En 1572 escribió De tribus Elohim sive de uno vero Deo æterno, Patre, Filio, et Spiritu Sancto, un argumento a favor de la unidad de Dios. La obra basa sus conclusiones sobre el Antiguo y Nuevo Testamento y sobre analogías en la naturaleza, siendo su exégesis arbitraria. En relación a esta obra escribió una segunda, De natura Dei sive de divinis attributis, una especie de filosofía religiosa, y una tercera, De operibus Dei intra spatium sex dierum creatis, tratando con Dios como creador y con la cosmología. Comenzó otra obra pero no la acabó, De primi hominis lapsu, de peccato et de lege Dei. Cuando Luis VI sucedió a Federico III en 1576 en el Palatinado, la reforma luterana quedó bajo presión, teniendo que dejar la mayoría de los profesores sus puestos. Zanchi encontró uno en la recién fundada escuela en Neustadt sobre el Hardt, rechazando llamadas de Leiden y Amberes, continuando allí hasta su muerte. En 1577 se le encomendó la tarea de ayudar a Ursinus en la creación de una confesión de fe, que fue usada en la Harmonia confessionum fidei de 1581. Tras la muerte de Luis y el regreso al Palatinado del calvinismo, Zanchi tuvo la oportunidad de regresar a Heidelberg, pero decidió quedarse en Neustadt. Fue enterrado en la iglesia de la universidad de Heidelberg, donde murió mientras hacía una visita.
Zanchi poseyó un agudo intelecto, sentimiento cálido, coherencia en pensamiento y discusión, tenacidad en sostener sus convicciones pero combinada con amistad y comprensión hacia otros. Siempre esperó una Iglesia reunificada. Sus opiniones fueron grandemente valiosas y su consejo era apreciado. Estaba bien equipado en teología y filosofía, siendo su horizonte más amplio que el de sus contemporáneos. Aunque no fue original ni creativo, fue uno de los hombres más instruidos entre los teólogos del siglo XVI.
De su obra sobre la doctrina de la predestinación absoluta es el siguiente pasaje:
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo" (28 Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito. 29 Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, p[…]Romanos 8:28-29).Sin un profundo sentido de predestinación, nos faltaría la motivación más segura y poderosa para tener paciencia, resignación y dependencia de Dios en medio de cualquier aflicción espiritual y temporal. ¡Cuán dulces son las siguientes consideraciones para el creyente atribulado!
1. Es indudable que existe un Dios todopoderoso, omnisapiente lleno de gracia (Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan.[…]Hebreos 11:6).
2. En el pasado me ha dado, y me da en el presente (oh que tuviera yo ojos para verlo) muchas señales de su amor por mí, tanto de su providencia como de su gracia (1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios: A los santos que están en Efeso y que son fieles en Cristo Jesús: 2 Gracia a vosotros y paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucri[…]Efesios 1).
3. Su amor es inmutable. Nunca se arrepiente de él ni lo cancela (estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.[…]Filipenses 1:6).
4. Todo lo temporal que sucede en la tierra es el resultado de su voluntad desde la eternidad (sin embargo, para nosotros hay un solo Dios, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para El; y un Señor, Jesucristo, por quien son todas las cosas y por medio del cual existimos nosotros.[…]1 Corintios 8:6), en consecuencia
5. Mis aflicciones son parte de su plan original y todas están ordenadas por número, peso y medida (Porque El no ha despreciado ni aborrecido la aflicción del angustiado, ni le ha escondido su rostro; sino que cuando clamó al SEÑOR, lo escuchó.[…]Salmo 22:24).
6. Los cabellos de mi cabeza (cada uno de ellos) han sido contados por él, no ha caído ni uno solo al suelo que no fuera consecuencia de sus designios (Es más, aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; vosotros valéis más que muchos pajarillos.[…]Lucas 12:7). Por lo tanto
7. Mis tribulaciones no son el resultado de la casualidad, ni son accidentales, ni una combinación fortuita de las circunstancias (Tú has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lágrimas en tu redoma; ¿ acaso no están en tu libro?[…]Salmo 56:8), en cambio
8. Mis tribulaciones son el cumplimiento providencial del propósito de Dios (Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.[…]Romanos 8:28) y
9. Mis tribulaciones están diseñadas para lograr algunos propósitos sabios y misericordiosos de su gracia (10 Hermanos, tomad como ejemplo de paciencia y aflicción a los profetas que hablaron en el nombre del Señor. 11 Mirad que tenemos por bienaventurados a los que sufrieron. Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el resultado del proceder de[…]Santiago 5:10-11) y
10. Mi aflicción no durará un segundo más de lo que Dios disponga (6 Pero Dios, que consuela a los deprimidos, nos consoló con la llegada de Tito; 7 y no sólo con su llegada, sino también con el consuelo con que él fue consolado en vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto y vuestro celo por mí[…]2 Corintios 7:6-7).
