Abate cortesano (abbé de cour, petit-abbé, petit-collet) es el nombre que describe al abad sin abadía, o fuera de ella, abbé hors-abbaye, siendo un tipo característico que abundaba en Francia en el siglo XVIII.
Abate francés (siglo XVIII)Se le encontraba por todas partes, casi siempre donde no hacía falta. Cuando más los hubo, llegando a ser una verdadera plaga, fue poco antes de la Revolución Francesa. Vestían, cuando más, hábito negro o azul, eran muy elegantes y remilgados y usaban peluca, cuello y garambainas. Ordenados sólo de menores y muchos de ellos seglares, se arrogaron el título de abate, así como el de abadesa algunas mujeres que recibieron abadías en dote o pensión. Durante la revolución se refugiaron en el extranjero con los emigrados y no reaparecieron en Francia ni con la Restauración ni en la época del imperio. En las cortes de Luis XV y Luis XVI se les veía asumir asiduamente el oficio de caballeros serviciales junto a madame la señora de una casa noble, de la que eran los favoritos. Este género de abbés puede clasificarse en varias categorías: Primera, el abate cortesano propiamente dicho, que no siempre tenía acceso a la corte, pero que era muy buscado por la alta sociedad, a la que ordinariamente pertenecía por su nacimiento. Era un verdadero abad, beneficiado de una abadía en comemnde, es decir, en attendant la nomination d'un titulaire régulier, pésima costumbre que se estableció para escapar a las restricciones de la regla monástica, dando a una persona ajena el ministerio de la administración provisional del rango, es decir, el título y emolumentos que le eran anejos. Estos abates aplicaban las rentas de la abadía a su bienestar personal, dejando el capítulo de austeridades a sus subordinados, grave cargo que frecuentemente les era imputado por los monjes. Segundo, el abbé en herbe, abate en embrión, benjamín de noble familia, consagrado desde la cuna a poseer una abadía. De pequeño ya le llaman monsieur l'abbé y le adornan de un ropaje alusivo de tal título. Tercero, el abbé decclasé, abate descalificado, monje desertor de un convento o sacerdote que ha abandonado una parroquia o que no la ha abandonado para colocarse. Cuarto, el abbé famélique, abate famélico, con o sin órdenes sagradas, pero aspirante real o fingido al goce de una abadía, que probablemente no había de obtener nunca, la que llamaban en aquel tiempo Abadía de Santa Esperanza; llevaba traje talar, que le servía de pasaporte y le abonaba el título de abate. Buscaba su medio de existencia en el parasitismo y semidomesticidad, en las intrigas y complacencias desvergonzadas, y, si tenía habilidad para ello, en las pequeñas estrofas galantes o literatura de contrabando. A los individuos de esta clase se aplicaban los calificativos de petit-abbé, petit-collet.