Historia

ACOMODACIÓN

Uso filosófico y teológico griego.
La palabra "acomodación" se usa en teología en dos sentidos: (1) El amplio, que es un concepto ético general y (2) el estrecho, por ciertos escritores de la segunda mitad del siglo XVIII, en referencia a un método particular de exégesis bíblica. La consideración ética denotada por ese término la conocieron los filósofos griegos como synkatabasis, usando la misma palabra los Padres griegos para ese método de enseñanza que se adapta a las necesidades o a las ideas preconcebidas de los eruditos; también se empleó la expresión kat' oikonomian didaskein, de ahí que escritores posteriores a veces aplicaran la palabra "economía" a este método.

Exigida por la ética.
Tal acomodación o economía es exigida por la ética en dos casos: (1) Cuando, en un espíritu de amor, admite una condición de ignorancia existente en la mente de otro o (2) cuando, en el mismo espíritu, oculta alguna verdad que el estado imperfecto del desarrollo del otro no está preparado para recibir. El amor está obligado a tener paciencia con las conciencias erróneas o débiles, en tanto son conscientes de su error o debilidad y por tanto pueden ser más dañadas que ayudadas por una agresión demasiado precipitada (9 Mas tened cuidado, no sea que esta vuestra libertad de alguna manera se convierta en piedra de tropiezo para el débil. 10 Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un templo de ídolos, ¿no será estimulada su concien[…]1 Corintios 8:9-13). El objetivo debe ser la mejora, no el castigo, de modo que "por todos los medios salve a algunos." Sin embargo, esta consideración no se debe tener con pecadores conscientes y obstinados, en los que el caso sería una negación del deber para agradar a los hombres. Pero este deber tiene sus límites; importa e impone ciertos requerimientos éticos y ciertas verdades espirituales y en ambos casos su acción se debe adaptar a la capacidad del receptor. La misma naturaleza de la mente humana prescribe un progreso gradual en el conocimiento y de esta manera la enseñanza cristiana a veces exige reserva y silencio, allí donde la imposición estricta del mandato o la plena revelación de la verdad podría causar daño. De esta manera, Cristo ocultó a sus discípulos ciertas cosas que no podían sobrellevar (Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis soportar.[…]Juan 16:12) y Pablo no impone los mismos requerimientos a todos los miembros de las iglesias bajo su cuidado (17 Fuera de esto, según el Señor ha asignado a cada uno, según Dios llamó a cada cual, así ande. Y esto ordeno en todas las iglesias. 26 Creo, pues, que esto es bueno en vista de la presente aflicción; es decir, que es bueno que el hombre se quede co[…]1 Corintios 7:17,26,35 y sig.), alimentando a los "inmaduros en Cristo" con "leche y no con viandas" (Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo . En verdad, ni aun ahora podéis,[…]1 Corintios 3:2). Ciertamente el maestro cristiano no puede predicar un evangelio diferente a diferentes oyentes; pero la manera de la predicación y la selección del material variará de acuerdo a las etapas de crecimiento espiritual en los oyentes. A este fin pertenecen cosas tales como la exposición popular de la verdad, el uso de las comparaciones y ejemplos y el argumenta ad hominem. Esta clase de acomodación no sólo no es culpable, sino que está prescrita por el ejemplo de Cristo.

Acomodación negativa.
El uso de la acomodación en el contenido, distinguido de la forma, es más disputable. Puede ser negativa, dissimulatio, cuando el maestro guarda silencio sobre la existencia de ideas erróneas en sus oyentes o positiva, simulatio, cuando aprueba tales ideas erróneas o conscientemente las expone como verdaderas, con el propósito en ambos casos de llevar por una vía indirecta a la verdad. La acomodación negativa se puede justificar pedagógicamente porque ningún maestro puede remover todos los obstáculos de un golpe, siendo el proceso gradual equivalente a la tolerancia de una cierta cantidad de error durante un tiempo. Por eso no se le puede reprochar a Cristo que en algunos particulares permitiera que sus discípulos permanecieran temporalmente bajo la influencia de falsas impresiones, en tanto no declaró su aprobación y con la esperanza de que llegaría el tiempo cuando el Espíritu de la verdad les llevaría a toda la verdad; esto se aplica a las creencias y prácticas judías que ellos retuvieron en su misma presencia. Los apóstoles también toleraron la existencia continuada de numerosos errores en sus convertidos, estando seguros que desaparecerían con su gradual crecimiento en el conocimiento cristiano (A los judíos me hice como judío, para ganar a los judíos; a los que están bajo la ley, como bajo la ley (aunque yo no estoy bajo la ley) para ganar a los que están bajo la ley;[…]1 Corintios 9:20 y sig.; Aceptad al que es débil en la fe, pero no para juzgar sus opiniones.[…]Romanos 14:1 y sig.; Acerca de esto tenemos mucho que decir, y es difícil de explicar, puesto que os habéis hecho tardos para oír.[…]Hebreos 5:11 y sig.).

