Historia

ASILO, DERECHO DE

Derecho de asilo es el nombre dado a una práctica cuyos orígenes se remontan a la antigüedad, por la creencia de que los lugares dedicados a las cosas sagradas adquirían una santidad que los hacía inviolables y lugares de refugio para personas perseguidas por sus enemigos.

La reina Elizabeth Wydville con su hijosolicita asilo en Westminster, ilustración deCassell's Illustrated History of England
La reina Elizabeth Wydville con su hijo
solicita asilo en Westminster, ilustración de
Cassell's Illustrated History of England
En el Antiguo Testamento hay prescripciones específicas para la protección de este principio encontradas en Pero si no estaba al acecho, sino que Dios permitió que cayera en sus manos, entonces yo te señalaré un lugar donde pueda refugiarse.[…]Éxodo 21:13 y 7 Por tanto, te mando, diciendo: Reservarás para ti tres ciudades. 8 Y si el SEÑOR tu Dios ensancha tu territorio, como ha jurado a tus padres, y te da toda la tierra que ha prometido dar a tus padres 9 (si guardas cuidadosamente todos estos mandamie[…]Deuteronomio 19:7-10. Ciertos templos tenían la misma cualidad entre los griegos y en Roma bajo el imperio, donde originalmente sólo templos especiales fueron lugares de refugio para los esclavos, siendo consideradas protectoras bajo el imperio las estatuas del emperador, lo que la ley reconoció definitivamente en el caso de los esclavos. En los primeros tiempos cristianos los obispos poseyeron el privilegio de interceder en favor de personas acusadas o criminales condenados que habían huido a las iglesias; pero las tales no fueron consideradas asilos inviolables ni por la ley eclesiástica ni por la imperial. Al contrario, esta última estipuló contra los abusos que se habían originado en relación con esta práctica.

El derecho de asilo recibió el reconocimiento legal en primer lugar en occidente en el año 399; más definido fue en 419, extendido por Valentiniano III (425-455) y regulado por León I en 466. Pero Justiniano lo limitó en 535 y la forma final asumida por el derecho romano fue que ciertas clases definidas de personas que buscaban protección en las iglesias no podían ser sacadas de ellas contra su voluntad, mientras que los obispos tenían el derecho, pero no el deber, de permitirles permanecer ahí. En los reinos germanos la violación de un asilo quedó estrictamente prohibida, pero el fugitivo tenía que entregarse aunque estaba exento de la pena de muerte o la mutilación. En el reino franco el Decretio Chlotharii (511–558) se posicionó en armonía con el sínodo de Orleáns (511); la entrega del fugitivo se exigió solo mediante un juramento en el que se renunciaba a los castigos ya mencionados; pero ningún castigo secular se estipulaba por la violación del santuario, eliminando la legislación carolingia este juramento, mientras que negó el derecho de asilo completamente a los condenados a muerte. Bajo la influencia del Decretum Gratiani y otras colecciones de decretales, el derecho de asilo se extendió considerablemente y esa extensión fue parcialmente confirmada y parcialmente revisada por varias decisiones papales desde el siglo XVI.

En general se puede decir que el derecho está asociado a las iglesias y otros edificios directamente relacionados con ellas, a una determinada cantidad de terreno adyacente, a todas las clausuras de los monasterios, a los hospitales e instituciones pías similares y a los palacios episcopales. El fugitivo, sea judicialmente condenado o no, e incluso si ha escapado de prisión, no podía ser expulsado o removido, ni siquiera con su consentimiento, por los oficiales estatales. Sólo podía ser entregado cuando estaba acusado de un casus exceptus, como asesinato, traición, robo de iglesias, etc. La violación del santuario es sacrilegio e incurre en excomunión ipso facto. Sin embargo, el derecho de asilo provocó una reacción secular tras el siglo XVI y en el XVIII quedó totalmente abolido en algunos países.