Historia
ARCHICAPELLANUS
Archicapellanus, archicapellán, (también llamado sacri palatii, y por Hincmaro de Reims apocrisiarius) fue el título del dignatario eclesiástico principal en la corte de los soberanos francos, quien no solo presidía sobre los otros capellanes de la corte sino también tenía la supervisión de la escuela de la corte y desde el reinado de Ludovico Pío (814-840) se le adjudicaron todos los asuntos de justicia de la corte que afectaban a los eclesiásticos. Era por tanto una posición muy influyente. En 856 el archicapellanus quedó colocado a la cabeza de la cancillería eclesiástica, que durante la dinastía merovingia la desempeñó una comisión secular y bajo los carolingios un cancellarius. Las funciones combinadas se confiaron al arzobispo Liudhard de Maguncia en 870 y el título archicancellarius se aplicó comúnmente al oficio, que bajo los Otones quedó definitivamente asociado a la sede de Maguncia. Pero desde 1044 el arzobispo sólo llevó el último título, mientras que el de archicapellanus una vez más designó estrictamente a un funcionario de la corte, cuyo lugar lo tomó tras el siglo XIII el limosnero.