Historia

ANTINOMIANISMO

Antinomianismo es una designación comparativamente moderna para varios tipos de pensamiento ético en los cuales la hostilidad hacia la ley de Moisés (incluyendo el Decálogo) y a los principios incorporados desembocan en una enseñanza y práctica inmoral. Huellas de tal pensamiento son evidentes en el Nuevo Testamento. La espiritualización de la ley en el único precepto del amor a Dios, enseñado y ejemplificado por Jesús, estimuló a algunos entusiastas devotos a creer que habían sido exaltados hasta tal altura de espiritualidad y a tal dominio del amor a Dios que no necesitaban tener en cuenta los preceptos morales o la conducta externa. El duro conflicto de Pablo con los judaizantes respecto a las ceremonias judaicas, podía hacer creer a sus partidarios más anti-judaicos que el esfuerzo para mantener la ley no sólo era inútil sino que vaciaba el evangelio de la gracia en Cristo Jesús. Es probable que alguna de tales perversiones de la enseñanza de Pablo se contemple en Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen--como también tuercen el resto de las Escrituras--para su propia perdición.[…]2 Pedro 3:16. Los miembros de la iglesia de Corinto que estaban enorgullecidos y no se afligieron por la persona incestuosa, así como las facciones culpables de unión abominable (1 En efecto, se oye que entre vosotros hay inmoralidad, y una inmoralidad tal como no existe ni siquiera entre los gentiles, al extremo de que alguno tiene la mujer de su padre. 2 Y os habéis vuelto arrogantes en lugar de haberos entristecido, para q[…]1 Corintios 5:1-6) eran probablemente antinomianos y de semejante tendencia eran sin duda los nicolaítas (2 'Yo conozco tus obras, tu fatiga y tu perseverancia, y que no puedes soportar a los malos, y has sometido a prueba a los que se dicen ser apóstoles y no lo son, y los has hallado mentirosos. 15 'Así tú también tienes algunos que de la misma manera […]Apocalipsis 2:2,15), los que sostenían la enseñanza de Balaam ('Pero tengo unas pocas cosas contra ti, porque tienes ahí a los que mantienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer cosas sacrificadas a los ídolos y a cometer actos de inmoralidad.[…]Apocalipsis 2:14) y los que toleraban a Jezabel ('Pero tengo esto contra ti: que toleras a esa mujer Jezabel, que se dice ser profetisa, y enseña y seduce a mis siervos a que cometan actos inmorales y coman cosas sacrificadas a los ídolos.[…]Apocalipsis 2:20).

Antinomianismo gnóstico.
Muchos gnósticos objetaban que la ley de Moisés era demasiado formal y no suficientemente espiritual, por un lado, y daban demasiado lugar a la indulgencia carnal por otro. Desdeñando la carne por ser un producto maligno del demiurgo, algunos pensaron que su deber era practicar un ascetismo riguroso, mientras que otros fueron considerados por sus adversarios cristianos destructores del cuerpo mediante prácticas viciosas. Los cainitas aprobaban a Caín, Esaú, Coré, los sodomitas y todos los otros personajes reprobados en el Antiguo Testamento y presumiblemente suponían estar haciendo un servicio a Dios al desafiar la autoridad de Jehová (el demiurgo) y practicar lo prohibido en la ley. Carpócrates y Epífanes diseminaron las enseñanzas antinomianas. Los seguidores de Marción y los maniqueos fueron antinomianos en el sentido de que rechazaron la ley mosaica por permitir el matrimonio e incluso la poligamia y el concubinato, la pena capital, etc.; pero, hasta donde se sabe, hicieron del repudio a la ley una excusa para la indulgencia carnal. Los seguidores de Prisciliano, una facción fuertemente ascética en España con tendencias gnósticas (siglos cuarto y quinto), fueron torturados hasta confesar las prácticas más inmorales, pero no hay razón para adjudicarles las calumnias de sus perseguidores. Los mesalianos, una secta mística que floreció en Siria, Mesopotamia y Armenia desde el siglo cuarto en adelante, se dice que practicaron una especie de ascetismo sórdido, mendicidad, promiscuidad de hombres y mujeres y oración al diablo. A causa de esta última práctica a veces fueron llamados satanistas. Parece probable que eran antinomianos. De semejante carácter, o peor, fueron los adamitas nombrados por Epifanio, y lo mismo se puede decir de las facciones medievales conocidas por ese nombre.

