Historia
ANTICRISTO
- Nociones del Antiguo Testamento
- Literatura judía helenística posterior
- En el Nuevo Testamento
- En el judaísmo post-cristiano y en la Iglesia

de Luca Signorelli, fresco de la Madonna
de San Brizio, catedral de Orvieto
La creencia en la elección de Israel como pueblo de Dios, santificado para él y bendecido por él, recibió un duro golpe por la experiencia de una realidad evidentemente opuesta a tal elección. De esa negación surgió la profecía de que Israel, por su infidelidad, fue entregada a los poderes paganos, aunque será liberada de ellos, recibiendo su retribución por haberse excedido en su comisión divina como azote de Dios hacia Israel. Pero antes de que el reino de Dios sea consumado será atacado por el mundo impío. y di: "Así dice el Señor DIOS: 'He aquí estoy contra ti, oh Gog, príncipe de Ros, Mesec y Tubal.[…]Ezequiel 38:3; 39:1-6 menciona a Magog, tierra del rey Gog, que representa a tal mundo, concretamente a las naciones del norte. 12 1 Profecía, palabra del SEÑOR acerca de Israel. El SEÑOR que extiende los cielos, pone los cimientos de la tierra y forma el espíritu del hombre dentro de él, declara: 2 He aquí, yo haré de Jerusalén una copa de vértigo para todos los pueblos de a[…]Zacarías 12-14 describe más minuciosamente la opresión del pueblo de Dios por los poderes hostiles. Cuando Antíoco IV de Siria se propuso con cruel severidad suplantar la religión de Israel por el paganismo griego, esas ideas encontraron un caldo de cultivo para su desarrollo; pero ahora los poderes paganos ya no eran tanto un instrumento en las manos de Dios sino su adversario, que atacaban con propósito destructivo el mismo centro de su reino. La historia del reino mundanal impío, que llega a su apogeo en la persona del orgulloso rey, está descrita en el libro de Daniel.
Literatura judía helenística posterior.
Gradualmente el último enemigo del reino de Dios se convirtió en la antítesis del Mesías; al menos esa es la interpretación de la literatura judía helenística posterior (comp. Agua correrá de sus baldes, y su simiente estará junto a muchas aguas; más grande que Agag será su rey, y su reino será exaltado.[…]Números 24:7, Septuaginta; Sibilinos, iii, 652 y sig.). En la literatura palestiniense pre-cristiana no se halla indicación de un oponente personal del Mesías. En las antiguas porciones del libro de Enoc se relata la aparición del Mesías, que tiene lugar al final de todas las batallas y juicios (Enoc xc. 37). En los Salmos pseudo-salomónicos (xvii. 27-39) del tiempo de Pompeyo y en el cuarto libro de Esdras del tiempo de los emperadores flavianos, son los poderes impíos o las naciones paganas las vencidas por el Mesías. En el casi contemporáneo Apocalipsis de Baruc (xl. 1-2) este pasaje se aplica a la destrucción de un último rey impío por el Mesías. La noción todavía no había sido influenciada por el cristianismo y por tanto la espera de un oponente personal del Mesías se encuentra en el judaísmo pre-cristiano.
En el Nuevo Testamento.
