Ahrimán, Angromanyus (destructor), es el nombre del principio malo, potencia superior infernal, según la religión mazdea.
Hop-Frog, por Alberto Martini, 1905.Cuando Ahura Mazdā (Ormuz) creó el mundo, fue su propósito que fuera bueno; pero como, según la doctrina de Zoroastro, la creación no puede subsistir sino merced al ejercicio de fuerzas opuestas, promovidas por ella misma, determinó la índole de dichas fuerzas por dos principios enemigos, uno bueno y favorable al hombre, otro perverso y nocivo. Este no es coeterno respecto del principio bueno, pues antes que Ahura Mazdā crease el mundo, aunque existía dicho principio bueno, no existía el mal, pero el día en que por la obra de la creación sacó la materia de la nada suscitando las fuerzas que la gobiernan, las acciones y reacciones de dichas fuerzas suscitaron contra su voluntad un genio destructor que, así como Ahura Mazdā se mostraba en todo lo útil y en todo lo bello, en la luz, la justicia, la virtud, etc., se daba aquel a conocer por lo dañino y lo feo, interviniendo en las tinieblas, en el crimen y en el pecado. Fue dicho Angrômanyus, quien deseoso de destruir la armonía del universo, se convirtió en creador y formó seis criaturas infernales contrapuestas a los seis arcángeles, Amesha-çepentas. Se llamaron Alômano (espíritu malo), Andra (diablo, este es, el que siembra en el mundo el pesar y el delito), Zauron (el que tienta a los reyes, moviéndolos a la tiranía, y a los hombres, sugiriéndoles el robo y el asesinato), Nâonghachya, Turu y Zaîrica. Contra los yazatas o ángeles suscitó Angrômanyus los daevas (devs o demonios) que no cesan de asediar a la naturaleza, estorbando la regularidad de sus movimientos. Ya, a los principios de la creación, en tanto que Ahura Mazdā producía la luz y el hombre con cuanto bueno encierra este mundo, Angrômanyus sacaba de la nada las tinieblas, los animales y las plantas nocivas; después, celoso del hombre, empleó todos los medios que tuvo a su alcance para hacerle prevaricar. Antes del advenimiento de Zoroastro, enseñaban los discípulos de este reformador que las criaturas del sexo masculino (yâtus) y las del sexo femenino (païricas o peris), se mezclaban libremente con los hombres y contraían alianza con ellos; pero Zoroastro hizo pedazos sus cuerpos de forma humana, y les prohibió que se apareciesen sino bajo la forma de animales. Él mismo advirtió que su poder no sería destruido enteramente sino al fin de los tiempos, época en que tres profetas salidos de la raza de Zoroastro, Vjshyatereta, Vjshyat-nemô y Zaoshyanda o Aztratcretô, traerían al mundo tres nuevos libros de la ley, para completar sus beneficios. Entonces desaparecerían las tinieblas ante la luz, la muerte ante la vida, el bien ante el mal. Angrômanyus mismo deberá reconocer la soberanía de Ahura Mazdā y reinará la perfección en el universo. El hombre ha sido formado y colocado en el universo para disputar a Angrômanyus las partes estériles del suelo, siendo su primer deber el consagrarse a la agricultura. El que sólo se ocupa en la labranza es una especie de santo, pues el que produce trigo y frutos cultivando la tierra, cultiva la fuerza. Este trabajo es más aceptable a Dios que muchas fórmulas y oraciones piadosas, bastando que crea en Dios, que le dirija algunas plegarias, que le ofrezca sacrificios, mostrándose sencillo en el corazón, sincero en la palabra y leal en todos sus actos.