11. Aquel que me la ha causado ha prometido sostenerme y superarla (15 Los ojos del SEÑOR están sobre los justos, y sus oídos atentos a su clamor. 16 El rostro del SEÑOR está contra los que hacen mal, para cortar de la tierra su memoria. 17 Claman los justos, y el SEÑOR los oye, y los libra de todas sus angustias. […]Salmo 34:15-17).
12. Todo obrará indudablemente para su gloria y para mi bien, por lo tanto
13. "La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?" (Jesús entonces dijo a Pedro: Mete la espada en la vaina. La copa que el Padre me ha dado, ¿acaso no la he de beber?[…]Juan 18:11).Sí, lo haré con la fortaleza que él imparte, incluso me gozaré en las tribulaciones. Valiéndome de las alegrías que puede poner ahora o en el futuro en mis manos, me entrego yo mismo y entrego mi sufrimiento a él, cuyo propósito no puede ser derogado, cuyo plan no puede ser desviado, y quien, me resigne o no, seguirá obrando todas las cosas según el consejo de su propia voluntad. "En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad" también hemos obtenido herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que obra todas las cosas conforme al consejo de su voluntad,[…]Efesios 1:11.
Sobre todo, cuando el cristiano que sufre toma en cuenta que es uno de los escogidos y sabe que por el eterno e inmutable acto de Dios ha sido señalado para obtener salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo; que, por supuesto tiene una ciudad preparada para él en lo Alto, un edificio de Dios, una casa no hecha de manos, sino eterna en los cielos (Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era de una sola perla; y la calle de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente.[…]Apocalipsis 21:21); y que los peores sufrimientos de la vida presente no tienen comparación con la gloria que será revelada en los santos (Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.[…]Romanos 8:18). ¿Qué adversidad podríamos enfrentar, que la esperanza segura de bendiciones como estas no sobrepasara infinitamente? Por más graves como sean las aflicciones que nos hieren al principio, ante perspectivas tan halagüeñas tenemos que recobrarnos prestamente; logrando así que las flechas de la tribulación pierdan su filo. Los cristianos no cuentan más que con resignación absoluta para mantenerlos perfectamente contentos en cualquier circunstancia posible, y la resignación absoluta solo puede fluir de una creencia absoluta y sometimiento absoluto a la providencia absoluta, basado en la predestinación absoluta (2 Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros, haciendo mención de vosotros en nuestras oraciones; 3 teniendo presente sin cesar delante de nuestro Dios y Padre vuestra obra de fe, vuestro trabajo de amor y la firmeza de vuestra esperanza en nues[…]1 Tesalonicenses 1:2-4).'
Bibliografía:
Johannes Ficker, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge. Una carta de Zanchi a la reina Isabel está en Fresh Suit aoainst Human Ceremonies, Rotterdam (?), 1633, de W. Ames y su Confession touching the Supper of the Lord está en R. Hill, Pathway to Prayer, Londres, 1616. Consultar: C. Schmidt, en TSK, xxxii (1869), 625-708; M. Adam, Decades duæ continentes vitas theologorum, páginas 148-153, Frankfort, 1618; C. A. Salig, Vollständige Historie der augspurgischen Konfession, i. 441 ss., iii. passim, Halle, 1730; D. Gerdes, Specimen Italiæ reformates, págs. 351-353, Leiden, 1765; G. B. Gallizioli, Memorie istoriche e letterarie della vita e delle opere di G. Zanchi, Bérgamo. 1785; K. Sudhoff, C. Olevianus und Z. Ursinus, págs. 333 eq., 341 eq., Elberfeld, 1857; J. F. A. Gillett, Crato von Crafftheim und seine Freunde, ii. 130 y sig. ss. 191 eq., Frankfort, 1860; F. H. R. von Frank, Theologie der Concordienformel, volúmenes, iii.—iv., Erlangen, 1863-1865; H. L. J. Heppe, Dogmatik des deutschen Protestantismus, vol. iii., Frankfort, 1866; Paulus, en Der Katholik, lxxi. 1 (1891), 201-228; idem, Die Straesburger Reformatory und die Gewissensfreihedt, págs. 83 y ss., Friburgo, 1895; F. W. Cuno, Daniel Tossanus, Ámsterdam, 1898; H. Preuss, Der Antichrist am Ausgange des Mittelalters, Leipzig, 1906; ADB, xliv. 679-683; KL, xii. 1867-68.