Historia

AYUNO

Ayuno es el acto de abstenerse de alimento con el propósito definido de buscar a Dios más intensamente.

La palabra comúnmente usada en hebreo para expresar la idea de ayuno es una posesión semita común utilizada por arameos, árabes y etíopes y aparece tanto en los primeros como en los últimos escritos del Antiguo Testamento (David rogó a Dios por el niño; y ayunó, y fue y pasó la noche acostado en el suelo.[…]2 Samuel 12:16; Volví mi rostro a Dios el Señor para buscar le en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza.[…]Daniel 9:3). En Dicen: "¿Por qué hemos ayunado, y tú no lo ves? ¿ Por qué nos hemos humillado, y tú no haces caso?" He aquí, en el día de vuestro ayuno buscáis vuestra conveniencia y oprimís a todos vuestros trabajadores.[…]Isaías 58:3 "ayuno" es un paralelismo con "afligir el alma", una frase usada a veces para expresar la idea (29 Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros; 31 Os será día de reposo, de descanso solemne, para que hu[…]Levítico 16:29,31; "El décimo día de este mes séptimo tendréis santa convocación y os humillaréis; no haréis ningún trabajo.[…]Números 29:7). Las ocasiones de ayuno entre los hebreos parecen haber sido tres: (1) Como preparación para algún deber religioso. De esta manera Moisés estuvo en ayuno 40 días en el Sinaí cuando iba recibir las tablas de la ley (Y Moisés estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.[…]Éxodo 34:28) y Daniel ayunó un considerable tiempo antes de recibir su revelación (Volví mi rostro a Dios el Señor para buscar le en oración y súplicas, en ayuno, cilicio y ceniza.[…]Daniel 9:3; 10:2). (2) Como acompañamiento o manifestación de aflicción. Como hicieron los de Jabes de Galaad y David lamentando a Saúl (Y tomando sus huesos, los enterraron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días.[…]1 Samuel 31:13; Y se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo del SEÑOR y por la casa de Israel, porque habían caído a espada.[…]2 Samuel 1:12). El hecho de que David no se afligiera tras la muerte de su hijo con Betsabé causó sorpresa a sus cercanos, lo que indica que era costumbre ayunar tras una muerte. (3) Como acto de auto-negación y humildad para buscar a Dios (Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus carnes y ayunó, se acostó con el cilicio y andaba abatido.[…]1 Reyes 21:27; Cuando ayunen, no escucharé su clamor; cuando ofrezcan holocausto y ofrenda de cereal, no los aceptaré; sino que con espada, con hambre y con pestilencia los destruiré.[…]Jeremías 14:12). Casos específicos son: David, cuando temió por la muerte de su hijo (David rogó a Dios por el niño; y ayunó, y fue y pasó la noche acostado en el suelo.[…]2 Samuel 12:16); Acab para evitar el desastre predicho por Elías (27 Y sucedió que cuando Acab oyó estas palabras, rasgó sus vestidos, puso cilicio sobre sus carnes y ayunó, se acostó con el cilicio y andaba abatido. 28 Entonces la palabra del SEÑOR vino a Elías tisbita, diciendo: 29 ¿Ves como Acab se ha humillado […]1 Reyes 21:27-29); Nehemías por la triste condición de Jerusalén (Y cuando oí estas palabras, me senté y lloré, e hice duelo algunos días, y estuve ayunando y orando delante del Dios del cielo.[…]Nehemías 1:4); todo el pueblo en ocasiones de peligro o desgracia (Y Josafat tuvo miedo y se dispuso a buscar al SEÑOR, y proclamó ayuno en todo Judá.[…]2 Crónicas 20:3; Y en el año quinto de Joacim, hijo de Josías, rey de Judá, en el mes noveno, proclamaron ayuno delante del SEÑOR a todo el pueblo en Jerusalén y a todo el pueblo que vino de las ciudades de Judá a Jerusalén.[…]Jeremías 36:9). En tiempos tras el exilio los días en los que los desastres habían ocurrido fueron rememorados como días de ayuno (y a hablar a los sacerdotes que eran de la casa del SEÑOR de los ejércitos, y a los profetas, diciendo: ¿Debemos llorar en el mes quinto y abstenernos como lo hemos hecho durante tantos años?[…]Zacarías 7:3) y se convirtieron en manifestación de conciencia de pecado (El día veinticuatro de este mes se congregaron los hijos de Israel en ayuno, vestidos de cilicio y con polvo sobre sí.[…]Nehemías 9:1; comp. Y escribió en las cartas, diciendo: Proclamad ayuno y sentad a Nabot a la cabeza del pueblo.[…]1 Reyes 21:9). El ayuno también se empleó para obtener un final venturoso en circunstancias peligrosas (Mas los hombres de Israel estaban en gran aprieto aquel día, porque Saúl había puesto al pueblo bajo juramento, diciendo: Maldito sea el hombre que tome alimento antes del anochecer, antes que me haya vengado de mis enemigos. Y nadie del pueblo probó[…]1 Samuel 14:24; Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunad por mí; no comáis ni bebáis por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco.[…]Esther 4:16). La ley sólo requería un ayuno, el del día de la expiación (29 Y esto os será un estatuto perpetuo: en el mes séptimo, a los diez días del mes, humillaréis vuestras almas y no haréis obra alguna, ni el nativo ni el forastero que reside entre vosotros; 31 Os será día de reposo, de descanso solemne, para que hu[…]Levítico 16:29,31). Acompañando el ayuno había actos como rasgar las vestiduras y echarse ceniza en la cabeza. El período usual era de un día (¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién persigues? ¿A un perro muerto? ¿A una pulga?[…]1 Samuel 24:14), pero podía durar tres días (Ve, reúne a todos los judíos que se encuentran en Susa y ayunad por mí; no comáis ni bebáis por tres días, ni de noche ni de día. También yo y mis doncellas ayunaremos. Y así iré al rey, lo cual no es conforme a la ley; y si perezco, perezco.[…]Esther 4:16) o incluso siete días desde la mañana hasta la tarde (Y tomando sus huesos, los enterraron debajo del tamarisco en Jabes, y ayunaron siete días.[…]1 Samuel 31:13). En tiempos post-exílicos la tendencia fue multiplicar los ayunos, como se deduce por los pronunciamientos de los profetas (1 Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, declara a mi pueblo su transgresión y a la casa de Jacob sus pecados. 2 Con todo me buscan día tras día y se deleitan en conocer mis caminos, como nación que hubiera hecho justicia, […]Isaías 58 y 5 Habla a todo el pueblo de la tierra y a los sacerdotes, y di: "Cuando ayunabais y os lamentabais en el quinto y el séptimo mes durante estos setenta años, ¿ayunabais en verdad por mí? 6 "Y cuando coméis y bebéis, ¿no coméis y bebéis para vosotros m[…]Zacarías 7:5-6).

