Historia

BAMBERG, OBISPADO DE

Obispado de Bamberg es el nombre de una sede fundada en 1007 por el rey Enrique II en la ciudad (civitas Papinberc) que Otón II había dado al padre de Enrique, el duque Enrique de Baviera, en 973. Como Enrique II no tuvo hijos su idea fue dejar su posesión a Dios, a la vez que se propuso la conquista final del paganismo en la región. Pero el territorio de los wendos sobre el alto Main, Wiesent y Aisch había pertenecido a la diócesis de Würzburgo, desde la organización de los obispados alemanes por Bonifacio, de modo que ninguna diócesis podía crearse sin el consentimiento del titular de esa sede. No puso objeción a partir algo de su territorio, especialmente al prometer el rey que Würzburgo sería elevada a arzobispado, dándole a él un equivalente en Meiningen. Con este arreglo se obtuvo el consentimiento del papa Juan XVII, pero la elevación de Würzburgo a arzobispado demostró ser impracticable y su obispo retiró el consentimiento. El rey persistió y logró la creación de la nueva diócesis en el gran sínodo de Francfort, nombrando a su canciller, Eberhard, primer obispo. Los siguientes siete obispos fueron nombrados por los emperadores, tras lo cual la elección canónica libre fue la norma. El sucesor inmediato de Eberhard, Suidger de Morsleben, se convirtió en papa en 1046 como Clemente II. Al principio del siglo XIII la diócesis gradualmente se convirtió en principado territorial y sus obispos tomaron precedencia secular tras los arzobispos. El cuadragésimo obispo, Jorge III de Limburgo (1505-22), se inclinó hacia la Reforma, lo que provocó un violento estallido social bajo su sucesor Weigand (1522-56), sufriendo la ciudad severamente en la Guerra de los Margraves (1552-54), además de en la Guerra de los Treinta Años, cuando fue puesta bajo la jurisdicción de Bernardo, el nuevo duque de Franconia. En la Paz de Westfalia (1648) los obispos recuperaron sus posesiones, que fueron barridas por los ejércitos revolucionarios franceses y en 1802 fueron anexionadas a Baviera. Desde 1808 a 1817 la diócesis quedó vacante, pero por el concordato de Baviera de ese último año fue hecha arzobispado, con Würzburgo, Spira y Eichstädt como sedes sufragáneas.