Apostilla es un término medieval latino para una nota marginal o un comentario bíblico asociado al texto, siendo una abreviatura de la frase post illa verba textus.
Página 72 del Códice Emilianense 60La palabra ocurre primero en la crónica (con referencia a ejemplos de 1228 y 1238) de Nicolás Trivetus, pero posteriormente llegó a significar sólo exposición homilética y de este modo fue sinónimo de homilía en distinción al sermón temático. Finalmente, después de mediados del siglo XIV, se aplicó a un ciclo anual de homilías. En el tiempo de Lutero, que publicó la primera parte de sus apostillas bajo el título Enarrationes epistolarum et evangeliorum quas postillas vocant (Wittenberg, 1521), cada ciclo anual de sermones sobre las lecturas, ya fueran consistentes de homilías o de sermones formales, es denominado apostilla. Algunas de las apostillas literarias más famosas son de Lutero (Kirchenpostille, Wittenberg, 1527; Hauspostille, 1542, 1549), P. Melanchthon (Evangelien-Postille, alemán, Nuremberg, 1549; latín, Hanover, 1594), M. Chemnitz (Evangelien-Postille, Magdeburgo, 1594), L. Osiander (Bauern-Postille, Tubinga, 1597) y J. Arndt (Evangelien-Postille, Leipzig, 1616).
El término apostilla cayó en desuso durante el período del pietismo y la Ilustración, pero fue reavivado por Claus Harms (Winter-Postille, Kiel, 1812; Sommer-Postille, 1815) y ha sido común de nuevo mediante W. LöheEvangelien-Postille, Frommel 1848; Epistel-Postille, 1858) y M. Stuttgart (Herzpostille, Bremen, 1882, 1890; Hauspostille, 1887–88; Pilgerpostille, 1890).
La Iglesia reformada al ignorar una serie regular de lecturas, no tiene apostillas; pero en la Iglesia católica el término se ha mantenido especialmente por L. Goffiné (Hand-Postill oder christ-catholische Unterrichtungen von allen Sonn- and Feyr-Tagen des gantzen Jahrs (Maguncia, 1690; edición popular, ilustrada y reimpresa muchas veces por H. Herder, Freiburg-im-Breisgau, 1875–1908; traducción inglesa, T. Noethen, Nueva York, sin fecha).