En la Iglesia. Ayunos semanales.
La Iglesia primitiva tomó la costumbre de ayunar del judaísmo. Jesús no se opuso a la práctica, condenando sólo la ostentación de los fariseos (16 Y cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas; porque ellos desfiguran sus rostros para mostrar a los hombres que están ayunando. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava[…]Mateo 6:16-18). Del judaísmo también la Iglesia tomó los más antiguos mandatos sobre el ayuno cristiano. Los judíos habían observado el lunes y el jueves como días de ayuno y cualquiera que deseara ayunar lo hacía esos días, aunque no había un mandato general para ayunar. Había también días de ayuno opcionales. Las iglesias gentiles señalaron el miércoles y el viernes. Que desde el principio se distinguieron esos días muestra la dependencia del judaísmo, aunque se evidencia una variación por el cambio de días. En el tiempo de Pablo no existía ninguna costumbre definida (5 Uno juzga que un día es superior a otro, otro juzga iguales todos los días. Cada cual esté plenamente convencido según su propio sentir. 6 El que guarda cierto día, para el Señor lo guarda; y el que come, para el Señor come, pues da gracias a Dios;[…]Romanos 14:5-6), pero había una para el tiempo de la Didaché (8:1). En días de Tertuliano todavía se subrayaba el carácter opcional de los días de ayuno (De oratione, xviii); posteriormente se hicieron obligatorios y todo lo que se dejaba al individuo era su extensión. Usualmente duraba hasta la hora novena. El ayuno estuvo basado al principio en el sufrimiento de Cristo. La conmemoración de la muerte de Jesús en viernes parece ser muy antigua y es posible que desde el principio (comp. Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán en aquel día.[…]Marcos 2:20), al igual que su resurrección fue conmemorada cada domingo, se hiciera con su muerte cada viernes. Para la observancia del miércoles no es fácil encontrar el motivo y las variadas derivaciones artificiales del uso de la historia de la pasión, designándolo como el día en que Jesús fue traicionado o en el que el Sanedrín decidió matarlo, son obviamente justificaciones posteriores de la designación del día. Desde principios del siglo tercero existió en Roma un tercer ayuno semanal, el sábado. La explicación de esta costumbre varía. Es claramente legendaria la declaración de que Pedro antes de su enfrentamiento con Simón el Mago indujo a la Iglesia en Roma a ayunar con él el sábado y que esta práctica se había mantenido desde entonces (Casiano, De insitutis caenobiorum, iii. 10). Pero no es imposible que el ayuno del sábado fuera considerado una repetición semanal del ayuno antes de Pascua, como Inocencio I (Epist., xxv. 4) y Agustín (Epist., xxxvi. 21) señalan. También es posible que una actitud anti-judía haya guiado la institución y que posteriormente, como los judíos observaban el sábado, los cristianos lo deshonraran ayunando. La costumbre cristiana no se difundió ampliamente. El este siempre declinó adoptarla y desde finales del siglo cuarto consideró el sábado así como el domingo día santo. Incluso Milán rechazó adoptar la costumbre romana y en África se observó sólo aquí y allá (Agustín, Epist., xxxvi. 31). Cuando en el oeste tres días de ayuno a la semana parecieron demasiados, el miércoles, no el sábado, fue eliminado. Pero el más importante y solemne día de ayuno fue siempre el viernes.

