Historia
ADVIENTO

En la Iglesia medieval la estación de adviento fue un tiempo de ayuno y arrepentimiento. Por eso se centra en la figura de Juan el Bautista, como precursor de Cristo y predicador del arrepentimiento. Toda la estación de adviento hasta la octava de Epifanía fue un tempus clausum hasta el concilio de Trento, que eliminó la última semana. En la Iglesia católica el adviento tiene todavía un carácter de estación penitencial. El color de las vestiduras es el violeta. Este carácter de devoción se expresa en la predicación, enseñanza e insistencia en la participación de la comunión.
Con la adopción del calendario eclesiástico medieval, los protestantes también aceptaron la estación de adviento y sus lecturas, de manera que ese tiempo retuvo su doble carácter de preparación para la festividad de Navidad y la contemplación de diferentes aspectos de la venida de Cristo. Al hacerse costumbre separar la cronología civil y la eclesiástica y distinguir entre años civiles y eclesiásticos, el primer domingo de adviento ha sido dignificado como el comienzo solemne del nuevo año eclesiástico. Esas diversas relaciones del primer domingo de adviento y el conjunto del tiempo de adviento completo explican la variedad de contenidos de los himnos y oraciones. Entre los protestantes también la época tiene un doble carácter, el de gozo santo y el de arrepentimiento.
En el uso actual en occidente la estación comienza el domingo más cercano al día 30 de noviembre, sea el anterior o el posterior. En el Libro de Oración anglicano el servicio para el primer domingo subraya la segunda venida; el segundo las Sagradas Escrituras; el tercero el ministerio cristiano y el cuarto la primera venida. En la Iglesia ortodoxa comienza el 14 de noviembre, durando por consiguiente la estación cuarenta días, como la Cuaresma.
Bibliografía:
Liber comieus, i., Oxford, 1893; Sacramentarium Gelasianum publicado en L. A. Muratori, Liturgia romanum vetus, vol. i., Venecia, 1748, y en MPL, lxxiv.; Smaragdus, en MPL, cii.; Amalarius Metensis, De ecclesiasticis officiis, ib. cv.; Berno de Reichenau, De celebrations adventus, MPL, cxlii.; Isidoro de Sevilla, De officiis, ed. Cochlæus, Leipzig, 1534, y en M. de la Bigne, Magna bibliotheca veterum patrum, x., Paris, 1654; E. Martène, De antiquis ecclesiæ ritibus, Rouen, 1700.