Historia
ACÓLITO
Acólito es el miembro más alto de las órdenes menores de la Iglesia católica. La orden fue establecida en la cuarta o quinta década del siglo III, al mismo tiempo que las otras órdenes menores, probablemente por el papa Fabián (236-250), pero no se conoció en el este. El nombre (del griego akolouthos, 'asitente','ayudante') indica que el acólito era originalmente el ayudante personal del obispo o de los presbíteros. En este ejercicio aparece en las epístolas de Cipriano, donde los acólitos son portadores de las cartas y regalos fraternales de su obispo; lo mismo se aprecia en el tiempo de Agustín. Esta estrecha conexión con el alto clero explica la posición de los acólitos a la cabeza de las órdenes menores. En el año 251 la iglesia de Roma tenía al menos cuarenta y dos acólitos (Eusebio, Hist. eccl., VI. xliii. 11). Cuando se fijó la edad canónica para las diferentes órdenes, a los acólitos se les exigió que tuvieran menos de treinta años (Siricio, Ad Himerium, xiii; 385 A.D.). En la Edad Media las funciones litúrgicas de los acólitos asumieron gran prominencia, incluyendo el cuidado de las luces del altar y el vino de la eucaristía. En Roma fueron divididos por designación especial entre las diversas iglesias y regiones de la ciudad. Desde la terminación de la Edad Media ha tenido sólo existencia nominal, aunque el concilio de Trento (Sesión xxiii, De reform., xvii) expresó el deseo de verla restaurada en su actividad práctica antigua. En su investigación sobre el origen de las órdenes menores, Harnack afirma que Fabián fue el fundador de los acólitos, pero considera que fue una imitación del sistema ritual pagano, en el que se asignaban ayudantes especiales (calatores) a los sacerdotes. Sin embargo, esta y otras órdenes menores pueden perfectamente haber surgido de las necesidades de la Iglesia sin haber copiado el sistema pagano. Desde la Edad Media se ha entendido como el ayudante del subdiácono en una misa mayor.
Bibliografía:
Bingham, Origines, libro i.; J. Mabillon, Museum Italicum, ii. 84, París, 1687-89; L. A. Muratori, Liturgia Romana vetus, ii. 407, Venecia, 1748; A. Harnack, Die Quellen der sogenannten apostolischen Kirchenordnung nebst einer Untersuchung über die Ursprung des Lectorats und der anderen niederen Weihen, TU, ii. 5 (1886), 94 sig.; R. Sohm, Kirchenrecht, i. 128-137, Leipzig, 1892.