En su discurso escatológico, en el que sitúa la abominación de la desolación en el santuario en la tribulación final (Por tanto, cuando veáis la ABOMINACION DE LA DESOLACION, de que se habló por medio del profeta Daniel, colocada en el lugar santo (el que lea, que entienda),[…]Mateo 24:15), Jesús citó el libro de Daniel. Pero el Hijo del hombre aquí no está opuesto, como en Daniel, por un gobernante que destruye al mismo tiempo el lado nacional y religioso de la teocracia, sino por un gran número de pseudo-profetas y pseudo-Mesías (Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: "Yo soy el Cristo", y engañarán a muchos.[…]Mateo 24:5). Cuando el apóstol Pablo declara que la aparición del hombre de pecado, que se opone a todo lo bueno y al servicio de Dios, precederá a la venida de Cristo (3 Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, 4 el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que […]2 Tesalonicenses 2:3-4), pensó sin duda en un falso Mesías. Para su descripción del adversario es posible que tuviera en mente algunas huellas de la descripción de Antíoco Epífanes en el libro de Daniel y de Calígula en la historia contemporánea, quien puso su imagen en forma de Júpiter en el templo de Jerusalén. En el Apocalipsis de Juan la contraparte del reino de Dios en los últimos tiempos, además de las naciones de Gog y Magog, que marchan contra la ciudad santa al término del milenio (y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlas para la batalla; el número de ellas es como la arena del mar.[…]Apocalipsis 20:8) incluyen también al poder romano, personificado (17:11O en el incendiario, matricida y perseguidor de los cristianos en el trono imperial, Nerón (17:9 y sig.), así como la multitud de falsos profetas que inducen al culto del reino mundial y su dominio (13:11-17; 16:13; 19:20; 20:10), representando las prácticas paganas romanas de augurios y necromancia. El último desarrollo de la idea en el Nuevo Testamento se encuentra en las cartas de Juan, donde la idea de un oponente al Cristo verdadero, colocándose en su lugar, describe a los herejes que destruyen la unidad del Jesús histórico con el Verbo de Dios. En tales personas, según la clara afirmación de las epístolas (¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.[…]1 Juan 2:22; Pues muchos engañadores han salido al mundo que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Ese es el engañador y el anticristo.[…]2 Juan 1:7) se manifiesta la idea y carácter del Anticristo.

Museum Boymans-van Beuuningen, Totterdam
En el judaísmo post-cristiano la anterior noción nacional se vio fortalecida. El nombre "Anticristo", prestado del cristianismo, no se empleó hasta posteriormente (como en Abrabanel). Pero en los primeros siglos cristianos se halla en la literatura judía la noción de un asolador del pueblo judío en los últimos días. Esporádicamente aparece la figure de una poderosa mujer, según el modelo de Cleopatra (Sibilinos, iii. 77, v. 18, viii. 200), más asiduamente que un anti-Mesías romano imperial. En tiempos posteriores el Anticristo estuvo representado en la teología judía por un vencedor sobre el Mesías sufriente, llamándosele Rómulo y también Armillo. En la Iglesia de los primeros siglos reaparece el Anticristo bíblico. Orígenes identificó la noción en un sentido abstracto con el de la falsa doctrina. Ciertos contemporáneos representantes de la enseñanza herética fueron llamados por el nombre, sin excluir la aparición de un Anticristo personal (Didaché, xvi). En bastantes ocasiones se pensó que sería un falso mesías judío, de ahí que fuera circunciso y obligara a la circuncisión, esperándose que viniera de la tribu de Dan y del este. La relación del Anticristo con Nerón en el Apocalipsis de Juan se desarrolló, representándolo como Nerón resucitado (Lactancio De mortibus persecutorum, ii; Jerónimo, Sobre Y afirmará su rostro para venir con el poder de todo su reino, trayendo consigo oferta de paz, lo cual llevará a cabo. También le dará una hija de las mujeres para destruirlo, pero ella no le respaldará ni se pondrá a su lado.[…]Daniel 11:17; Agustín, De civitate Dei, xx. 13). Ambas ideas se fundieron extrañamente (Victorino, Comment. ad Apoc.) o se relacionaron externamente entre sí con la idea de una doble Anticristo, uno occidental (romano) y otro oriental, que aparecería en Jerusalén. Con respecto a Satanás, el Anticristo será un hombre que hará su voluntad, al ser su hijo e incluso su encarnación.
La idea se debilitó en la Edad Media y cuando apareció de nuevo se aplicó principalmente a lo contemporáneo. Muchas veces se ha aplicado al papado, interpretación que adoptó Lutero (Adversus execrabilem Antichristi bullam) y otros reformadores, siendo plasmada en los credos luteranos (Art. Schmal., ii. 4; Tract. de pot. Papæ). Por otro lado, los católicos se han referido a Lutero y al protestantismo como el Anticristo. Con el correr de la historia numerosos han sido los personajes de proyección política, religiosa o militar que han sido identificados por unos y otros con el Anticristo.