Escena del Libro de las Horas de Maastricht, c. 1330. Stowe MS 17, f. 38.
Escena del Libro de las Horas de Maastricht, c. 1330.
Stowe MS 17, f. 38.
Antinomiamismo en la Edad Media.
Los bogomiles y sectas afines fueron acusados por sus enemigos de las más inmorales prácticas. Amalrico de Bena († 1204) trasmitió ideas panteístas hasta el punto de sostener que "a los establecidos en amor no se les imputa el pecado". Se dice que sus seguidores mantuvieron que la prostitución y otros vicios carnales no son pecaminosos para el hombre espiritual, porque el Espíritu en él, que es Dios, no está afectado por la carne y no puede pecar y porque el hombre, que no es nada, no puede pecar en tanto el Espíritu, que es Dios, está en él. Tales enseñanzas fueron llevadas a las más inmorales consecuencias por los Hermanos del Libre Espíritu y los begardos, si los registros inquisitoriales del siglo XV son fiables. Johann Hartmann en la diócesis de Maguncia afirmó que por contemplación había llegado a ser tan completamente uno con Dios y Dios tan completamente uno con él que ni un ángel podría notar la diferencia, que un hombre libre en espíritu es transformado en impecable y puede hacer lo que quiera y lo que le agrade. Llevó esas doctrinas a las más extremas y revolucionarias consecuencias (comp. los documentos en Döllinger, Beiträge zur Sektengeschichte des Mittelalters, ii, Munich, 1890, páginas 384 y sig.). Este tipo de antinomianismo parece haberse esparcido durante la Edad Media tardía y fue perpetuado en algunas de las facciones del tiempo de la Reforma.

La sociedad de los anabaptistas, por Heinrich Aldegraver
La sociedad de los anabaptistas, por Heinrich Aldegraver
De los siglos XVI y XVII.
La secta panteísta de los "libertinos" que apareció en los Países Bajos hacia 1525 y de ahí se esparció a Francia, siendo combatida por Calvino, era antinomiana. Despreciaban la ley mosaica y la ley general por ser inaplicable al hombre espiritual y se consideraban libres para mentir, robar y dar indulgencia a las pasiones. David Joris, el místico, fue acusado por sus enemigos de enseñanzas antinomianas, pero parece que sin suficiente razón. Sería fácil señalar tendencias antinomianas en varias facciones continentales de los siglos XVI y XVII no comúnmente reconocidas entre los antinomianos. La enseñanza hipercalvinista (supralapsaria) de hombres como Piscator († 1625) y Gomar († 1641) en los Países Bajos, de que "los pecados tienen lugar, procurando Dios y queriendo que tengan lugar, mejor dicho, queriéndolo absolutamente" y que al dar la ley y mandar su observancia Dios hizo de su observancia algo absolutamente imposible, golpeaba realmente la raíz de la responsabilidad humana y desalentaba todo esfuerzo para controlar los impulsos naturales. Así, también, los jesuitas casuistas del tipo más temerario al sustituir la ley mosaica por el derecho canónico y facilitar la violación de éste por sus doctrinas del "pecado filosófico", "dirección de la atención", "reserva mental" y "probabilismo", etc., fueron solapadamente antinomianos. Los místicos de tiempo posterior, hasta donde se identificaban de forma panteísta a sí mismos con Dios y suponían que por virtud de tal exaltación espiritual no estaban sujetos a ordenanzas humanas ni divinas, fueron antinomianos en el sentido en que lo fueron los Hermanos del Libre Espíritu.

