Historia
AGENDA
- El término: Equivalentes antes de la Reforma
- Cambios luteranos en la agenda católica
- La agenda de la Iglesia reformada
- Avivamiento de la agenda por Federico Guillermo III
- La agenda de la posterior Iglesia luterana
- Liturgias americanas

Aparece dos veces en el canon noveno del segundo sínodo de Cartago (390) y en una carta de Inocencio I († 417; MPL, xx. 552). El nombre se empleó frecuentemente en un sentido más específico, Agenda missarum, para la celebración de la misa; agenda diei, para el oficio del día; agenda mortuórum, para el servicio de difuntos, agenda matutina y agenda vespertina para las oraciones de la mañana y la tarde. Para designar un libro de fórmulas litúrgicas Ducange cita el uso que hace Johannes de Janua, pero en la única obra suya publicada (c. 1287) el nombre no aparece. Sin embargo, no hay duda de que con el desarrollo del ritual de la Iglesia se hizo común la clasificación de fórmulas litúrgicas para el uso del clero parroquial. Tales libros legales se conocieron mediante varios nombres; por ejemplo, manuale, obsequiale, benedictionale, rituale y agenda. Este último título se le dio especialmente a los libros eclesiásticos de diócesis particulares, por lo que el ritual general de la iglesia se complementó con características ceremoniales de origen local, como la agenda para Magdeburgo de 1497 o el Liber agendarum secundum ritum ecclesiæ et diocesis Sleswicensis de 1512. Sin embargo, el uso del término en la Iglesia católica prácticamente cesa con la Reforma, aunque ocurren unos pocos ejemplos en los siglos XVI y XVII. Pero en las iglesias evangélicas, con el título Kirchenbuch, rápidamente se convirtió en la designación aceptada para los libros autoritativos del ritual. En los primeros días de la Reforma la agenda, con no poca frecuencia, constituyó parte del Kirchenordnung o constitución general eclesiástica de un Estado; pero con el paso del tiempo se llevó a cabo la separación de las fórmulas de adoración de los códigos legal y administrativo de la Iglesia.
Cambios luteranos en la agenda católica.
Los primeros intentos para reformar el ritual católico se centraron naturalmente en la misa. Las innovaciones consistían en la omisión de ciertas partes del ceremonial y la sustitución del latín por el alemán, habiendo ejemplos del uso de la lengua vernácula en la celebración de la misa ya en 1521-22. En 1523 Lutero publicó su misa latina, revisada de acuerdo con la doctrina evangélica y tres años más tarde presentó su Deutsche Mese und Ordnung des Gottesdiensts, cuyo uso, sin embargo, no era obligatorio. El mismo año apareció su "Libro del bautismo", probablemente en 1529 su "Libro del matrimonio" y durante los años 1535-37 la fórmula para la ordenación de ministros. En el Kirchenordnungen de ese tiempo aparece el orden de adoración, como en el Deutzsch kirchen ampt de Thomas Münzer, 1523, y el Landesordnung del ducado de Prusia en 1525. Desde ese tiempo hasta finales del siglo XVI los Estados protestantes de Alemania se centraron en remodelar sus sistemas eclesiásticos y formularios de adoración, siendo llevada a cabo la obra por los grandes teólogos de la época. Las constituciones eclesiásticas y las agendas de este período se pueden dividir en tres clases: (1) Las que son fieles al modelo luterano; (2) aquellas en las que predominan las ideas de la reforma suiza y (3) las que retienen apreciables elementos del ritual romano. Del primer tipo los ejemplos más antiguos son las constituciones elaboradas por Bugenhagen para Brunswick, 1528; Hamburgo, 1529; Lübeck, 1531; Pomerania, 1535; Dinamarca, 1537; Sleswick-Holstein, 1542 y Hildesheim, 1544. Justo Jonás formuló las leyes eclesiásticas de Wittenberg (en parte), 1533; del ducado de Sajonia (donde se adoptó por vez primera el nombre "agenda"), 1539, y de Halle, 1541. Hanover