Historia

ABLUCIONES DE LA MISA

Abluciones de la misa son las normas que prescriben que inmediatamente después de la comunión el celebrante debe purificar el cáliz con vino y sus dedos con vino y agua. Esas abluciones las bebe el sacerdote, a menos que esté obligado a celebrar una segunda vez en el mismo día, en cuyo caso derrama el vino y el agua de la última ablución en un vaso especial, guardado para tal propósito cerca del sagrario, consumiéndolo en la siguiente misa. El papa Pío V en 1570 introdujo en su misal la norma sobre esta materia. La primera referencia clara a las abluciones, tal como se practican hoy, se halla en el siglo XI. La ablución de las manos está también prescrita antes de la misa, antes del canon y después de la distribución de la comunión fuera de la misa.


Bibliografía:
The New Schaff-Herzog Encyclopedia of Religious Knowledge