Hendrik Niclaes
Hendrik Niclaes
En Inglaterra.
Especial importancia en este aspecto, a causa de la amplia influencia ejercida por sus enseñanzas sobre el pensamiento y la vida inglesa y americana, ejerció Hendrik Niclaes, fundador de los familistas. En 1577 se publicaron varias de sus obras en inglés y generaron un considerable caudal de literatura polémica. Se dice que en ese tiempo había un millar de familistas en Inglaterra, haciendo una activa y fructífera propaganda. Para contrarrestar su influencia el Consejo privado publicó una forma de abjuración que se había de aplicar a los miembros de la facción acusados de herejía. Sus principios eran demasiado idénticos con los de los Hermanos del Libre Espíritu para no ser subversivos de la moralidad así como de la autoridad bíblica y el cristianismo histórico. Sus errores eran de lo más insidioso porque podían conformarse externamente a cualquier uso eclesiástico o civil, pero por medio del lenguaje ambiguo profesar la aceptación de cualquier doctrina.

Durante la Guerra civil y la República surgieron infinidad de propagandistas religiosos con celo y logros sorprendentes. El familismo (con otras importantes influencias) produjo un misticismo relativamente puro y evangélico en la Sociedad de Amigos y una forma más grosera de antinomianismo en los ranters. El primero, hasta donde se sabe, en propagar principios distintivamente antinomianos en Inglaterra en ese tiempo fue John Eaton, quien escribió The Honeycomb of Free Justification by Christ Alone (Londres, 1642). Distinguió el tiempo de la ley, el tiempo de Juan el Bautista y la dispensación cristiana como gloriosa, más gloriosa y gloriosísima. Bajo la ley mosaica "el pecado fue severamente estimado y castigado en los hijos de Dios... Juan expuso sus pecados y el peligro de ellos, pero no vemos ningún castigo infligido sobre los hijos de Dios... el tercer tiempo, el gloriosísimo, es desde que Cristo derramó su sangre y vida en la cruz, donde el pecado mismo, la culpa y el castigo han sido tan completa e infinitamente abolidos que no hay pecado en la Iglesia de Dios y que ahora Dios no ve pecado en nosotros; y cualquiera que no cree este punto está indudablemente condenado." (citado por E. Pagitt, Heresiography, London, 1662, p. 122). El siguiente resumen de enseñanzas antinomianas del siglo XVII es de Thomas Gataker en su Antinomianism Discovered and Confuted (Londres, 1652; citado por Pagitt, p. 123), pudiendo recibirse sustancialmente con confianza:

1. Que la ley moral no tiene utilidad en absoluto para un creyente, ni es una norma para caminar y para examinar su vida y que los cristianos son libres del poder de la misma; de ahí que uno de ellos [antinomiano] gritara desde el púlpito: "Fuera con la ley, que le corta al hombre las piernas y le impide caminar."
2. Que es tan posible para Cristo pecar como para un hijo de Dios hacerlo.
3. El hijo de Dios no necesita pedir perdón por el pecado y es nada menos que una blasfemia si lo hace.
4. Que Dios no castiga a ninguno de sus hijos por el pecado ni por los pecados del pueblo de Dios es castigada la tierra.
5. Que si un hombre sabe que está en estado de gracia, aunque beba, o cometa asesinato, Dios no ve pecado.
6. Que cuando Abraham negó a su esposa y en su apariencia externa pareció mentir en su recelo, mintiendo, disimulando y diciendo que su esposa era su hermana, incluso entonces todos sus pensamientos, palabras y hechos fueron perfectamente santos y justos de toda mancha de pecado a los ojos de Dios.
Los ranters.
Los más repelentes sectarios en este tiempo fueron los ranters, quienes parecen haber sido casi idénticos en doctrina y práctica con los Hermanos del Libre Espíritu y quienes, por su entusiasta propaganda, sedujeron a muchos miembros de las denominaciones evangélicas. Según Samuel Fisher (Baby Baptism Mere Babism, Londres, 1653), "algunos ranters no se avergüenzan de decir que ellos son Cristo y Dios y que no hay otro Dios que ellos y el que está en ellos y blasfemias semejantes." Negaban la existencia del diablo, el cielo y el infierno. De Moisés dijeron que era un mago y de Cristo un engañador del pueblo. La oración es inútil. Predicar y mentir es todo uno. Las Escrituras las consideraban un conjunto de fábulas y cuando condescendían a usarlas practicaban las más absurdas alegorizaciones. Afirmaban que nada es pecado sino lo que un hombre piensa que es. Su práctica se correspondía con su enseñanza inmoral.