recibió sus normas de Urbanus Rhegius en 1536; Brandeburgo-Nuremberg de Osiander y Brenz en 1533 y Mecklenburg de Riebling, Aurifaber y Melanchthon en 1540 y 1552. Entre los Estados que adoptaron constituciones del tipo reformado estuvieron Hesse y Nassau, entre 1527 y 1576; más firmemente Württemberg, 1536; el Palatinado, 1554 y Baden, 1556. En la denominada "reforma de Colonia" elaborada principalmente por Bucero y Melanchthon e introducida por el arzobispo Hermann en 1543, los modelos fueron las agendas de Sajonia, Brandenbuergo-Nuremberg y Cassel. En las ordenanzas eclesiásticas del electorado de Brandeburgo, 1540, Pfalzneuburg, 1543, y Austria, 1571, se retuvo el ritual hasta cierto punto. También de este tipo fueron las ordenanzas elaboradas por Melanchthon, Bugenhagen, Major y otros, para el electorado de Sajonia en 1549, aunque nunca llegaron a aplicarse, dando lugar en 1580 a una constitución luterana en carácter.
La Guerra de los Treinta Años ejerció una influencia desastrosa sobre todo el sistema eclesiástico de Alemania y particularmente en la disciplina eclesiástica. Sin embargo, la obra de restauración comenzó casi inmediatamente tras el cese de hostilidades; pero tan grande era la degradación moral en la que la masa del pueblo había caído, tan bajo el nivel de educación e inteligencia general, que los gobiernos necesariamente, en la formulación de las nuevas leyes eclesiásticas, asumieron una cuota mayor de autoridad sobre los asuntos de la Iglesia que la que habían poseído antes de la guerra. Este aumento del poder del gobierno se hizo evidente no sólo en una supervisión más estrecha de la administración eclesiástica, sino también en la imposición de una adhesión más estricta a los modos formulados de adoración. De las agendas promulgadas tras la guerra, las más importantes fueron las de Mecklenburgo, 1650; Sajonia y Westfalia, 1651; Brunswick-Lüneburg, 1657; Hesse, 1657, y Halle, 1660.
El siglo XVIII fue testigo de un notorio declive en la importancia de las liturgias oficiales en la vida religiosa de la nación, con una pérdida de influencia tan grande que los libros eclesiásticos quedaron prácticamente obsoletos. Este hecho se debió al surgimiento del movimiento pietista que, en su oposición al formulismo y rigidez en doctrina, fue no menos destructivo del antiguo ritual que el movimiento racionalista de la segunda mitad de siglo. Tanto al pietismo como al racionalismo les faltaba respeto por el elemento de evolución histórica en la religión y la adoración y el primero, al subrayar el valor de la oración individual y la devoción sin procurar ningún cambio en las formas del culto, desembocó en el abandono general a cambio de la edificación espiritual que se obtenía en las sociedades organizadas para mejora común, las denominadas collegia pietatis. El racionalismo, al aplicar su propia interpretación al ritual, lo privó de buena parte de su mensaje y necesitó, en consecuencia, una reconstrucción radical de las oraciones e himnos de la Iglesia. Pero una causa no menos importante del cambio en las formas litúrgicas se encuentra en el aumento de las distinciones sociales y en el surgimiento de una etiqueta cortés, que logró imponer sus normas de conducta y discurso sobre las ceremonias y lenguaje eclesiástico. La etiqueta del salón se introdujo en la Iglesia y la fórmula "toma y come" de la Cena, se cambió en "tomad y comed [vos]", cuando los comulgantes eran de la nobleza. El consistorio de Hanover de 1800 otorgó permiso a sus ministros para introducir durante la adoración pública tales cambios en el lenguaje, costumbre y gesto que apelaran a los gustos de sus "refinadas audiencias." Como resultado dejó generalmente de usarse la antigua agenda oficial, siendo reemplazada por libros de oración que representaban las ideas de los ministros individuales.
