Historia

AMULETO

Amuleto es una palabra usada para designar objetos que tienen un efecto mágico para conjurar o evitar males: enfermedad, mal de ojo, demonios, etc., y por lo tanto equivale prácticamente a "talismán."

Amuleto
Amuleto
Gradualmente se empleó para objetos llevados por la persona. Se usó hasta el siglo XVII para cosas prohibidas por la Iglesia, adquiriendo gradualmente un significado más general.

En el Antiguo Testamento y el judaísmo.
En el Antiguo Testamento se mencionan objetos de esta clase entre los ornamentos llevados por las mujeres (16 Además, dijo el SEÑOR: Puesto que las hijas de Sion son orgullosas, andan con el cuello erguido y los ojos seductores, y caminan con paso menudo haciendo tintinear las ajorcas en sus pies, 17 el Señor herirá con tiña el cráneo de las hijas de Sion[…]Isaías 3:16-26) y por animales (Entonces Zeba y Zalmuna dijeron: Levántate tú y cae sobre nosotros; porque como es el hombre, así es su fortaleza. Y se levantó Gedeón y mató a Zeba y a Zalmuna, y tomó los adornos de media luna que sus camellos llevaban al cuello.[…]Jueces 8:21). El judaísmo posterior rodeó completamente al individuo de espíritus intangibles, proporcionando numerosos medios de protección contra los males que podían realizar: la pronunciación del nombre de Dios, amuletos conteniendo el nombre sagrado y fragmentos de la Escritura llevados por la persona o fijados a las puertas de las casas. También se puede mencionar el poder especial sobre los demonios atribuido a Salomón; hay fórmulas de exorcismo asociadas con él, suponiéndose que los poseídos serán sanados si se invoca su nombre, por los métodos prescritos por él.

En la Iglesia antigua.
El cristianismo al principio rechazó las observancias supersticiosas procedentes del paganismo y protestó contra cada acusación del uso de artes mágicas. Pero con la entrada en la Iglesia de multitudes de paganos se produjo un cambio, con sus ideas materialistas de la religión y su necesidad de una comprensión externa de lo sobrenatural. Las ideas sobre demonios, halladas en los exorcismos del siglo segundo (Orígenes, Contra Celsum, vi. 39, 40) estaban generalmente paganizadas y judaizadas. En cuanto a los escritores eclesiásticos testifican abundantemente de fórmulas mágicas que comenzaron a usarse; objetos misteriosos, inscritos con caracteres a veces ininteligibles, se ponían sobre los cuerpos de los niños recién nacidos y los enfermos; Crisóstomo (basándose en Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido.[…]1 Corintios 7:3) avisa a sus oyentes contra los filtros de amor. Los maestros de la Iglesia catalogaron todo ello como auténtica apostasía de la fe, castigando el gobierno civil cristiano severamente el uso de amuletos en los enfermos. Para contrarrestar esta tendencia se intentó dar a esos métodos un colorido cristiano, o emplear elementos susceptibles de una interpretación cristiana. Los demonios, que supuestamente habían tenido un cuidado especial por pueblos o individuos, ahora se convirtieron en ángeles y la protección se logró por sus nombres escritos en los amuletos. En manera semejante se usó el nombre de Dios. Incluso algunos clérigos proporcionaban tales amuletos, aunque la Iglesia prohibió hacerlo y excomulgó a los que los llevaban (sínodo de Laodicea; sínodo de Agde, 544). La cruz tomó un lugar especialmente prominente entre esos objetos protectores. Mujeres y niños comúnmente llevaban versículos de los evangelios con este propósito. Crisóstomo, a ese respecto, dijo al pueblo de Antioquía que debían llevar más bien el evangelio en sus corazones. Se pensaba que el de Juan era particularmente eficaz; se ponía sobre la cabeza para expulsar la fiebre y Agustín recomienda la práctica (Tractatus vi in cap. i. Johannis evangelii, MPL, xxv. 1443), "no porque es hecha con este propósito" sino porque significa el abandono de las ligaduras paganas. Todo un abanico de cosas sagradas se puso al servicio. Sátiro, el hermano de Ambrosio, en un naufragio, se colgó al cuello el pan eucarístico, envuelto en un orarium "para poder obtener ayuda de su fe" (Ambrosio, De obitu fratris, xliii). Se hicieron usos similares del óleo y la cera de los lugares sagrados y del agua y la sal que habían sido bendecidos. También se portaban las reliquias de los santos, guardadas en costosos recipientes. Al ser incapaz la Iglesia de desarraigar todo vestigio de superstición pagana, tomó en consideración las necesidades de la devoción popular aunque no espiritual y gradualmente, mediante la conversión de los antiguos medios, desplazó a un segundo plano o borró los elementos no cristianos.

Exvotos a la Virgen en una iglesia en Viveiro, España.Fotografía de Wenceslao Calvo
Exvotos a la Virgen en una iglesia en Viveiro, España.
Fotografía de Wenceslao Calvo
Supervivencias.
Innumerables son las formas, para ser especificadas en detalle, que ha tomado en el mundo católico la idea del amuleto. Escapularios, cruces, rosarios y un sinfín de medallas con imágenes de la Virgen y los santos sirven para diferentes propósitos; pueden ser señal de una devoción ampliamente extendida, signos de membresía a alguna confraternidad o recuerdos de una visita a algún lugar sagrado; pero en la mayor parte de los casos la bendición sacerdotal que han recibido se entiende que les da un poder positivo (condicionado a la fe y otras disposiciones por parte del poseedor) contra determinados males.