Fases posteriores del antinomianismo.
Una gran proporción de los bautistas particulares de Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVIII, por reacción contra el socinianismo y el movimiento misionero, quedaron envueltos en un pensamiento de tipo hipercalvinista (supralapsario) que suponía hacer a Dios responsable del mal, negar completamente la iniciativa o parte humana en la salvación y conducta, renuncia a la ley como norma de vida y desprecio de la intervención y responsabilidad humana en la extensión del reino de Cristo. Este antinomianismo bautista fue combatido en Inglaterra por Andrew Fuller, John Ryland y otros. Un tipo más virulento de este antinomianismo apareció entre los bautistas americanos en el siglo XIX, en reacción contra la obra misionera y educativa de la denominación. Aquí como en Inglaterra los dirigentes eran iletrados y profundamente prejuiciados contra las instituciones y agencias humanas, que consideraban una interferencia impertinente en la soberanía de Dios. Esas facciones bautistas antinomianas todavía existen.

Controversias antinomianas; Reforma alemana; primeras enseñanzas de Lutero sobre la ley.
Las doctrinas antinomianas fueron vigorosamente discutidas en Alemania durante el período de la Reforma, hasta que la Fórmula de Concordia finalmente se pronunció sobre el asunto en 1577. Lutero había sostenido que la ley mosaica, como código antiguo diseñado bajo especiales condiciones para un pueblo particular, quedó sustituido por la ley civil de los Estados modernos y no poseía para los cristianos fuerza jurídica o ceremonial. Más aún, la ley entera, incluso el Decálogo incluido, no debían emplearla en modo alguno los cristianos para la justificación por las obras, ya que eso supone una idea superficial y mercenaria de la justicia divina. Sin embargo, es necesario tener en cuenta la ley desde un punto de vista espiritual, subrayando una concienciación del pecado por la cual la conciencia se humilla ante la ira divina, aunque la predicación exclusiva de la ley lleva o a la hipocresía o a la desesperación. En su énfasis sobre la justificación por la fe, Lutero afirmó que el verdadero arrepentimiento procede de una toma de sentido de la obra de Cristo. La predicación de la fe ha de tener precedencia sobre todo lo demás, ya que, habiéndose obtenido la fe, la contrición y la consolación siguen espontáneamente. No obstante, frecuentemente y en total consistencia con la definición formal de su posición en 1520, describe el proceso de salvación comenzando con la operación de la ley sobre el alma, que en arrepentimiento clama por ayuda y se encuentra con la promesa de redención de pecados en Cristo.

Al combatir las tendencias legalistas de la enseñanza medieval católica y las facciones extremistas de los primeros tiempos de la Reforma, Lutero se permitió usar un lenguaje menospreciativo hacia la ley de Moisés tan fuerte que dio motivo a los que propugnaban la libertad carnal. Se pueden citar algunas frases suyas: "Cristo no es duro, severo, cortante, como Moisés... Por tanto, fuera con Moisés para siempre, que no aterrorice a los corazones engañados." "El evangelio es celestial y divino, la ley terrenal y humana; la justicia del evangelio es tan distinta de la de la ley como el cielo de la tierra y la luz de las tinieblas. El evangelio es luz y día, la ley tinieblas y noche." En su polémica "Contra los profetas celestiales" (edición de Erlangen, xxix. 150) afirma: "No consideraremos ni escucharemos a Moisés... Decimos además que tales maestros de Moisés [es decir, los profetas de Zwickau] niegan el evangelio, proscriben a Cristo y derriban el Nuevo Testamento. Hablo ahora como cristiano a cristianos, ya que Moisés fue dado solo al pueblo judío y nada tiene que ver con nosotros cristianos y gentiles. Tenemos nuestro evangelio y Nuevo Testamento; si prueban desde el mismo que las pinturas han de ser quitadas de las iglesias los seguiremos gratamente. Pero si quieren por Moisés hacernos judíos, no lo toleraremos." Por supuesto, Lutero no quería decir que repudiara totalmente a Moisés, sino que se trataba de un tour de force para repudiar lo que consideraba un uso dañino de Moisés.

