Historia
ASCENSIÓN, FIESTA DE LA
Fiesta de la Ascensión es la conmemoración de la ascensión de Cristo al cielo, cuarenta días después de su resurrección. La Iglesia ha observado esta fiesta el jueves de la sexta semana tras la Pascua de resurrección, aunque se ha hecho notar que solo pudo hacerse una vez que las fiestas de Pascua y Pentecostés hubieran sido firmemente establecidas. Orígenes no conocía la festividad (Contra Celsum, viii, 23). Sin embargo, se menciona en las Constituciones Apostólicas (v, 19, viii, 13) y Crisóstomo le dedicó una homilía, además de referirse a ella en otro lugar. Sócrates (Hist. eccl., vii, 26) menciona, antes del año 390, que el pueblo la celebraba como costumbre establecida en un suburbio de Constantinopla. En el oeste su observancia se ha detectado en un oscuro canon del concilio de Elvira (306); en cualquier caso, Agustín la conoce como antigua (Epist. liv. ad Januarium). Su celebración fue especialmente solemne. La vela pascual, encendida el domingo de resurrección para simbolizar la resurrección de la Luz del mundo, se apaga después del evangelio en la misa mayor del día en la Iglesia católica, significando la partida de Cristo de la tierra. La Reforma luterana en Alemania retuvo la fiesta y también se observa en la comunión anglicana.
Tal vez la referencia más antigua a la fiesta esté en la Peregrinatio Etheriæ (c. 380), que señala que se celebraba una fiesta de la Ascensión en Jerusalén a finales del siglo IV, coincidiendo con la festividad de Pentecostés y observada el mismo día. La fiesta marca el término de la estación de Pascua y es fiesta de obligación en la Iglesia católica. En la liturgia latina el término "ascensión" se usó exclusivamente para Jesús.