La agenda de la Iglesia reformada.
En las iglesias evangélicas fuera de Alemania los libros de ritual se elaboraron durante los primeros años de la Reforma. En 1525 Zwinglio publicó el orden de la misa según era celebrada en Zurich y una fórmula del bautismo basada en el "Libro del bautismo" publicado por Leo Jud en 1523. En Zurich apareció una agenda completa, incluyendo los dos códigos zwinglianos, en 1525 (según Harnack y otros, pero más probablemente en 1529), bajo el título Ordnung der Christenlichen Kilchenn zü Zürich, que fue a veces revisada durante los siglos XVI y XVII. Berna recibió su primer formulario en 1528; Schaffhausen en 1592 y Saint-Gallen en 1738. Neuchatel, en 1533, fue la primera comunidad francófona que adoptó un ritual definido; su autoridad se ha atribuido a Farel. En Ginebra, Calvino publicó en 1542, La Forme des prières ecclésiastiques, basado en las prácticas que había encontrado entre los franceses de Estrasburgo durante su estancia en esa ciudad desde 1538 a 1541. El ritual de Estrasburgo lo mantuvieron los franceses en Londres y muchas iglesias en Francia misma. Merecedoras de atención especial son las constituciones elaboradas por Johannes a Lasco para los fugitivos de los Países Bajos residentes en Inglaterra. Constituyen la primera formulación completa del ritual del protestantismo calvinista y todavía están en vigor en la Iglesia holandesa.
Avivamiento de la agenda bajo Federico Guillermo III.
En Alemania el regreso a un modo uniforme y autoritativo de adoración lo comenzó Federico Guillermo III de Prusia en los primeros años del siglo XIX. Tras 1613 la familia real de Prusia fue adherente del credo reformado, pero la creencia personal del rey era totalmente luterana. Tras la campaña de Jena (1806) confió el objetivo de diseñar un ritual a Eylert, pero su obra no obtuvo la aprobación del rey porque el autor cayó en el error común de los escritores liturgistas, esto es, prestar poca atención al desarrollo histórico de las formas evangélicas de adoración. Federico Guillermo protestó vehementemente contra esos rituales recién fabricados y afirmó la necesidad de "regresar al padre Lutero." Con este propósito dedicó muchos años al estudio personal de la historia del ritual, obteniendo un amplio conocimiento del asunto, particularmente de sus fases en el siglo XVI. El rechazo de la gran masa del clero a doblegarse ante sus esfuerzos en favor de la unidad, acabó en la determinación del rey de usar su poder legal para llevar a cabo el fin propuesto. En 1822 publicó la agenda para la corte y catedral de Berlín y dos años más tarde este formulario, aumentado y revisado con la ayuda de Borowsky y Bunsen, fue sometido a varios consistorios. Antes de acabar 1825 de las 7.782 iglesias dentro de los dominios prusianos, 5.243 habían adoptado las regulaciones propuestas. A pesar de una enconada polémica, en la que Schleiermacher atacó las innovaciones del rey, las nuevas regulaciones quedaron introducidas en todas las provincias antes de 1838.
La agenda de la posterior Iglesia luterana.
Sin embargo, la agenda del rey no dejó de ser objeto de mucha crítica. En 1856 fue mejorada y en 1879 el sínodo general acordó una revisión completa. La tarea se encomendó a un comité de 23 miembros, entre los cuales estaban los teólogos Goltz, Kleinert, Hering, Meuss, Renner, Rübesamen, Kögel y Schmalenbach, adoptando el sínodo general en 1894 el borrador de un nuevo ritual con ligeros cambios. El ejemplo de Prusia fue seguido por los otros miembros del imperio alemán y la mayoría de los Estados revisaron su agenda o se pusieron a trabajar en ella. Bohemia y Moravia (ambas luteranas y calvinistas), Dinamarca, Noruega, Polonia, Rusia, Suecia y Transilvania también tuvieron revisiones posteriores. En Francia se adoptó en 1897, tras mucha discusión, un libro de ritual titulado Liturgie des Églises reformées, de France revisées par le Synode général.