Johann Agrícola
Controversia de Agrícola con Melanchthon, 1527.
La controversia antinomiana vino precedida por las quejas proferidas en Bohemia en 1524 contra un tal Dominicus Beyer, quien estrictamente se adhería a la doctrina de Lutero, pero que fue acusado por algunos de volver a la idea católica de acercarse a la fe mediante las obras de mérito. Lutero, Melanchthon y Bugenhagen exoneraron completamente a Beyer y enunciaron claramente la posición de Wittenberg. Más tarde los Articuli de quibus egerunt per visitatores (1527; CR, xxvi. 7 y sig.) de Melanchthon colocaron la predicación de la ley en el pórtico de la instrucción cristiana, afirmando que lleva al arrepentimiento, que es el antecedente de la fe y sin la cual la predicación del evangelio es ininteligible. Johann Agrícola, quien había subrayado fuertemente las primeras declaraciones de Lutero sobre el arrepentimiento como una consecuencia del evangelio de la gracia divina, tomó la declaración de Melanchthon como una afrenta personal. Tras dirigir a Lutero varios memoriales sobre el asunto, se quejó específicamente y divulgó en manuscrito una censura de la enseñanza de Melanchthon. En una conferencia en Torgau (26-28 de noviembre, 1527) se llegó a un acuerdo efectuado finalmente por Lutero, que distinguía entre fe en el sentido general (fides generalis), que antecede al arrepentimiento y fe justificante que, impulsada por la conciencia, capta la gracia divina.

Controversia de Agrícola con Lutero, 1537 y sig.
Agrícola, aunque manifestó su satisfacción, sin embargo continuó en su posición antinomiana; el arrepentimiento, la conciencia de pecado y el temor de Dios debían estar basados en el evangelio y no en la ley. Comenzó incluso a reunir una facción a su alrededor como si fuera el Pablo de la Reforma, quien debía corregir a Pedro (Lutero). Se examinaron tres discursos suyos publicados que fueron hallados culpables de ideas antinomianas. En julio de 1537, y de nuevo en septiembre, Lutero predicó contra tal error, aunque sin mencionar a Agrícola, declarando en última instancia que el evangelio no podía ser predicado independientemente de la ley ni podía serlo la ley independientemente del evangelio. A finales de octubre, Agrícola llegó a un acuerdo con Lutero por el que se reconocía la unanimidad en la sustancia de la doctrina. Pero entonces Agrícola publicó Summarien über die Evangelien, siendo dispensado el imprimatur del rector porque Lutero ya había visto y aprobado la obra. Lutero prohibió su terminación, lo que determinó un conflicto implacable. Pubicó algunas tesis antinomianas de Agrícola que habían estado circulando privadamente y el 18 de diciembre sostuvo su primera disputación contra ellas. Agrícola no apareció y Lutero por tanto le desafió a una segunda disputación (12 de enero de 1538), en la cual tuvo lugar una solemne reconciliación. Agrícola incluso autorizó a Lutero a elaborar una retractación en su nombre, que éste hizo en forma perjudicial en una carta a Caspar Güttel de Eisleben. El conflicto parecía superado y en febrero de 1539 Agrícola fue designado para el consistorio de Wittenberg. Sin embargo, la disputa se reavivó por las reflexiones que Agrícola hizo contra Lutero en una disputación en la universidad. Lutero respondió y procedió con vigorosos ataques contra los antinomianos, llegando a considerar incluso la excomunión de Agrícola. Éste, por su lado, se sintió calumniado y recolectó material para su justificación. En marzo de 1540 sometió sus quejas al elector. A esas quejas, Lutero respondió que lo que Agrícola denominaba calumnias no eran sino conclusiones inevitables extraídas de sus proposiciones. El elector instituyó un procedimiento formal contra Agrícola, quien, aunque bajo promesa de no dejar Wittenberg, se marchó en agosto a Berlín. Desde allí reanudó sus quejas y a demandas de Lutero preparó una carta de retractación. Durante un tiempo modificó sus ideas en cierto grado para que se aproximaran en una medida a las de Lutero, pero la desconfianza de Lutero no quedó eliminada ni Agrícola realmente convencido de error.

