Historia

ZENÓN EL ISÁURICO (c. 426-491)

Zenón el Isáurico, emperador bizantino entre los años 474-475 y 476-481, debe su apelativo al hecho de ser originario de la región de ese nombre, en Asia Menor.

Moneda de Zenón
Moneda de Zenón
Desde hacía tiempo una guarnición isauria se había establecido en Constantinopla y a partir de ahí es de donde Zenón alcanzó el poder. Aspar, un osetio, había alcanzado un elevado grado de poder bajo León I, casándose su hijo Patricio con una hija del emperador y siendo llamado Cæsar. Pero León se distanció de Aspar y sus germanos, acercándose a los isaurios y a Zenón, quien se casó con Ariadna, una hija de León, siendo la designación y el matrimonio de Patricio retirados, mientras que Zenón fue nombrado cónsul. Sin embargo, Zenón parecía inapropiado para la sucesión a causa de dudas sobre su ortodoxia, por lo que el hijo que tuvo con Ariadna, nieto de León, fue nombrado sucesor, convirtiéndose en emperador bajo la regencia de Zenón a la muerte de León en el año 474. Pero el heredero murió el mismo año y bajo la influencia de la emperatriz viuda Verina y de su esposa, Zenón fue nombrado emperador. Pero un desacuerdo con la viuda en relación a un levantamiento de los godos tracios y de la capital, obligó a Zenón a huir en enero del año 475, tomando Basilisco, hermano de Verina, el trono. El nuevo emperador favoreció a los monofisitas y emitió una encíclica a tal efecto, mientras que Acacio, patriarca de Constantinopla, sostenía la fe de Calcedonia. La encíclica provocó dos cartas del papa Simplicio a Acacio y Basilisco. Zenón con sus isaurios pudo volver a Constantinopla, capturó a Basilisco y en el año 476 retomó las riendas del imperio. El papa saludó el regreso de Zenón como un triunfo de la ortodoxia. El poder de los monofisitas obligó a Zenón, sin embargo, a adoptar una posición media, por lo que emitió su Henoticon, donde buscaba un compromiso, en el que Acacio y Pedro Mongus tomaron parte. El intento fracasó y en lugar de producir paz trajo nuevas luchas, siendo el resultado una ruptura con Roma que comenzó con la excomunión de Acacio y duró treinta y cinco años. Mientras que Zenón animó a Teodorico a invadir Italia contra los ostrogodos, la política de Justiniano fue restaurar el control imperial directo en Italia, propiciando una solución del cisma que acabó en el año 519.

El siguiente texto recoge extractos del Henoticon, procedente de la Historia Eclesiástica de Evagrio Escolástico:

'El emperador César Zenón, Pío, Victorioso, Triunfante, Grande, siempre Augusto, Augusto, a los reverendísimos obispos, al clero y a los monjes de Alejandría, de la totalidad de Egipto, de Libia y de Pentápolis.
Puesto que sabemos que una única fe correcta y verdadera es el principio, el sostén, la fuerza y la armadura invencible de nuestro reino, esta fe que fue expuesta, por inspiración divina, por los trescientos dieciocho santos Padres reunidos en Nicea, que fue confirmada por los santos Padres reunidos en Constantinopla [...]
Puesto que la fe irreprochable nos protege a nosotros mismos y a los asuntos de los romanos, se nos han hecho peticiones por parte de los piadosos archimandritas, por eremitas y por otras personas venerables, que nos suplican con lágrimas que se haga la unión en las muy santas iglesias [...] Es por ello por lo que deseamos haceros saber que tanto nosotros mismos como las Iglesias de todas partes no tenemos ni tendremos otro Símbolo, o doctrina o definición de la Fe o creencia que la del santo Símbolo suscrito por los trescientos dieciocho santos Padres, el cual fue confirmado por los ciento cincuenta santos Padres [...] Si alguno sostiene cualquier otro Símbolo, lo consideraremos ajeno a la Iglesia. Es en el Símbolo de Nicea en el único que tenemos confianza y por lo tanto lo defendemos en nuestro reino [...] Anatematizamos a Nestorio y a Eutiques puesto que tenían una manera de pensar contraria al Símbolo citado, y admitimos los doce capítulos [anatemas] enunciados por Cirilo de santa memoria, que fue obispo de la santa iglesia de Alejandría [...].
En la convicción de que ni las santas Iglesias de Dios ni los obispos, muy amigos de Dios, que están al frente de las mismas, ni nuestro Imperio admitirá jamás otro Símbolo u otra definición de fe que la de la santa doctrina mencionada, unámonos los unos con los otros sin ninguna preocupación. Si hemos escrito esta carta no ha sido para aportar una innovación en la fe sino para tranquilizaron. Pero por otra parte, cualquiera que haya tenido o tenga, que se mantenga o haya mantenido fiel a Calcedonia, lo anatematizamos, y principalmente a los referidos Nestorio, Eutiques y sus partidarios.
[...] Cuando este texto se haya leído, todos, en Alejandría, se unirán a la santa Iglesia católica y apostólica.'
(111,14).


Bibliografía:
K. J. Neumann, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Bury analiza las fuentes en su edición de Decline and Fall, compárese el relato histórico en el capítulo xxxix de Gibbon. Consultar: la monografía sobre Zenón en la disertación de W. Barth, Basilea, 1894; las notas de la edición de K. Ahrens y G. Krüger de la Historia de la Iglesia de Zacarías Rhetor, Leipzig, 1899; Schaff, Christian Church, iii. 765.