La idea del ayuno.
La idea del ayuno fue generalmente normal en la antigüedad. Era considerado un ejercicio de piedad, no exigido directamente por Dios pero que le agradaba, como la limosna y la oración. El formalismo mecánico fue combatido ocasionalmente por la enseñanza de que una vida devota es más importante que el ayuno frecuente (Pastor de Hermas, Similitudo, v). Hasta qué punto quedó equilibrada la realización se puede apreciar por la distinción lingüística entre statio, "medio ayuno", jejunium, "ayuno completo" y superpositio, "ayuno adicional" (hasta el día siguiente). Y cuán estrictamente fue seguida la norma se puede apreciar porque se hacía necesario incluso abstenerse de la Cena en día de ayuno (Tertuliano, De oratione, xix). Toda desgracia personal inducía a los cristianos piadosos a abstenerse de comida y bebida y en una calamidad general, tal como una persecución, los obispos usualmente señalaban un día de ayuno para la Iglesia; en ambos casos los días regulares eran los escogidos usualmente. La duración que algunos tenían se aprecia por la prohibición del ayuno en días sagrados, como el domingo, en el tiempo entre Pascua y Pentecostés, sobre la base de que ayunar es una señal de tristeza que es incompatible consecuentemente con épocas festivas. La conexión entre limosna y ayuno fue subrayada desde el principio por la costumbre de dar provisiones a los pobres salvo en días de ayuno.

