Historia

ADVIENTO

Adviento es la primera estación del año eclesiástico. Su celebración en la Iglesia occidental estaba instituida hacia finales del siglo V en la Galia, España e Italia, aunque huellas de la misma se encuentran en el concilio de Zaragoza del año 380. El término fue entendido primero referido al nacimiento de Cristo, por lo que adviento fue un tiempo de preparación para la Navidad. Como comenzaba en diferentes momentos (por ejemplo, en Milán el domingo después de San Martín, 11 de noviembre; en Roma el primero de diciembre), el número de los domingos de adviento difirió en las iglesias individuales. El término adventus se tomó también en el sentido más amplio de la venida de Cristo en general; de ahí las lecturas para adviento que se refieren a la segunda venida de Cristo y el juicio final. Con ello iba relacionada también la noción de la venida del reino de los cielos. Así se originó la idea de la triple venida 'al hombre, en el hombre y contra el hombre' o, correspondiendo al número cuatro de los domingos que luego se hizo general, a la noción de la cuádruple venida 'en la carne, en la mente, en la muerte, en majestad.'

División del año eclesiástico
División del año eclesiástico

En la Iglesia medieval la estación de adviento fue un tiempo de ayuno y arrepentimiento. Por eso se centra en la figura de Juan el Bautista, como precursor de Cristo y predicador del arrepentimiento. Toda la estación de adviento hasta la octava de Epifanía fue un tempus clausum hasta el concilio de Trento, que eliminó la última semana. En la Iglesia católica el adviento tiene todavía un carácter de estación penitencial. El color de las vestiduras es el violeta. Este carácter de devoción se expresa en la predicación, enseñanza e insistencia en la participación de la comunión.

Con la adopción del calendario eclesiástico medieval, los protestantes también aceptaron la estación de adviento y sus lecturas, de manera que ese tiempo retuvo su doble carácter de preparación para la festividad de Navidad y la contemplación de diferentes aspectos de la venida de Cristo. Al hacerse costumbre separar la cronología civil y la eclesiástica y distinguir entre años civiles y eclesiásticos, el primer domingo de adviento ha sido dignificado como el comienzo solemne del nuevo año eclesiástico. Esas diversas relaciones del primer domingo de adviento y el conjunto del tiempo de adviento completo explican la variedad de contenidos de los himnos y oraciones. Entre los protestantes también la época tiene un doble carácter, el de gozo santo y el de arrepentimiento.

En el uso actual en occidente la estación comienza el domingo más cercano al día 30 de noviembre, sea el anterior o el posterior. En el Libro de Oración anglicano el servicio para el primer domingo subraya la segunda venida; el segundo las Sagradas Escrituras; el tercero el ministerio cristiano y el cuarto la primera venida. En la Iglesia ortodoxa comienza el 14 de noviembre, durando por consiguiente la estación cuarenta días, como la Cuaresma.


Bibliografía:
Liber comieus, i., Oxford, 1893; Sacramentarium Gelasianum publicado en L. A. Muratori, Liturgia romanum vetus, vol. i., Venecia, 1748, y en MPL, lxxiv.; Smaragdus, en MPL, cii.; Amalarius Metensis, De ecclesiasticis officiis, ib. cv.; Berno de Reichenau, De celebrations adventus, MPL, cxlii.; Isidoro de Sevilla, De officiis, ed. Cochlæus, Leipzig, 1534, y en M. de la Bigne, Magna bibliotheca veterum patrum, x., Paris, 1654; E. Martène, De antiquis ecclesiæ ritibus, Rouen, 1700.