Historia
ABRASAX

Diversas explicaciones.
Se ha empleado mucho trabajo en buscar una explicación para la etimología del nombre. Salmasius pensó que era egipcia, pero nunca aportó las pruebas prometidas. Münter la separa en dos palabras coptas que significan "título insólito". Bellermann piensa que es un compuesto de las palabras egipcias abrak y sax, que significan "la honorable sagrada palabra" o "la palabra es adorable." Sharpe encuentra el significado en una invocación egipcia a la divinidad, que significa "no me dañe." Otros se han propuesto encontrar un origen hebreo. Geiger la considera una forma helenizada de ha-berakhah, "la bendición", un significado que King declara ser filológicamente insostenible. Passerius la deriva de ab, "padre", bara "crear" y a- negativo, "el Padre increado." Wendelin descubre un compuesto de las letras iniciales, sumando 365 en valor numérico, de cuatro palabras hebreas y tres griegas, todas escritas con caracteres griegos: ab, ben, ruach, hakados; soteria apo xylou ("Padre, Hijo, Espíritu Santo; salvación de la cruz"). Según un comentario de De Beausobre, Hardouin aceptó las primeras tres, tomando las otras cuatro para las iniciales del griego común anthropouss zon hagioi xyloi, "humanidad salvada por la santa cruz." Barzilai retrocede para explicar el primer verso de la oración atribuida a Rabí Nehunya ban ha-Kanah, cuya traducción literal es: "Oh [Dios], con tu mano poderosa libra al infeliz [pueblo]" formando de las letras inicial y final de las palabras el vocablo Abrakd (pronounciado Abrakad), con el significado "la hueste de los alados", esto es, los ángeles. Pero esta extremadamente ingeniosa teoría explicaría como mucho sólo la palabra mística abracadabra, cuya relación con abraxas en ninguna manera es cierta. De Beausobre deriva abrasax del griego habros y sa, "el hermoso, el glorioso Salvador." Apenas es necesario destacar la falta de probabilidad de todas esas interpretaciones y tal vez la palabra se pueda incluir entre esas expresiones misteriosas discutidas por Harnack (Ueber das gnostische Buch Pistis-Sophia, TU, vii. 2, 1891, 86-89), "que no pertenecen a una lengua conocida y por su singular colocación de las vocales y las consonantes dan evidencia de que pertenecen a algún dialecto místico o toman su origen de alguna supuesta inspiración divina." Que el valor numérico de las letras sume 365, el número de los cielos de Basílides y de los días del año, fue destacado por los Padres antiguos (Ireneo, Hipólito, el pseudo-Tertuliano y otros); pero esto no explica el nombre, al igual que ocurre con otros nombres como Meithras y Neilos. Y el número 365 no sólo lo usa Basílides, sino otros gnósticos también.

La secta gonostica que salió a la luz en España y Galia meridional a finales del siglo cuarto y comienzos del quinto, que Jerónimo relaciona con Basílides, y que (según su Epist., lxxv) usó el nombre Abrasax, no es considerada por eruditos recientes en conexión con Basílides. Más aún, la palabra es de frecuente ocurrencia en los papiros mágicos; se encuentra en los tesseræ griegos entre otras palabras místicas y con más frecuencia en gemas grabadas. El hecho de que el nombre ocurra en esas gemas en relación con representaciones de figuras con cabezas de gallo, león o asno y la cola de una serpiente fue antiguamente entendido a la luz de lo que Ireneo dice (Adversus hæreses, I. xxiv. 5) sobre los seguidores de Basílides: "Más aún, esos hombres practican la magia y usan imágenes, encantamientos, invocaciones y toda clase de artes curiosas. Acuñando también ciertos nombres como si fueran los de ángeles, proclaman que algunos de ellos pertenecen al primero y otros al segundo cielo y luego procuran exponer los nombres, principios, ángeles y poderes de los 365 cielos imaginados." De ahí se hizo un intento para explicar primero las gemas que llevaban el nombre y las figuras descritas anteriormente y luego todas las gemas con inscripciones ininteligibles y figuras que no concordaban con el puro arte greco-romano, como piedras abrasax o gemas basilidianas o gnósticas. Algunos eruditos, especialmente Bellermann y Matter, se esforzaron en clasificar las diferentes representaciones. Pero pronto surgió una crítica contra su interpretación de esas piedras. De Beausobre, Passerius y Caylus declararon decisivamente que eran paganas y Harnack llegó a decir que es dudoso incluso que una sola gema abrasax sea basilidiana. Al dar el debido lugar a los papiros mágicos, en los que muchos de los nombres ininteligibles de las gemas-abrasax reaparecen, además de instrucciones para hacer y usar gemas con figuras similares y fórmulas con propósitos mágicos, difícilmente se puede dudar que esas piedras sean amuletos paganos e instrumentos de magia.
Bibliografía:
C. Salmasius, De armis climactericis, p. 572, Leyden, 1648; Wendelin, en una carta en J. Macarii Abraxas . . . accedit Abraxas Proteus, seu multiformis gemmæ Basilidainæ portentosa varietas, exhibita . . . a J. Chifletio, p. 112-115. Amberes, 1657; I. de Beausobre, Histoire critique de Manichée et du Manichéisme, ii. 50-69, Ámsterdam, 1739; J. B. Passerius, De gemmis Basilidianis diatriba, in Gori, Thesaurus gemmarum antiquarum astriferarum, ii. 221-286, Florencia, 1750; Tubières de Grimvard, Count de Caylus, Recueil d’antiquités, vi. 65-66, París, 1764; F. Münter, Versuch über die kirchlichen Alterthümer der Gnostiker, pp. 203-214, Anspach, 1790; J. J. Bellermann, Versuch über die Gemmen der Alten mit dem Abraxas-Bilde, 3 partes, Berlín, 1818-19; J. Matter, Histoire critique du Gnosticisme, i., París, 1828, y Etrasburgo, 1843; idem, Abraxas en Herzog, RE, 2ª ed., 1877; S. Sharpe, Egyptian Mythology, p. 252, nota, Londres, 1863; Geiger, Abraxas und Elxai, en ZDMG, xviii. (1864) 824-825; G. Barzilai, Gli Abraxas, studio archeologico, Trieste, 1873; idem, Appendice alla dissertazione sugli Abraxas, ib. 1874; E. Renan, Histoire des origines du Christianisme, vi. 160, París, 1879; C. W. King, The Gnostics and their Remains, Londres, 1887; Harnack, Geschichte.