Las más importantes de las dieciocho declaraciones de Agrícola son:

1. El arrepentimiento no procede del Decálogo ni de ninguna ley de Moisés, sino del sufrimiento y muerte del Hijo por el evangelio.
2. Pues Cristo dice en el último capítulo de Lucas: "Así está escrito y así fue necesario que el Cristo padeciese y resucitase de los muertos al tercer día y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados."
3. Cristo, en Juan, dice que el Espíritu, no la ley, convence al mundo de pecado.
4. El último discurso de Cristo enseña lo mismo: "Id y predicad el evangelio a toda criatura."
7. Sin nada más es dado el Espíritu Santo y los hombres son justificados; la ley no es necesaria ni para el comienzo, ni la continuación, ni la consumación de la justificación.
8. Pero el Espíritu Santo habiendo sido dado de antiguo es también dado perpetuamente, siendo los hombres justificados sin la ley por el evangelio solamente.
13. Por tanto, para conservar la pureza de doctrina hay que resistir a los que enseñan que el evangelio no se ha de predicar salvo a quienes han sido abrumados y hechos contritos por la ley.
16. La ley solo convence de pecado y sin el Espíritu Santo, convence para condenación.
17. Pero hay necesidad de una doctrina que no sólo con gran eficacia condene sino que al mismo tiempo salve, la cual es el evangelio, que enseña conjuntamente el arrepentimiento y la remisión de pecados.
18. El evangelio de Cristo enseña la ira desde el cielo y al mismo tiempo la justicia de Dios, 1 Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que El ya había prometido por medio de sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, 4 y[…]Romanos 1. Es la predicación del arrepentimiento unido a una promesa que la razón no capta naturalmente, sino que viene por revelación divina.
Lutero añadió a estos artículos de Agrícola varias declaraciones de dudosa autenticidad que supuestamente había hecho Agrícola. La ley no es digna de ser llamada palabra de Dios. Seas una prostituta, un ladrón, un adúltero o cualquier otra clase de pecador, si crees estás en camino de salvación. El Decálogo pertenece a la municipalidad y no al púlpito. Todos los que van en compañía de Moisés, van en compañía del diablo. Escuchar la palabra y vivir de acuerdo a ella es la consecuencia de la ley. Escuchar la palabra y sentirla en el corazón es la consecuencia del evangelio. Pedro no sabía nada de la libertad cristiana. Su declaración "haced firme vuestra vocación y elección, porque haciendo estas cosas no caeréis jamás" no vale para nada. Tan pronto como piensas que en ti y en la cristiandad todo ha de ser refinado, honorable, discreto, santo y casto, has prostituido el evangelio. Agrícola repudió las más manifiestamente inmorales de esas proposiciones, no habiendo razón para creer que las practicara o aprobara la inmoralidad envuelta en sus enseñanzas.

Jakob Schenk.
Tras Agrícola fue especialmente Jakob Schenk, predicador de la corte del duque Enrique y reformador de Freiberg, quien cayó bajo sospecha de antinomianismo; se dice que había declarado que "todos los que predican la ley están poseídos por el diablo... haz lo que quieras, si sólo crees, pues eres salvo" y "¡A las galeras con Moisés!". Por una investigación instituida contra él (junio de 1538) acabó siendo llamado por el elector a Weimar como predicador de la corte. En 1541 el duque Enrique le citó a Leipzig como predicador y profesor de la universidad, pero el consejo, el clero y la facultad teológica se opusieron fuertemente a él. Se objetó a la publicación de sus sermones, encontrándose que en varios puntos diferían de la Confesión de Augsburgo. En la acusación aparece el antiguo cargo de doctrina antinomiana, aunque apoyado en fundamentos muy superficiales. Finalmente en 1543 dejó el ducado. El contenido de sus escritos publicados no permite base suficiente para llamarlo antinomiano. Pero no hay duda que sus sermones erraron repetidamente en esa dirección.

