Historia
ZÖCKLER, OTTO (1833-1906)

Con su llamada a Greifswald en 1866 comienza un nuevo periodo en su vida. En ese momento esa universidad tenía solo diecisiete estudiantes de teología sobre un total de cuatrocientos, pero las reputaciones de Hermann Cremer y Zöckler elevaron ese número en unos años a trescientos ochenta. La erudición de Zöckler era estimada en gran manera, así como su autoridad en el campo de la ciencia natural. Sus contribuciones sobre Crónicas, Job, Proverbios, Eclesiastés, Cantares y Daniel al comentario de Lange muestran que estaba entre los teólogos positivos de su día. En 1869 comenzó su obra como editor de Allgemeine litterarische Anzeiger für das evangelische Deutschland. Hasta ese tiempo sus clases se habían limitado al dominio de la historia, pero a la muerte de su colega Vogt se introdujo en el campo de la dogmática, siendo resultado de ello su Augsburgische Confession (Francfort, 1870). Al año siguiente la apologética tomó el principal lugar en su obra, destacándose Geschite der Beziehung zwischen Theologie und Naturwissenschaft mit besonderer Rücksicht auf die Schöpfungsgeschichte (2 volúmenes, 1877-79), Gotteszeugen im Reiche der Natur, Biographieen und Bekenntnisse aus alter und neuer Zeit (1881; 4ª edición, 1906) y tal vez su obra más rica, Das Kreuz Christi (Gütersloh, 1875), que muestra las reflexiones del sufrimiento de Cristo en el arte, teología y misticismo. En 1882 la edición de Evangelische Kirchenzeitung supuso un nuevo campo, como lo fuera Handbuch der theologischen Wissenschaft (3 volúmenes, 3ª edición, 4 volúmenes, 1889), del que una parte considerable procedió de la propia pluma de Zöckler. En 1886 comenzó en cooperación con H. L. Strack la edición de Kurzgefasster Kommentar, en el que contribuyó a las partes de los apócrifos del Antiguo Testamento, Hechos de los Apóstoles, Tesalonicenses y Gálatas. Sus últimos tres años vieron la publicación de dos importantes obras, Die Tugendlehre des Christentums, geschichtlich dargestellt in der Entwickelung ihrer Lehrformen (1904) y Die christliche Apologetik im 19. Jahrhundert. Lebensbilder und Charakteristiken deutscher evangelischer Glaubenszeugen aus der jüngsten Vergangenheit (1904). Tenía proyectado preparar la corona de sus trabajos en apologética, pero la muerte se lo impidió, apareciendo sólo el primer volumen editado por Hermann Jordan y Ernst Schlapp, Geschichte der Apologie des Christentums (1907). Además de las obras anteriormente mencionadas escribió Biblische und kirchenhistorische Studien (1893) y contribuyó a la segunda edición de Realencyklopädie für protestantische Theologie de Herzog, de cuya tercera edición sus artículos son una notable característica.
La sola mención de las publicaciones de este erudito muestran los amplios y científicos intereses que demandaron su atención. En el centro de los mismos estuvo la historia, incluso trató con la apologética desde su punto de vista, al igual que con el campo de la dogmática. De hecho, la teología no agotó sus actividades y muchas veces la excedió; un ejemplo de ello es su Urgeschichte der Erde und des Menschen (Gütersloh, 1868). Trabajar era para él el aliento de su vida. Era claro en su exposición, ya fuera desde su tarima de profesor o por medio de los libros. Sus conclusiones fueron resultado de profunda meditación. En la vida eclesiástica de su tiempo fue considerado una figura, representando a la facultad teológica en el sínodo general en varias ocasiones. Fue también un impulsor de las misiones al interior y al exterior. Los estudiantes encontraron en él un capaz abogado y amigo. Fue también un pleno y sincero defensor del luteranismo, aunque mostrando en todas sus relaciones las marcas de una bondadosa y piadosa individualidad. Su sordera le llevó a concentrarse finalmente en la página impresa, siendo la amplitud de su saber extraordinaria.
Bibliografía:
Victor Schultze, The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge; Otto Zöckler, Erinnerungablätter, Gütersloh, 1906.