Historia

AMONESTACIONES

Amonestaciones es el nombre que recibe el anuncio público de un matrimonio que va a celebrarse a corto plazo, hecho en la iglesia durante el culto. La palabra en singular en el sentido moderno ocurre en el siglo XV, apareciendo desde entonces sólo en plural. Las amonestaciones realmente no tienen relación ni con las professiones de la Iglesia antigua, mencionadas por Ignacio y Tertuliano, ni con la provisión hecha en la capitular carolingia de 810 para la investigación por el clero y seniores a fin de evitar matrimonios incestuosos. El anuncio público parece haber sido costumbre primero en Francia, luego en Inglaterra (donde el sínodo de Westminster, 1200, decretó que ningún matrimonio sería contraído sin las amonestaciones proclamadas por triplicado en la iglesia), siendo prescrito para toda la Iglesia por Inocencio III en el concilio de Letrán de 1215. Según las provisiones del concilio de Trento la proclamación debe hacerse en el lugar de la residencia de ambas partes, en tres domingos consecutivos o fiestas de guardar. El obispo puede dispensar de esta norma y en caso de necesidad el párroco puede pasarla por alto. En cualquier caso su observancia no afecta a la validez del matrimonio. Las iglesias evangélicas de Alemania retuvieron esta costumbre, al suponer una investigación de un posible impedimento e intercesión de la congregación por la pareja; la mayoría de las leyes seculares, allí donde se exige el matrimonio en la iglesia, también las han sancionado, como un paso preliminar al matrimonio eclesiástico. En la Iglesia de Inglaterra el Libro de Oración requiere la publicación de las amonestaciones en tres domingos sucesivos, tras la segunda lectura en la oración de la mañana o la tarde. Se puede evitar si se obtiene una licencia especial del arzobispo de Canterbury. En los Estados Unidos las amonestaciones se publican sólo en las iglesias católicas y ciertas denominaciones menores.