Acomodación positiva.
Sin embargo, el caso es bastante diferente con respecto a la acomodación positiva en el asunto de la enseñanza. No hay un sistema puramente objetivo de mandamientos, el mismo para todos por igual. La ley ética es subjetiva, variando con el individuo y sus circunstancias: posición, llamamiento, edad, sexo y semejantes. No se ha de ser esclavo de las costumbres prevalecientes, pero puede tenerlas en cuenta en tanto no ofenda a otros. Lo mismo se aplica a las creencias e ideas prevalecientes; un hombre ha de considerar que será juzgado por sus contemporáneos según las normas de su tiempo y lugar; de ahí que si ha de ser entendido por ellos, debe acomodarse a su postura y hablar en cierta medida como ellos hablan. Esto lleva a un punto que ha sido en el pasado vehementemente discutido por los teólogos. La verdad así señalada fue subrayada por ciertos escritores con el propósito de hacer más aceptable sus doctrinas sobre la revelación. Es esa actitud lo que dio origen al significado reducido de la palabra "acomodación."

Teoría moderna de la acomodación.
Una transición a la teoría de que muchas cosas en la Biblia se han de tomar sólo en ese sentido acomodaticio se encuentra en el tratado de Zachariä, Erklärung der Herablassung Gottes zu den Menschen (Schwerin, 1762), en el que afirma que la revelación de Dios en el Antiguo Testamento, el establecimiento del antiguo y nuevo pacto, la encarnación de Cristo -en otras palabras, los hechos de la revelación general- fueron simplemente una "acomodación" de Dios a los hombres. En seguida se percibió que esto era un ataque a la misma raíz de la fe cristiana y se discutió acaloradamente la cuestión de cuántas expresiones bíblicas eran meras concesiones a las ideas prevalecientes en el tiempo. La controversia duró hasta el surgimiento de la escuela crítica moderna, a principios del siglo XIX, lo que preparó una manera más fácil de resolver las dificultades que esos teólogos habían procurado evitar. Con ayuda de esa teoría, escritores tales como Behn, Senf, Teller, Van Hemert y Vogel procuraron poner armonía entre sus razonamientos y las expresiones bíblicas. Por ejemplo, desecharon las profecías mesiánicas que, según ellos, Jesús se aplicó a sí mismo únicamente para convencer a los judíos de que era el Mesías, sin creer él mismo que fueron escritas sobre el Mesías; que la doctrina de los ángeles y los demonios era simplemente un uso de las concepciones corrientes; que la expiación era sólo una condescendencia de la misma clase a las ideas populares, con la intención de reconciliar a los judíos con la pérdida de sus sacrificios.

Inviabilidad de la teoría.
En tiempo posterior esta teoría ha sido cada vez más reconocida como científica y teológicamente insostenible. Por supuesto, es obvio que muchas expresiones de Cristo y los apóstoles meramente tienen que ver con circunstancias locales y temporales y no contienen normas permanentes de conducta. Las aparentes contradicciones entre la revelación y los hechos de la física y la química no ofrecen más dificultad. Cristo no vino para enseñar ciencia natural y se adaptó a las formas de expresión de su tiempo para ser entendido, tal como cuando uno habla del nacimiento y la puesta del sol, pero eso no significa que se hace una concesión al error real y todavía menos que se afirma el error, en ninguna de esas acomodaciones.

Cuándo la acomodación es admisible.
En cuanto al uso ético general de la acomodación puede surgir un caso en el que la ley del amor obligue a no hacer uso de una libertad que teóricamente se posee, para que los hermanos más débiles no se escandalicen. Desde este punto de vista Pablo establece su norma sobre los alimentos ofrecidos a los ídolos (Por consiguiente, si la comida hace que mi hermano tropiece, no comeré carne jamás, para no hacer tropezar a mi hermano.[…]1 Corintios 8:13). De manera semejante se puede estar obligado, como Pablo de nuevo, por el amor al prójimo para hacer algo que de otra manera no haría (Y en el día de reposo salimos fuera de la puerta, a la orilla de un río, donde pensábamos que habría un lugar de oración; nos sentamos y comenzamos a hablar a las mujeres que se habían reunido.[…]Hechos 16:13; 21:17 y sig.). La aceptación por parte de Pablo de la circuncisión de Timoteo no es una concesión al error; él no cesó de enseñar que ese rito era innecesario para los convertidos gentiles y firmemente resistió el intento de imponerlo sobre Tito (3 Pero ni aun Tito, que estaba conmigo, fue obligado a circuncidarse, aunque era griego. 4 Y esto fue por causa de los falsos hermanos introducidos secretamente, que se habían infiltrado para espiar la libertad que tenemos en Cristo Jesús, a fin de s[…]Gálatas 2:3-5). Las limitaciones que él voluntariamente se impuso a su propia libertad personal en la acomodación de la sabiduría pastoral habrían sido indignas si se hubiera sometido a ellas cuando fueron impuestas por otros en circunstancias que no las justificaban. Esta es la posición de la Formula de Concordia (art. x), en referencia a las cuestiones que se denominan adiáfora. En tales asuntos, lo que en sí mismo es inocente y puede usarse con libertad cristiana se convierte, cuando se quiere imponer como obligación, en un ataque a la libertad evangélica que ha de ser resistido.