Controversias posteriores.
En relación con la disputa majorista sobre la necesidad de las buenas obras, los discípulos de Lutero, Andreas Poach de Erfurt y Anton Otho (Otto) de Nordhausen negaron que la ley tuviera importancia alguna para los creyentes, surgiendo la disputa de tertio usu legis. Otho dirigió su lucha inmediatamente contra Melanchthon, aunque éste había meramente repetido las declaraciones de Lutero. Contra Otho y los de ideas similares surgieron varios dirigentes, en particular Mörlin y Wigand. Por otro lado, Melanchthon y su escuela más inmediata fueron acusados de doctrina antinomiana al declarar que el evangelio es la proclamación del arrepentimiento.

Resolución sobre la controversia.
La Fórmula de Concordia fijó la termología de todo el asunto al definir que la ley era una revelación especial, enseñando que es justa y agradable ante Dios y refutando todo lo que se opone a la voluntad divina; por otro lado, el evangelio enseña que es necesario creer, especialmente la doctrina del perdón de pecados por medio de Cristo. Todo lo que pertenece al castigo del pecado pertenece a la predicación de la ley, aunque se concedió que se puede hablar del evangelio del arrepentimiento y la remisión de pecados, entendiéndose por el evangelio la suma de la doctrina cristiana. La aplicación de la ley se hace efectiva a una conciencia de pecado sólo cuando la ley es espiritualmente expuesta a través de Cristo.

Anne Hutchinson ante sus jueces
Anne Hutchinson ante sus jueces
La controversia antinomiana de Nueva Inglaterra.
Los puritanos de Nueva Inglaterra, siguiendo las huellas de Calvino y Knox, eran teocráticos en sus ideas del cristianismo y se inclinaban a hacer del sistema del Antiguo Testamento su modelo. La imposición de rigurosas regulaciones sobre cada aspecto de la vida (estricta observancia del domingo como sábado, asistencia regular a la iglesia, prevención de toda forma de frivolidad en el vestir o en el porte) provocaron una reacción igual a la que había sucedido en Ginebra. Anne (Marbury) Hutchinson (nacida en Lincolnshire en 1590 o 1591; casada hacia 1612 con William Hutchinson de Alford, Lincolnshire), habiendo estado bajo el ministerio de John Cotton en Boston, Lincolnshire, había absorbido ideas antinomianas, probablemente de los familistas, y, a su llegada a Nueva Inglaterra (adonde ella siguió a su hijo mayor, Edward, en septiembre de 1634), aunque continuó bajo el ministerio de Cotton, pastor de la iglesia en Boston (Massachusetts), pronto comenzó a expresar en un fuerte lenguaje su aversión a la predicación del "pacto de obras" en distinción al "pacto de gracia", que hacían la mayoría de los predicadores de Massachusetts. Ella consideraba a Cotton un predicador del "pacto de gracia", estando él sin duda influenciado por las ideas de ella; cuando la agitación de la cuestión pareció hacer naufragar a la colonia, Cotton encontró dificultades para convencer a la facción dominante de la solidez de sus opiniones. El reverendo John Wheelwright, cuñado de Hutchinson, un graduado de Cambridge (llegado a Nueva Inglaterra en mayo de 1636), aceptó sus ideas. Sir Henry Vane (llegado en octubre de 1635; escogido gobernador en mayo de 1636) se convirtió en un celoso abogado del "pacto de gracia." Anne Hutchinson exponía sus ideas en una numerosa reunión de mujeres, que dos veces a la semana se reunían en su casa, propagándolas ampliamente. Afirmaba que tras un año de oración se le había revelado que ella confiaba en un pacto de obras; bajo un impulso divino semejante había venido a Nueva Inglaterra, al no haber nadie en Inglaterra que se atreviera a escucharla. Era hija de un clérigo inglés y combinaba una considerable información teológica y efectividad argumentativa con una firmeza y persistencia dignas de una causa mejor.

