Historia

BAUTISMO CLÍNICO

Bautismo clínico es el nombre que se aplicó desde el siglo tercero a aquellos que eran bautizados en casa por enfermedad mediante aspersión, no inmersión. Cipriano, el primero en que la palabra se encuentra, lo desaprueba (Epist., lxix) pero afirma la plena validez del bautismo. Por otro lado, el papa Cornelio, refiriéndose al caso de Novaciano, quien fue bautizado de esta manera, expresó evidentemente una duda (Eusebio, Hist. eccl., VI. xliii. 14, 17). Esta duda o prejuicio se mantuvo tanto que en el siglo cuarto el concilio de Neocesarea (canon 12) prohibió la ordenación de tales personas. Ya que las tradicionales pero no las esenciales ceremonias fueron por necesidad omitidas en ese bautismo, parece por la carta de Cornelio que fue costumbre, si no imponerlas, suplirlas posteriormente. La misma regla se encuentra actualmente en el Rituale Romamum (ii. 15); el Libro de Oración anglicano hace previsión para la entrada en la Iglesia de aquellos que han sido bautizados privadamente y para su recepción formal en la Iglesia.