Historia

BARLAAM Y JOSAFAT

Barlaam y Josafat es el título abreviado de un romance religioso griego comúnmente atribuido, sin razones adecuadas, a Juan de Damasco († c. 754). El título completo es "Historia provechosa del alma... de Barlaam y Josafat (o Joasaf)". La popularidad del relato es manifiesta por el hecho de que fue traducido al árabe, etíope, armenio y hebreo, así como al latín, islandés, inglés y otras lenguas europeas. Las investigaciones han demostrado que la obra está basada en un relato indio (el Lalitavistara, compuesto el año 76 d. C.), en el que Buda (transformado en Josafat) es el héroe. Josafat está representado como hijo de Abenner, un rey indio hostil a la religión cristiana. Su futura conversión a una nueva fe y fama como dirigente religioso se predicen en el tiempo de su nacimiento por los astrólogos. Su padre hace todo esfuerzo para cautivarlo con placeres, para esconder de él las miserias del mundo y para protegerlo de toda influencia calculada que imprima en él un sentido de obligación hacia el mundo. Al final, cansado de placer y facilidad, Josafat se va para ver el mundo, cayendo en la desesperación por su miseria y es convertido por Barlaam, un ermitaño cristiano. Para arrebatar las convicciones a su hijo, el rey arregla una disputa en la cual Nacor, un sabio de la corte, se hace pasar por Barlaam, para mediante una débil defensa del cristianismo desacreditarlo. Por especial interposición divina Nacor hace una noble defensa del cristianismo, lo que le lleva a su propia conversión y a la del rey y su pueblo. Barlaam y Josafat tienen el lugar asegurado en el calendario católico como santos. El profesor J. A. Robinson, al comparar la defensa del cristianismo en el relato griego con el texto siríaco descubierto que había estado perdido por mucho tiempo de la Apología de Arístides, descubrió que el primero, modificado en alguna medida para adaptarse al propósito por el cual se empleó, es el original de la Apología.

La historia de Barlaam y Josafat constituye el tema del principal poema de Rodolfo de Ems, un poeta en alto alemán medio († entre 1250 y 1254), compuesto en 1220-23. Estaba basado en un libro latino recibido del abad Guido de Cappel, que se dice había sido una traducción de la leyenda griega de Juan de Damasco, ya traducida por un cierto obispo Otho en el siglo XII. Sin embargo, Rodolfo no era consciente de esta versión ni de otra, que parece haber sido hecha en la primera mitad del siglo XIII, y de la cual sólo se han preservado unos pocos fragmentos. El relato de la vida ascética de Buda era muy atractivo para un cristiano asceta y Rodolfo se sintió atraído por el tema, ya que él deseaba expiar la frivolidad de sus escritos anteriores, declarando que este poema no era un romance de caballeros, amor, aventuras o pasatiempos, sino una sincera y completa guerra contra el mundo, por la cual los hombres y mujeres pueden ser hechos mejores y más puros.

El "Barlaam y Josafat" de Rodolfo contiene unos 16.000 versos y describe la victoria del cristianismo sobre las enseñanzas paganas. Resume la Edad Media y se eleva sobre el nivel de una mera renovación o incluso ampliación de la fuente original. En el poema Josafat es el hijo de un rey indio pagano llamado Avernier. Los astrólogos predijeron la conversión del príncipe, quien es confinado por su padre en un palacio construido especialmente para él. Rodeado de todo lujo, es preservado de todo conocimiento de la edad, enfermedad y muerte; pero al permitírsele, tras un tiempo, dejar el palacio, Josafat ve un paralítico y un ciego y en una segunda excursión se encuentra con un hombre cargado con todos los achaques de la edad. Cuando reflexiona sobre estos encuentros, Dios le envía a Barlaam, un ermitaño de la isla de Senaar, quien se presenta en la presencia del príncipe disfrazado como comerciante de joyas. Sin embargo, sólo a los puros de corazón puede mostrarles la más preciosa gema, que, finalmente le dice a Josafat, es el cristianismo. Entonces describe la vida de Cristo, por lo que Josafat le pregunta sobre el bautismo, a lo que Barlaam le habla del bautismo, la vida eterna, las principales doctrinas del cristianismo y las vidas de los santos y mártires que renunciaron a la vanidad. A solicitud de Josafat, Barlaam lo bautiza y le exhorta a permanecer puro del mundo y en el pensamiento. El rey procura en vano ganar a su hijo otra vez para el paganismo, pero los sacerdotes son refutados, convirtiéndose el mago Theodas y siendo vencidas las tentaciones sensuales. Avernier entonces ofrece a Josafat la mitad de su reino, mostrando su administración la omnipotencia del cristianismo, mientras que la gloria de su padre gradualmente se desvanece y sus consejeros se inclinan ante el poder ético de la nueva fe. Mientras tanto Josafat ora a Dios que mueva el corazón de su padre y en respuesta a las peticiones, el rey toma consejo de cómo puede expiar su anterior iniquidad. Sus asesores le aconsejan que siga el ejemplo de su hijo, escribiendo una carta a Josafat llena de lamentos y auto-acusaciones. Padre e hijo se encuentran, siendo instruido el primero por el segundo y recibiendo el bautismo junto con todos sus consejeros, sometiendo el reino entero al príncipe y viviendo como un ermitaño el resto de sus cuatro años de vida. Tras la muerte de su padre, Josafat nombró a Baraquías como su sucesor y se convirtió en un anacoreta, encontrando a su maestro Barlaam de nuevo. Valientemente resistió toda clase de tentaciones carnales y vivió con Barlaam en ayuno y oración hasta que su maestro murió. Josafat le enterró y él mismo murió a la edad de 60 años.