Antinomianismo en Massachusetts Bay Colony
Antinomianismo en Massachusetts Bay Colony
Como la mayoría de los reformadores religiosos del tiempo se había forjado en la convicción de que los pocos dogmas que sostenía representaban toda la verdad y que las demás enseñanzas eran diabólicas y abominables. Sus principales oponentes fueron John Wilson, pastor de la iglesia en Charlestown, Hugh Peters, pastor de la iglesia de Salem, y John Winthrop. En diciembre de 1636 los ministros censuraron a Vane por ser responsable de la dañina agitación y procuraron convencer a Anne Hutchinson de sus errores. La iglesia de Boston, de la que Vane era miembro, se propuso censurar a Wilson, pero no logró reunir la unanimidad exigida y Cotton se conformó con amonestarlo públicamente. En enero de 1637, Wheelwright, en un sermón, denunció a la gente del "pacto de obras" como "anticristos", echando más leña al fuego. En marzo el tribunal, por un voto mayoritario, censuró a Wheelwright, y, en la elección gubernamental en mayo, Vane salió derrotado y Winthrop elegido. Medidas coercitivas eliminaron pronto el elemento perturbador de Massachusetts. Vane regresó a Inglaterra. Wheelwright fundó la población de Exeter en New Hampshire. Hutchinson se fue a Rhode Island (1638) y su facción se asentó finalmente cerca de Newport. Tras la muerte de su marido en 1642, se trasladó a territorio holandés en Westchester County, Nueva York, siendo asesinada por los indios en agosto o septiembre de 1643.

Texto antinomiano.
El carácter de este movimiento puede exponerse mejor citando un resumen contemporáneo de las enseñanzas de Anne Hutchinson:

1. Que la Ley y la predicación de la misma no es útil en absoluto para guiar al hombre hacia Cristo.
2. Que el hombre es unido a Cristo y justificado sin fe, desde la eternidad.
3. Que la fe no es recibir a Cristo, sino un discernimiento humano de lo que ya ha recibido.
4. Que el hombre es unido a Cristo sólo por la obra del Espíritu en él, sin ningún acto por su parte.
5. Que ningún hombre es efectivamente de Cristo, hasta que tiene la seguridad.
6. Esta seguridad viene sólo por el testimonio del Espíritu.
7. Este testimonio del Espíritu es meramente inmediato, sin ninguna relación con la Palabra o concurrencia con ella.
8. Cuando alguien tiene este testimonio nunca más duda del mismo.
9. Cuestionarse esta seguridad, aunque se caiga en el asesinato o adulterio, significa que nunca se tuvo.
10. La santificación no puede ser evidencia del buen estado de alguien.
11. Ningún consuelo puede tenerse de una promesa condicional.
12. La pobreza en espíritu es solo eso, darse cuenta de estar desprovisto de gracia.
13. Percibir que no se tiene gracia dará consuelo, pero tomar consuelo de la gracia es legalismo.
14. Un hipócrita puede tener la misma gracia que Adán tuvo en estado de inocencia.
15. La gracia de los santos y la de los hipócritas no difiere.
16. Todas las gracias están en Cristo, como sujeto, y no en nosotros, de manera que Cristo cree, Cristo ama, etc.
17. Cristo es la nueva criatura.
18. Dios no ama más a alguien por cualquier santidad en él y nunca menos por no ser santo.
19. El pecado nunca debe perturbar a un hijo de Dios.
20. La perturbación de la conciencia por pecados de comisión o por faltar al deber, muestra que el hombre está bajo el pacto de obras.
21. Todos los pactos de Dios, expresados en obras, son obras legalistas.
22. Un cristiano no está sometido a la Ley, como norma de conducta.
23. Un cristiano no tiene que orar, a menos que el Espíritu le mueva.
24. Un ministro que no tiene esta luz, no puede edificar a otros que la tienen.
25. Toda la letra de la Escritura es un pacto de obras.
26. Ningún cristiano debe ser presionado para andar en santidad.
27. Ningún cristiano debe ser exhortado a la fe, amor, oración, etc., salvo que sepamos que tiene el Espíritu.
28. Un hombre puede tener todas las gracias y sin embargo no tener a Cristo.
29. Toda la actividad del creyente no es más que cometer pecado.