Historia
ALAMANOS

Historia antigua
Según Asinio Quadrato pertenecían a la confederación de los suevos y procedían del nordeste, donde los semmones poseían el territorio entre el Oder y el Elba. Tuvieron diversa suerte en sus batallas contra los romanos, pero hacia 260-268 ocuparon las tierras al norte del Danubio y avanzaron al sur hasta Rávena y al este en lo que ahora es Austria. Lucharon con Maximiano en 290 y lograron posesión permanente del territorio que se extendía hasta el Alb y el Neckar hacia el 300. Para el año 405 o 406 habían conquistado las llanuras meridionales de la alta Suabia y las tierras vecinas del norte y este de Suiza, hasta los Vosgos. En el siglo quinto la región desde el Iller hasta los Vosgos y desde el bajo Main hasta San Gotardo llevó el nombre de Alemania. Era un pueblo fiero y obstinado, hostil a la civilización romana y creyentes en una religión estrechamente relacionada con los poderes de la naturaleza. En las tierras al norte del Danubio debieron encontrarse con al menos débiles congregaciones cristianas, sometidas al poder romano.
Conversión al cristianismo.
Los numerosos cautivos que fueron llevados desde la cristiana Galia tuvieron poca influencia después de que fueran privados de su nutrición cristiana. Sin embargo, los alamanos aprendieron ideas cristianas. Su príncipe, Gibuld, era arriano, probablemente convertido por los godos. El obispado de Augsburgo se mantuvo, pero en general los alamanos continuaron siendo paganos hasta que fueron vencidos en Estrasburgo en el año 496 por Clodoveo, rey de los francos. Él tomó su territorio septentrional, estableció su residencia real allí. Una parte del pueblo se fue al país del ostrogodo Teodorico, probablemente la actual Suiza alemana, donde existían los obispados de Windisch y Augst (Basilea) y la población romana era cristiana. En 536 Vitiges cedió ese territorio al rey franco Teodeberto. Una efectiva obra misionera fue llevada a cabo por los recién convertidos francos desde la iglesia de San Martín en Tours como centro, siendo un indicio de la influencia franca las iglesias dedicadas a los santos Martín, Remigio, Brictio, Medard, Lupo, Antoliano, Clemente, Félix y Adauto. En los tribunales gobernaban los sacerdotes francos además del administrador real. Ya en 575 el griego Agathias esperaba una rápida victoria del cristianismo entre los alemanis, porque los "más inteligentes" de ellos habían sido ganados por los francos. El duque Uncilen (588-605) fue probablemente cristiano y con toda certeza lo fue su sucesor Cunzo. La ley más antigua de los alemanis, el denominado pactus de c. 590-600 considera a la Iglesia protectora de los esclavos. La sede episcopal de Windisch fue trasladada a Constanza, más cerca de Ueberlingen, y la sede local y el obispado de Augsburgo fue separado de Aquileya, volviendo de nuevo el de Estrasburgo a la prominencia.
Misiones irlandesas.
Pero el paganismo era todavía poderoso. Muchos de los nuevos convertidos todavía sacrificaban a los dioses. La Iglesia franca no era lo suficientemente influyente para penetrar en la vida popular de los alemanis. Pero una ayuda eficiente vino de los misioneros celtas en Irlanda. En el año 610 Columbano, a sugerencia del rey Tedodeberto, llegó al Rin con monjes de Luxeuil y se estableció en Bregenz, aunque tuvo que salir tras dos años. Su discípulo Gallo, fundador del monasterio de Saint Gall, se quedó y en colaboración con los sacerdotes nativos trabajó por la causa de Cristo. Desde Poitiers llegó el celta Fridolin, fundador del monasterio de Säckingen. Trudperto construyó una celda en el Breisgau. A medida que los merovingios se hundían crecía el deseo de los alemanis por la independencia, para lo cual necesitaban el apoyo de la Iglesia en su lucha por la libertad. No dispuestos a verse sobrepasados en devoción por los despreciados francos, hicieron ricas donaciones a Saint Gall. La Lex Alemannorum, elaborada probablemente en una gran asamblea bajo el duque Lantfried en 719, otorgó a la Iglesia y a sus obispos una posición de dignidad y poder, aunque la vida del pueblo estaba todavía lejos de ser completamente influenciada por su enseñanza moral. El esfuerzo por la independencia quedó aplastado por el numeroso ejército del mayordomo de palacio. Para equilibrar a Saint Gall, que lo había favorecido, Carlos Martel, con la ayuda de Pirmin, fundó el monasterio de Reichenau en 724. Pirmin fue expulsado en 727 y su discípulo y unos pocos años más tarde sucesor Heddo. Todo el pueblo se bautizó entonces, aunque no tenían un claro conocimiento de la fe cristiana y estaban todavía influenciados por costumbres paganas. El trabajo organizador de Bonifacio se vio al principio obstaculizado en Alemania, pero para el año 798 el pueblo había comenzado a hacer peregrinaciones a Roma. Se fundaron varios pequeños monasterios y, además de Saint Gall y Reichenau, los monasterios reales de Weissenburg, Lorsch y Fulda recibieron ricos donativos. Los distinguidos alemanis que ocuparon los obispados bajo los carolingios e Hildegarda, la esposa de Carlomagno, con su hermano, Gerold, evidencian el triunfo final del cristianismo.

Bibliografía:
C. F. Stälin, Württembergische Geschichte, vol. i., Stuttgart, 1841; Rettberg, KD; Friedrich, KD; H. von Schubert, Die Unterwerfung der Alamannen, Estrasburgo, 1884; G. Bossert, Die Anfänge des Christentums in Württemberg, Stuttgart, 1888; A. Birlinger, Rechtsrheinisches Alamannien; Grenzen, Sprache, Eigenart, Stuttgart, 1890; E. Egli, Kirchengeschichte der Schweiz bis auf Karl den Grossen, Zürich, 1893; Württembergishe Kirchengeschichte de Calwer Verlagsverein, 1893; Hauck, KD, i. 2; F. L. Baumann, Forschungen sur Schwabischen Geschichte, 500-585, Kempten, 1899.