Historia

ANATEMA

Anatema (anathēma) es la palabra que entre los griegos denotaba un objeto consagrado a una divinidad, un uso de la palabra que se explica por la costumbre de colocar o fijar (anatithesthai) tales objetos a árboles, pilares y semejantes.

Noé maldice a Cam, grabado de Gustavo Doré
Noé maldice a Cam, grabado de Gustavo Doré
La forma débil anathema se usó originalmente junto con anathēma en el mismo sentido. La doble forma explica las frecuentes variantes de manuscritos entre las dos, lo que posteriormente creó confusión, ya que anathema tomó un significado restringido y se usó en un sentido exactamente opuesto a anathēma. Este último uso surgió parcialmente del uso de anathema en la Septuaginta como equivalente del hebreo jerem, que es correcto según la idea raíz de la palabra hebrea; pero esta última había adquirido un significado especial en la ley religiosa del Antiguo Testamento, designando no sólo lo que estaba dedicado a Dios y apartado como santo de lo ordinario, sino también y más especialmente lo que era ofrecido a Dios en expiación, para ser destruido. En manera semejante anathema llegó a denotar no sólo lo que pertenecía irrevocablemente a Dios, sino lo que él entregaba para castigo o aniquilación. Este doble significado se explica por la interrelación de ley y religión bajo el antiguo pacto. La declaración de jerem reconoce el derecho de Dios a la posesión exclusiva de ciertas cosas y a la aniquilación de cualquier otra que ofenda su majestad. Bajo esta ley el botín tomado en guerra era total o parcialmente destruido (Entonces amontonarás todo su botín en medio de su plaza, y prenderás fuego a la ciudad con todo su botín, todo ello como ofrenda encendida al SEÑOR tu Dios; y será montón de ruinas para siempre. Nunca será reconstruida.[…]Deuteronomio 13:16; Pero en cuanto a vosotros, guardaos ciertamente de las cosas dedicadas al anatema, no sea que las codiciéis y tomando de las cosas del anatema, hagáis maldito el campamento de Israel y traigáis desgracia sobre él.[…]Josué 6:18; 8:26), los pueblos idólatras exterminados y las ciudades saqueadas, no siendo reconstruidas nunca (Entonces Josué les hizo un juramento en aquel tiempo, diciendo: Maldito sea delante del SEÑOR el hombre que se levante y reedifique esta ciudad de Jericó; con la pérdida de su primogénito echará su cimiento, y con la pérdida de su hijo menor colocará[…]Josué 6:26; En su tiempo Hiel de Betel reedificó Jericó; a costa de la vida de Abiram su primogénito puso sus cimientos, y a costa de la vida de su hijo menor Segub levantó sus puertas, conforme a la palabra que el SEÑOR había hablado por Josué, hijo de Nun.[…]1 Reyes 16:34). El mismo doble sentido de jerem, anathema, se halla en la antigua ley griega y romana, que tiene la misma combinación de significado religioso y secular; devotio en un aspecto es lo mismo que el griego kathierēsis, en otro que imprecatio, maledictio, exsecratio.

Tras el exilio israelita, jerem tiene un nuevo uso como medida penal para el mantenimiento de la pureza interna de la comunidad. Entonces significa el castigo de exclusión o excomunión, algunas veces con confiscación de propiedades (y a cualquiera que no viniera dentro de tres días, conforme al consejo de los jefes y de los ancianos, le serían confiscadas todas sus posesiones y él mismo sería excluido de la asamblea de los desterrados.[…]Esdras 10:8). Se desarrolló en la sinagoga en dos grados, niddui (Bienaventurados sois cuando los hombres os aborrecen, cuando os apartan de sí, os colman de insultos y desechan vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.[…]Lucas 6:22; Sus padres dijeron esto porque tenían miedo a los judíos; porque los judíos ya se habían puesto de acuerdo en que si alguno confesaba que Jesús era el Cristo, fuera expulsado de la sinagoga.[…]Juan 9:22; 12:42) y jerem, que incluía el pronunciamiento de una maldición. Era un acto oficial en forma ritual. La relación entre exclusión y maldición explica el uso de anatema en el sentido de simple maldición (Pero él comenzó a maldecir y a jurar: ¡Yo no conozco a este hombre de quien habláis![…]Marcos 14:71) o de voto solemne vinculante (Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo.[…]Hechos 23:12). En sentido técnico la palabra anatema ocurre en cuatro pasajes de las epístolas de Pablo, en los cuales se aprecia que estaba pensando en una idea espiritual definida y reconocida (Porque desearía yo mismo ser anatema, separado de Cristo por amor a mis hermanos, mis parientes según la carne,[…]Romanos 9:3; Por tanto, os hago saber que nadie hablando por el Espíritu de Dios, dice: Jesús es anatema; y nadie puede decir: Jesús es el Señor, excepto por el Espíritu Santo.[…]1 Corintios 12:3; 16:22; 8 Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciara otro evangelio contrario al que os hemos anunciado, sea anatema. 9 Como hemos dicho antes, también repito ahora: Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema. […]Gálatas 1:8,9). Caer bajo esta maldición solemne está condicionado y justificado por el acto del sujeto, al caer de la gracia de Dios o predicar un falso evangelio. Esos pasajes muestran que Pablo no pensaba en el anatema como una medida disciplinaria de la comunidad tal como era en la sinagoga, no habiendo relación entre ello y los castigos infligidos sobre los culpables (5 entregad a ese tal a Satanás para la destrucción de su carne, a fin de que su espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 11 Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, […]1 Corintios 5:5,11; Entre los cuales están Himeneo y Alejandro, a quienes he entregado a Satanás, para que aprendan a no blasfemar.[…]1 Timoteo 1:20). Es pronunciado sólo contra aquellos que se ponen en oposición ultrajante contra Dios mismo, su verdad y su revelación. Por tanto, el uso de la palabra por Pablo retrocede de la práctica de la sinagoga al uso de la Septuaginta. Esto explica que en el desarrollo de la disciplina eclesiástica la palabra "anatema" no se usara como término técnico de excomunión antes del siglo cuarto. Aparece en los cánones de Elvira (305) contra los burladores y en los de Laodicea (¿341?) contra los judaizantes y tras el concilio de Calcedonia (451) se convirtió en una fórmula fija de excomunión, usada especialmente contra los herejes, tal como en los anatemas del concilio de Trento y posteriores pronunciamientos papales. Sin embargo, no hay una unanimidad resuelta sobre la idea del término, indicando en algunas partes finalidad absoluta de la intención y en otras siendo revocable. También hay poco acuerdo en cuanto a sus efectos, los límites de su uso y su posición en la escala de castigos. Du Cange incluye las concepciones prevalecientes cuando lo define como "excomunión infligida por el obispo o el concilio, no llegando a la excomunión mayor, pero acompañada por execración y maldición."