Historia
ANTONIANOS
Antonianos es el nombre de diversas órdenes religiosas entre los católicos caldeos, maronitas y armenios que siguen una regla llamada regla de San Antonio. En realidad Antonio (251-356), aunque es justamente considerado padre de la vida cenobítica, no dejó regla a sus seguidores salvo las directrices esparcidas en sus escritos. Por tanto la denominada regla de San Antonio es la obra de algún escritor posterior que tomó su sustancia de las enseñanzas de Antonio. Los antonianos están agrupados en cuatro congregaciones; los antonianos caldeos de San Hormisdas, fundados en Mesopotamia en 1809 para obra misionera; los antonianos maronitas de Alepo; los antonianos maronitas baladitas, los más numerosos, y la congregación maronita de San Isaías.
Una quinta congregación, ahora extinguida, fue fundada entre los católicos armenios por Abraham Attar-Muradian, un comerciante, quien en 1705, con su hermano Jacobo, sacerdote, se retiró al monte Líbano para llevar una vida ascética. Allí en 1721 establecieron el monasterio de Kerem, seguido por otro en Beit-Khasbo cerca de Beirut. En 1761 se fundó una tercera comunidad en Roma, cerca del Vaticano. Hacia 1740 el obispo exiliado de Alepo, Abraham Ardzivian, que había encontrado refugio en Kerem, se aprovechó de una larga vacante en el patriarcado ciliciano, ocupando el puesto como catholicos de Cilicia y obteniendo confirmación papal en 1742. Su primer sucesor fue el ya mencionado Jacobo, quien fue seguido por Miguel y Basilio, también antonianos. En 1866 el patriarca de los católicos armenios, Antonio Hasun, residente en Constantinopla, adoptó el título de "Patriarca de Cilicia", poniendo fin al patriarcado nominal antoniano. Los antonianos, normalmente eran 50 o 60, sirvieron en la misión católica en Turquía. En 1834 fue trasladado su noviciado y escuela a Roma, quedando sólo el abad y unos pocos hermanos en el Líbano. En 1865 Sukias Gazanjian fue escogido abad y consagrado por el último patriarca del Líbano. Vivió en Constantinopla como cabeza de la facción anti-Hasun. Por acusaciones de Hasun fue citado en 1869, pero antes de que su caso pudiera ser oído se reunió el concilio Vaticano I. Él y sus monjes estuvieron entre los primeros en rechazar la infalibilidad papal, viéndose obligados a escapar de noche, con la ayuda del embajador francés. En 1876 Malachi Ormanian, el más conocido y mejor educado de los antonianos fue a Roma y finalmente cerró la casa. Poco después se unió a la Iglesia armenia y publicó Le Vatican et les Arméniens y otras obras. Los restantes miembros de la congregación, tras someterse al papa, se concentraron en una comunidad en Constantinopla.
Con el nombre de antonianos se conoce también una secta que se originó en el cantón de Berna, Suiza, a principios del siglo XIX, fundada por Anton Unternährer (nacido en Schüpfheim, cantón de Lucerna, el 5 de septiembre de 1759 y muerto en la cárcel de esa ciudad el 29 de junio de 1824). Unternährer fue educado y confirmado en la Iglesia católica; tras una variada carrera desempeñando diversos oficios se asentó en 1800 en Amsoldingen, cerca de Thun, y comenzó a celebrar reuniones religiosas, predicando y publicando libros. Se presentó como el Hijo de Dios, para cumplir la obra incompleta de Jesús, juzgar a la humanidad (especialmente a los gobernantes y jueces, quienes serían todos abolidos) y para cancelar todas las deudas. El 16 de abril de 1802 apareció ante el monasterio de Berna con una multitud de adherentes a quienes había predicho el suceso de un gran acontecimiento. El tumulto fue suprimido, siendo Unternährer condenado a dos años de cárcel. Al ser liberado fue recibido con entusiasmo por sus seguidores, sucediéndose nuevos altercados. Durante cinco años Unternährer fue confinado en Lucerna como lunático. Cuando salió de nuevo a la calle estaba más comedido y serio, pero en ninguna manera curado y en 1820 fue encerrado permanentemente en la cárcel.
Las publicaciones de Unternährer comprenden unos 15 tratados, incluyendo entre otros Gerichtsbüchlein, Buch der Erfüllung y Geheimniss der Liebe. Enseñó que la relación primitiva entre Dios y el hombre se expresaba en dos mandamientos: amar y multiplicarse y abstenerse del árbol del conocimiento. Tentado por Satanás, el hombre violó el segundo mandamiento y obtuvo gran sabiduría, que es la maldición de la humanidad. Comenzó con la distinción entre el bien y el mal y acaba en instituciones innumerables, como el Estado, la Iglesia, los tribunales, las escuelas y semejantes. De la maldición sólo hay un medio de salvación, esto es, cumplir el primer mandamiento de amar y multiplicarse y para este propósito deben eliminarse todos los impedimentos que surgen de ideas tales como matrimonio, familia, etc. La principal sede de la secta estuvo en Amsoldingen, de donde se esparció a Gsteig, cerca de Interlaken. Suprimidos allí en 1821 reaparecieron en Wohlen, cerca de Berna, en 1830, bajo el liderazgo de Benedict Schori y de nuevo en Gsteig, en 1838-40, bajo el liderazgo de Christian Michel. Fueron necesarias medidas severas para suprimir sus excesos.