Historia

ANTONIANOS

Antonianos es el nombre de los canónigos regulares agustinos que se dedicaron a cuidar los hospitales de leprosos y otras enfermedades. A fines del siglo XI, un caballero cruzado trajo de Constantinopla las reliquias de Antonio, depositándolas en una iglesia que fundó en La Motte Saint-Didier, en Vienne. Cundía la epidemia llamada del fuego sacro, de la que murieron muchos. Pronto el lugar donde estaban las reliquias de Antonio se convirtió en centro de peregrinación, fundando dos caballeros ricos que vivían cerca un hospital para albergar los peregrinos y ellos mismos se dedicaron a asistirles, uniéndoseles otros siete caballeros hacia 1095. Se fundaron en poco tiempo varios hospitales en Francia y otros países, siendo el primer instituto hospitalario. El superior llevaba el título de gran maestre. Inocencio III les dio la regla agustina, que también tenían los Caballeros de San Juan, pero en vez de ejercitar las armas como éstos, se dieron a la oración. Las casas llevaban los títulos de encomiendas como las de las órdenes militares; por distintivo tenían el thau o cruz de San Antón a modo de una T. A fines del siglo XIII ya comenzaban a decaer por lo cual Haymón de Montaguy, su séptimo maestre, pidió a Bonifacio VIII, en 1297, les modificase la regla. Entonces tomaron un carácter enteramente eclesiástico y de canónigos seglares servían beneficios; pero en los hospitales poco o nada. Finalmente, vista su inutilidad, fueron suprimidos y sus bienes se incorporaron a los caballeros de Malta, que ya por entonces hacían tan poco como ellos en materia de hospitales. El papa Pío VI suprimió el instituto antoniano por bula dada el 17 de diciembre de 1776. En España se introdujo el instituto en el siglo XII. La primera casa que se fundó fue la de Castrojeriz, por Alfonso VIII, y era la cabeza del orden en Castilla, que era regida por un comendador mayor; tenía esta encomienda diez y ocho casas. La congregación de Aragón tenía doce casas en Aragón, Navarra, Cataluña, Valencia y Mallorca; hacía de superior el preceptor de la casa de Olite. En la Nueva España (Méjico), había doce casas. En éstas, excepto en las matrices de Castrojeriz y Olite, apenas había más que el comendador y algún lego que administraban la escasa renta y recogían limosnas y se mantenían de ellas. Apenas tenían ningún enfermo. Felipe II trató de suprimirlos al hacer la reducción de hospitales. En España no se hizo la supresión hasta el año 1787, en virtud de bula del papa Pío VI. Las rentas se unieron a los hospitales, pero el rey se apropió el patronato de éstos, como se ve por las leyes recopiladas.

Antonianos es el nombre de diversas órdenes religiosas entre los católicos caldeos, maronitas y armenios que siguen una regla llamada regla de San Antonio. En realidad Antonio (251-356), aunque es justamente considerado padre de la vida cenobítica, no dejó regla a sus seguidores salvo las directrices esparcidas en sus escritos. Por tanto la denominada regla de San Antonio es la obra de algún escritor posterior que tomó su sustancia de las enseñanzas de Antonio. Los antonianos están agrupados en cuatro congregaciones; los antonianos caldeos de San Hormisdas, fundados en Mesopotamia en 1809 para obra misionera; los antonianos maronitas de Alepo; los antonianos maronitas baladitas, los más numerosos, y la congregación maronita de San Isaías.