El ayuno antes de Pascua.
La abstinencia de comer y beber antes de ritos religiosos y festividades sagradas surge de otra idea. La creencia de que con el alimento los demonios entran en el cuerpo del hombre es muy antigua y muy expandida. De ahí que el que deseara tener comunión con Dios debía abstenerse para ser un vaso puro del Espíritu. Por esta razón los profetas se preparaban por el ayuno para la revelación (Pastor de Hermas, Visio, ii. 2, iii. 1, 10). La absolución y la ordenación iban precedidas por el ayuno. En la Didaché (vii. 4) tanto el bautizado como el candidato ayunaban antes del bautismo y la Cena era recibida ayunando. De tales ideas se desarrolló la del ayuno antes de Pascua. La Pascua es la única festividad anual antigua de la Iglesia y señalar un ayuno general antes de ella era sólo observar una costumbre que en todas partes se daba por sentado. La primera evidencia clara de la costumbre aparece en el siglo segundo. En unas partes sólo el día anterior era observado como día de ayuno, en otras dos o más días y en otras se ayunaba durante 40 horas (Eusebio, Hist. eccl., V, xxiv. 12-13). Se apelaba a Y Jesús les dijo: ¿Acaso los acompañantes del novio pueden estar de luto mientras el novio está con ellos? Pero vendrán días cuando el novio les será quitado, y entonces ayunarán.[…]Mateo 9:15, siendo este ayuno estimado como una obligación sagrada de cada cristiano. Sobre el pasaje citado la duración del ayuno parece haber sido coextensiva con el tiempo de Cristo en la tumba. En la noche antes de Pascua los fieles se congregaban en la Iglesia. Con el momento en que Cristo se levantó cesaba el ayuno y se celebraba la eucaristía pascual (Didascalia, xxi). En el curso del tercer siglo el ayuno se extendió a los seis días de Semana Santa, pero la innovación se combinó con la antigua costumbre de hacer el ayuno de los dos últimos días más estricto. A principios del siglo cuarto, en el tiempo de la gran persecución, se introdujeron los 40 días de ayuno por analogía con los 40 días de Jesús (Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre.[…]Mateo 4:2), de Moisés (Y Moisés estuvo allí con el SEÑOR cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan ni bebió agua. Y escribió en las tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.[…]Éxodo 34:28) y de Elías (Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.[…]1 Reyes 19:8). El testimonio más antiguo para la Cuadragésima es el canon quinto del concilio de Nicea (325); en el oeste se halla primero en el tiempo de Ambrosio. De nuevo se intentó una combinación de lo nuevo con lo antiguo al hacer de la Semana Santa un tiempo especial de ayuno. Pero se hizo de diferentes formas. Atanasio incluye los "seis santos y grandes días" en Cuadragésima y hace que la Cuaresma comience con el lunes después del primer domingo de Cuaresma, siendo todos los días, incluso sábado y domingo (excepto el domingo de Ramos), festividades, por lo que consigue precisamente 40 días. Por otro lado, Epifanio, hace que los 40 días de ayuno precedan a los seis días de ayuno y, como con él los domingos no son días de ayuno, la Cuaresma comienza el domingo de Sexagésima, ocho semanas antes de la Pascua (Hær., lxxv. 6; De fide, xxii). También en las Constituciones Apostólicas (v. 13) los 40 días preceden al ayuno de Pascua; pero los sábados también se exceptúan, con lo que sólo quedan cinco días en la semana. La distinción entre las dos épocas de ayuno parece haber desaparecido hacia finales del siglo cuarto por lo que los 40 días de Cuaresma son los días regulares de ayuno antes de Pascua. Aunque la costumbre de diferentes Iglesias varió en el siglo cuarto, en el quinto se alcanzó un cierto nivel de armonía al fijar el ayuno ya fuera en seis o siete semanas según el sábado fuera tratado como día de ayuno o día festivo (Sozomeno, Hist. eccl., vii. 19). Roma observó seis semanas, comenzando con el lunes después del primer domingo de Cuaresma. En el siglo séptimo el ayuno se hizo comenzar con el miércoles después de Quincuagésima o Miércoles de Ceniza. Esta es la costumbre actual de la Iglesia latina. En el este la época de ayuno también se extendió en el siglo séptimo de siete a ocho semanas, que, con cinco días en cada una, suman un total de 40 días.

Ayuno de Adviento.
Desde mediados del siglo cuarto el nacimiento de Jesús se celebró el 25 de diciembre, primero en Roma y antes de acabar el siglo en el este también. Era pues natural que, como en Pascua, la nueva gran festividad fuera también precedida por un ayuno de 40 días. El reconocimiento de los 40 días difería en el este y el oeste, según fuera el sábado considerado día santo o día de ayuno. Milán y todo el territorio de la liturgia galicana siguió al este. El ayuno comenzaba allí con el día de San Martín, 11 de noviembre, y Adviento era por tanto denominado Quadragesima Martini; no obstante Adviento comienza en el este el 15 de noviembre. La costumbre romana señaló un tiempo más corto y posteriormente redujo el tiempo original todavía más, hasta las presentes cuatro semanas.

Otros ayunos.
En la Iglesia griega hay otra época de ayuno preparatorio para la festividad de los apóstoles y Pablo el 29 de junio. También se pretendió originalmente que fuera un período de 40 días; pero ya que entró en conflicto con la fiesta de Pentecostés, su principio se fijó para el lunes tras el octavo de la fiesta, que lo reduce en algunos años a sólo nueve días. Hay evidencia de un ayuno tras la gran época festiva desde Pascua a Pentecostés a partir de finales del siglo cuarto en diferentes partes de la Iglesia, tanto occidental como oriental, evidentemente relacionado en alguna medida con la fiesta de los apóstoles, aunque no queda huella en el oeste más allá de los simples días de vigilia. Un ayuno antes de Epifanía era costumbre en el siglo cuarto en los dominios de la liturgia galicana, en el norte de Italia, en Francia, España y hasta donde el poder eclesiástico de Milán alcanzaba. Parece que debe su origen a una rivalidad con la festividad de Navidad romana; ya que ésta tenía su ayuno, era necesario que la festividad más antigua de Epifanía el 6 de enero tuviera el suyo también. El ayuno de la Virgen es el más reciente de los cuatro grandes ayunos de los griegos. La festividad de la muerte de María, 15 de agosto, fue introducida por el emperador Mauricio (582-602); el ayuno duraba desde el 1 de agosto al 15 de agosto. El quattuor tempora, según León Magno, es antes de Pascua, antes de Pentecostés, en septiembre y diciembre. La fecha exacta fue fijada diferentemente; desde Urbano II (1095), cae en las semanas después del primer domingo de Cuaresma, Pentecostés, la Exaltación de la Cruz (14 de septiembre) y el día de Santa Lucía (13 de diciembre). Son observados con ayuno el miércoles, viernes y sábado, los tres antiguos días de ayuno romanos. El significado parece haber sido originalmente el de súplica por los frutos de la tierra. En algunos países la segunda época era referida a la cosecha del maíz, la tercera a la vendimia, la cuarta a la recogida de la aceituna y la primera era omitida.

