Auto de fe (del latín actus fidei) es el anuncio público y ejecución del juicio por parte de la Inquisición sobre herejes e infieles; también se denominó sermo publicus, o generalis, de fide, por el sermón sobre la fe católica pronunciado al mismo tiempo.
Auto de fe en la Plaza Mayor, por Francisco Ricci, Museo del Prado, MadridNo tenía lugar en domingo o en una iglesia, sino en la calle. Al amanecer del día señalado los condenados, con el pelo rapado y vestidos ignominiosamente, según los diversos grados de castigo, eran llevados en procesión solemne, con las enseñas de la Inquisición al frente, a algún lugar público. Una vez que las autoridades seculares, cuyo deber era estar presentes, hubieran jurado fidelidad a la Inquisición y ejecutar sus órdenes, se pronunicaba el sermón y a continuación se leía la sentencia contra los muertos y los vivos. Luego los reincidentes y los que se negaban a retractarse eran excomulgados de la Iglesia y entregados al brazo secular para que fueran castigados, poniéndose de nuevo la procesión en marcha. Los condenados a muerte iban montados en asnos, entre hombres armados y vestían el sambenito, pintado con demonios y llamas. No solo el pueblo y los monjes, sino también los magistrados y a veces el mismo rey y la corte estaban presentes en el espectáculo. No obstante, hubo diferencias en la solemnización de los autos de fe entre el sur de Francia, España, Italia y las colonias portuguesas en la India. Tras la mitad del siglo XVIII desaparecieron y los veredictos de la Inquisición se ejecutaron en privado.