Una quinta congregación, ahora extinguida, fue fundada entre los católicos armenios por Abraham Attar-Muradian, un comerciante, quien en 1705, con su hermano Jacobo, sacerdote, se retiró al monte Líbano para llevar una vida ascética. Allí en 1721 establecieron el monasterio de Kerem, seguido por otro en Beit-Khasbo cerca de Beirut. En 1761 se fundó una tercera comunidad en Roma, cerca del Vaticano. Hacia 1740 el obispo exiliado de Alepo, Abraham Ardzivian, que había encontrado refugio en Kerem, se aprovechó de una larga vacante en el patriarcado ciliciano, ocupando el puesto como catholicos de Cilicia y obteniendo confirmación papal en 1742. Su primer sucesor fue el ya mencionado Jacobo, quien fue seguido por Miguel y Basilio, también antonianos. En 1866 el patriarca de los católicos armenios, Antonio Hasun, residente en Constantinopla, adoptó el título de "Patriarca de Cilicia", poniendo fin al patriarcado nominal antoniano. Los antonianos, normalmente eran 50 o 60, sirvieron en la misión católica en Turquía. En 1834 fue trasladado su noviciado y escuela a Roma, quedando sólo el abad y unos pocos hermanos en el Líbano. En 1865 Sukias Gazanjian fue escogido abad y consagrado por el último patriarca del Líbano. Vivió en Constantinopla como cabeza de la facción anti-Hasun. Por acusaciones de Hasun fue citado en 1869, pero antes de que su caso pudiera ser oído se reunió el concilio Vaticano I. Él y sus monjes estuvieron entre los primeros en rechazar la infalibilidad papal, viéndose obligados a escapar de noche, con la ayuda del embajador francés. En 1876 Malachi Ormanian, el más conocido y mejor educado de los antonianos fue a Roma y finalmente cerró la casa. Poco después se unió a la Iglesia armenia y publicó Le Vatican et les Arméniens y otras obras. Los restantes miembros de la congregación, tras someterse al papa, se concentraron en una comunidad en Constantinopla.

Con el nombre de antonianos se conoce también una secta que se originó en el cantón de Berna, Suiza, a principios del siglo XIX, fundada por Anton Unternährer (nacido en Schüpfheim, cantón de Lucerna, el 5 de septiembre de 1759 y muerto en la cárcel de esa ciudad el 29 de junio de 1824). Unternährer fue educado y confirmado en la Iglesia católica; tras una variada carrera desempeñando diversos oficios se asentó en 1800 en Amsoldingen, cerca de Thun, y comenzó a celebrar reuniones religiosas, predicando y publicando libros. Se presentó como el Hijo de Dios, para cumplir la obra incompleta de Jesús, juzgar a la humanidad (especialmente a los gobernantes y jueces, quienes serían todos abolidos) y para cancelar todas las deudas. El 16 de abril de 1802 apareció ante el monasterio de Berna con una multitud de adherentes a quienes había predicho el suceso de un gran acontecimiento. El tumulto fue suprimido, siendo Unternährer condenado a dos años de cárcel. Al ser liberado fue recibido con entusiasmo por sus seguidores, sucediéndose nuevos altercados. Durante cinco años Unternährer fue confinado en Lucerna como lunático. Cuando salió de nuevo a la calle estaba más comedido y serio, pero en ninguna manera curado y en 1820 fue encerrado permanentemente en la cárcel.

Las publicaciones de Unternährer comprenden unos 15 tratados, incluyendo entre otros Gerichtsbüchlein, Buch der Erfüllung y Geheimniss der Liebe. Enseñó que la relación primitiva entre Dios y el hombre se expresaba en dos mandamientos: amar y multiplicarse y abstenerse del árbol del conocimiento. Tentado por Satanás, el hombre violó el segundo mandamiento y obtuvo gran sabiduría, que es la maldición de la humanidad. Comenzó con la distinción entre el bien y el mal y acaba en instituciones innumerables, como el Estado, la Iglesia, los tribunales, las escuelas y semejantes. De la maldición sólo hay un medio de salvación, esto es, cumplir el primer mandamiento de amar y multiplicarse y para este propósito deben eliminarse todos los impedimentos que surgen de ideas tales como matrimonio, familia, etc. La principal sede de la secta estuvo en Amsoldingen, de donde se esparció a Gsteig, cerca de Interlaken. Suprimidos allí en 1821 reaparecieron en Wohlen, cerca de Berna, en 1830, bajo el liderazgo de Benedict Schori y de nuevo en Gsteig, en 1838-40, bajo el liderazgo de Christian Michel. Fueron necesarias medidas severas para suprimir sus excesos.