Historia

AUXILIADORES EN CASO DE NECESIDAD, LOS CATORCE

Los catorce auxiliadores en caso de necesidad son un doble grupo de siete santos honrados especialmente en la Iglesia católica alemana desde mediados del siglo XV. Pertenecen a varios pueblos y periodos, llevando los nombres de Acacio, Egidio (o Gil), Bárbara, Blas, Catalina (la mártir), Cristóbal, Ciriaco, Dionisio (¿Arepoagita?), Erasmo, Eustaquio, Jorge, Margarita, Pantaleón y Vito. Esporádicamente el número se ha incrementado a quince por la inserción de Magno (obispo Magno de Oderso, cerca de Treviso, en la tradición italiana; el abad Magno de Füssen-am-Lech en la leyenda alemana meridional). De Acacio se dice que fue obispo de Melitene en la Armenia menor, quien valientemente profesó la fe en la persecución de Decio y obtuvo misericordia de su juez. Blas, obispo de Sebaste en Armenia, fue martirizado, según la tradición, hacia el año 316, diciéndose que poseía maravillosos dones de sanidad. De Erasmo (italiano Elmo), cuya muerte se fecha en 303, se dice que tras salir indemne de azufre y brea ardiendo en Líbano llegó a Formiæ en Campania, donde convirtió a muchos paganos y obró muchos milagros por sus oraciones. De Margarita, una virgen cristiana, decapitada tras horribles torturas en Antioquía de Pisidia durante la persecución de Diocleciano, se dice que oró en la cárcel por las mujeres en parto y por el alivio de sus dolores. De Pantaleón se dice que fue médico de Diocleciano en Nicomedia y, tras maravillosos hechos de renuncia y devoción durante los dos primeros años de persecución, se supone que fue torturado y decapitado. De Vito (italiano Guido) se dice que a la edad de siete o doce años convirtió a su niñera, Crescencia, y a su marido, Modesto, y de haber realizado milagros, sanando al hijo del emperador de posesión demoníaca. Rehusó sacrificar a los ídolos y tras terribles torturas murió ahogado en el río Silarus.

Cada uno de esos santos es invocado en especiales ocasiones de peligro, como Margarita en la liberación difícil, Vito en la posesión demoníaca y los retortijones, Egidio en la pestilencia y Bárbara en la fiebre.

La formación de este grupo de catorce santos puede retroceder al año 610, cuando Bonifacio IV convirtió el panteón de Roma en la iglesia de la Virgen y los Mártires, sustituyendo los catorce ídolos que había por un número igual de altares con reliquias de los mártires. En todo caso el origen del culto de este grupo es muy anterior a la visión, en 1446, que contempló el pastor de ovejas franconio Hermann Leicht del Niño Jesús rodeado por los auxiliadores en caso de necesidad, lo que desembocó en la fundación del famoso santuario de Viersehnheiligen cerca de Staffelstein.