La acomodación y el Nuevo Testamento.
La teoría de la acomodación teológica, hasta donde se deduce del Nuevo Testamento, surge de una particular concepción del conocimiento de Cristo y del alcance de la inspiración. (1) Si se sostiene que Cristo poseyó completo conocimiento de todos los asuntos relativos al mundo natural, el Antiguo Testamento, los sucesos de su propio tiempo y el futuro del reino de Dios en la tierra, se puede afirmar que toda la enseñanza de Cristo sobre esos asuntos es autoritativa y final, o que en muchos casos adaptó su enseñanza a las necesidades inmediatas de sus oyentes; en este segundo caso no se puede estar seguro en cuanto a la naturaleza precisa del hecho objetivo. (2) Sin embargo, si se afirma que la inteligencia de Jesús siguió las leyes del crecimiento humano, que compartió las creencias científicas, históricas y críticas comunes de su tiempo y que para nosotros su conocimiento está restringido al contenido espiritual de la revelación, entonces sus alusiones al mundo natural, a personas, sucesos, libros y autores del Antiguo Testamento, a demonios y semejantes se han de interpretar según las leyes universales de la inteligencia humana; de esta manera el principio de acomodación se viene abajo. (3) En manera semejante, la inspiración se puede concebir ya sea como equipar a los escritores sagrados con un conocimiento seguro sobre todas las cosas a las que se refieren y no obstante guiarlos para hacer idóneas sus comunicaciones al prejuicio temporal o ignorancia de sus lectores o como un avivamiento de su conocimiento sobre la vida espiritual, aunque fueran dejados sin iluminación sobre materias que pertenecen a la investigación literaria, histórica o científica. Por tanto, es evidente que la cuestión de la acomodación teológica del Nuevo Testamento gira en parte sobre una solución de dos cuestiones previas: el contenido del conocimiento del Señor y el alcance de la inspiración en los autores de los diversos libros.

Controversia en la Iglesia católica.
Bajo el título "controversia acomodaticia" se entiende frecuentemente la larga y enconada disputa entre jesuitas y dominicos en cuanto a la extensión de concesiones lícitas por los misioneros a los prejuicios de sus oyentes paganos. Los jesuitas fueron los primeros en predicar el cristianismo en China, yendo allí Francisco Javier en 1552. A los jesuitas los atacaron los dominicos y franciscanos, cuando, 40 años después, esas órdenes entraron en el mismo territorio y los acusaron de haber hecho concesiones impropias a las creencias chinas, especialmente sobre la práctica de la veneración de los antepasados y la adopción del nombre para designar al Ser supremo en chino. Sin embargo, los jesuitas mantuvieron que tales concesiones eran una inevitable condición para que las misiones cristianas en el imperio obtuvieran tolerancia. Los "ritos chinos" fueron provisionalmente prohibidos por Inocencio X en 1645, pero fueron de nuevo tolerados por Alejandro VII en 1656, sobre el fundamento de que podían ser considerados ceremonias puramente civiles. Clemente IX tomó un curso medio en 1669; pero al final del siglo la controversia estalló con renovada virulencia, terminando sólo mediante una bula de Clemente XI en 1715, en la que prohibía absolutamente los "ritos chinos." El legado Mezzabarba intentó mitigar la imposición estricta de esta norma; pero Benedicto XIV la confirmó en 1742, lo que provocó una severa persecución que casi exterminó el cristianismo en China. Una controversia de alguna manera similar existió en el siglo XVIII con el denominado rito malabar, terminada en el mismo sentido por la bula Omnium sollicitudinum de Benedicto XIV (1742), en la que el papa rechazaba, incluso al costo de hacer peligrar el futuro de las misiones, cualquier transigencia con el paganismo. Una acalorada controversia surgió en Inglaterra sobre el asunto general de la acomodación por la publicación del número 80 de los Tracts for the Times, On Reserve in Communicating Religious Knowledge, escrito por Isaac Williams, por el que el autor fue acusado de jesuítico e insincero, lo que provocó un antagonismo adicional al Movimiento de Oxford.


Bibliografía:
K. F. Senff, Versuch über die Herablassung Gottes zu den Menschen, Leipzig, 1792; W. A. Teller, Die Religion der Vollkommern, Berlín, 1792; P. van Hemert, Accommodation, Dortmund, 1797; G. Daniel, Histoire apologétique de la conduite des Jésuites de la Chine, in Recueil des divers ouvrages, vol. iii., 3 vol., París, 1724; T. M. Mamachi, Originum et antiquitatum christianarum libri xx, ii. 373, 424, 425-426, 441-442; 6 vol., Roma, 1749-55; G. Pray, Historia controversiarum de ritibus sinicis, Budapest, 1789.