Liturgias americanas.
La Iglesia de Inglaterra adoptó el Libro de Oración Común bajo Eduardo VI, que, con ligeras revisiones, fue declarado universalmente obligatorio por las actas de uniformidad. Lo usa con modificaciones la Iglesia episcopal protestante de Estados Unidos. H. M. Mühlenberg preparó una liturgia que fue adoptada por el sínodo luterano que él había organizado (1748) y había sido aprobada por las autoridades luteranas alemanas en Halle, de las que era misionero. Se basaba en la que estaba en uso en Lüneburg (1643 en adelante), Calenberg (1569 en adelante), Brandeburgo-Magdeburgo (1739 en adelante) y Sajonia (1712 en adelante). Las formas para el bautismo y el matrimonio se tomaron del Libro de Oración de la Iglesia de Inglaterra. En 1795 Kunze publicó A Hymn and Prayer Book for the use of such Lutheran Churches as use the English Language, que ha tenido sucesivas revisiones, reflejadas en el posterior English Church Book. En 1806 el ministerio de Nueva York adoptó por influencia episcopal una liturgia modificada y en 1818 el ministerio de Filadelfia otra en la que se permitía la oración espontánea, así como la libertad de seleccionar las Escrituras a ser leídas. En 1885 tras intenso debate el sínodo general adoptó un "servicio común", que ha sido ampliamente aceptado por las iglesias, aunque no es obligatorio. La Iglesia reformada holandesa en Estados Unidos adoptó (1771) junto con la Confesión Belga, el Catecismo de Heidelberg y los cánones del sínodo de Dort, las formas litúrgicas que entonces estaban en uso en los Países Bajos. Se añadieron a la liturgia, que ha experimentado pocos cambios, los credos niceno y atanasiano. La Iglesia reformada alemana en los Estados Unidos parece haber usado la liturgia palatina, con modificaciones locales. En 1841 el sínodo oriental publicó una liturgia preparada por Lewis Mayer, pero no obtuvo aprobación general. Tampoco se aceptó una "Liturgia provisional" preparada por Philip Schaff y otros (1857).
El "Orden de adoración" lo aprobó el sínodo general (1866), así como también la "Liturgia occidental" (1869). El "Directorio de adoración" se adoptó en 1887. En 1906 se publicó un libro de formas litúrgicas preparado por Henry Van Dyke y otros nombrados por la Asamblea General para el uso en las iglesias presbiterianas, pero aunque no era vinculante levantó considerable oposición.
Bibliografía:
J. A. Schmid, Dissertatio de Agendis sive ordinationibus ecclesiasticis, Helmstadt, 1718; J. L. Funk, Die Kirchenordnung der evangelisch-lutherischen Kirche Deutschlands in ihrem ersten Jahrhundert, 1824; idem, Historische Belsuchtung der Agenden, Neustadt, 1827; A. E. Richter, Die evangelischen Kirchenordnungen des sechszehnten Jahrhunderts, 2 vol., Weimar, 1846; H. A. Daniel, Codex liturgicus ecclesiæ universæ in epitomen redactus, 4 vol., Leipzig, 1847-53; J. H. A. Ebrard, Reformirtes Kirchenbuch, Zurich, 1847; A. Nordmeier, Protestantische Agenda, Gera, 1879; R. A. Dächsel, Agende für die evangelishe Kirche, Berlín, 1880; E. Sehling, Die evangelischen Kirchenordnungen des sechszehnten Jahrhunderts, vol. i., Leipzig, 1903.