Modo de observancia.
El modo de observar los ayunos fue variado incluso en los tiempos antiguos. Al considerar el gran número de días de ayuno observados en los primeros siglos cristianos no debe olvidarse que la población del sur, y especialmente la del este se satisface con escaso y primitivo alimento y apenas sabía de tiempo regulares para las comidas. No obstante, la exigencia de ayunar durante toda la Cuaresma parecía demasiado difícil e incluso en el siglo cuarto todos los cristianos no estaban obligados a ayunar durante los 40 días. La mayoría ayunaban dos o tres semanas (Crisóstomo, Hom. xvi ad popul. Antiochen.). Por ayunar se entendía generalmente abstenerse de todo alimento hasta la tarde, o una comida al día; y esto era tan simple como posible. En los primeros siglos sólo se permitía pan, sal y agua. Posteriormente frutas y huevos, a veces pescado e incluso aves, por lo que el ayuno se limitó finalmente a una prohibición de carne y vino (Sócrates, Hist. eccl., v. 22). Limitar la consumición de alimento a lo estrictamente necesario o impedir ciertos alimentos constituye la "abstinencia" en el sentido técnico. Los mandatos al principio fueron sólo de autoridad local o provincial. Durante la Edad Media se desarrolló un vasto sistema de casuística en la Iglesia católica sobre cuestiones de alimentos permitidos y prohibidos, indulgencias y dispensaciones. En el siglo cuarto (cánones 50, 51 del concilio de Laodicea, c. 360) la legislación eclesiástica hizo de la Cuaresma un tempus clausum, al prohibir aniversarios de mártires, bodas y celebraciones de nacimiento.

La práctica actual.
Actualmente las leyes de la Iglesia griega son más estrictas que las de la católica. Se observan todavía, además de las cuatro grandes épocas de ayuno, también las vigilias de Epifanía, día de San Juan Bautista y día de la Santa Cruz y el ayuno semanal el miércoles y viernes, por lo que la mitad del año se pasa en ayuno. No obstante la teoría no coincide con la realidad e incluso el clero no es un defensor entusiasta de su observancia. En la Iglesia católica los cambios sucedidos han producido una mitigación de la ley del ayuno. Adviento ha perdido su carácter parcialmente como época de ayuno y las normas para Cuaresma son generalmente muy suaves. De los tres días de ayuno se retiene el viernes, aunque no como día de ayuno estricto sino de abstinencia de carne.

En la Iglesia luterana las épocas de ayuno están constituidas por días señalados para penitencia y oración. Generalmente se observan en las ocasiones de los antiguos días de ayuno, señalados por causa de calamidades públicas, grandes guerras, tormentas destructivas y semejantes. La Cuaresma es todavía una época de ayuno, siendo considerada por los protestantes más estrictos como un tiempo en que la música, el baile, los juegos, las diversiones públicas y las bodas no deben celebrarse. En muchos lugares la gente todavía se abstiene de comer y beber antes de recibir la Cena; aparte de eso el ayuno se considera una práctica católica. Calvino, cuyas ideas fueron realmente adoptadas por las iglesias reformadas, recomendó la práctica del ayuno si se evitaba la superstición y la Confesión de Westminster dice que los "ayunos solemnes" se han de usar "en sus tiempos y épocas" en una forma santa y religiosa. Por eso en Escocia es una costumbre antigua observar un ayuno anual en algún día de la semana precedente al Domingo de Comunión, pero el aspecto religioso de esta observancia ha caído en desuso y el día se ha quedado meramente en una fiesta pública. La Iglesia de Inglaterra tiene una tabla de ayunos en su libro de Oración, incluyendo todos los viernes, Cuaresma, y ciertas vigilias, pero mandando meramente una especial media de devoción y abstinencia en esos días, no estableciendo ley precisa para su observancia.