Historia
BAUTISTERIO

La historia e institución del bautisterio está naturalmente relacionada con el desarrollo de la forma bautismal. La inmersión, que fue la costumbre en la Iglesia antigua, exigía una pileta con cierta profundidad y la costumbre de ocasiones solemnes para el bautismo hizo necesario un considerable espacio para la recepción de los numerosos neófitos. El atrium y el impluvium de las antiguas estancias, en las que se celebró el servicio divino durante casi dos siglos, pareció primero idóneo, por lo que se usó al comienzo para la realización del rito. El neófito, tras haber recibido el bautismo, era llevado del atrio a la congregación reunida en el espacio adyacente. Pero cuando el atrio se convirtió meramente en el vestíbulo de la basílica, siendo además una sala abierta, se construyeron edificicaciones ya en el siglo cuarto exclusivamente para la administración del bautismo (griego, baptisteria, photisteria, latín, fontes, fontes baptisterii). Como norma esos edificios estaban cerca del coro (como en Santa Sofía en Constantinopla y el bautisterio de la basílica de Letrán), o hacia el oeste (bautisterio ortodoxo de Rávena) o en el frente occidental (Grado, Parenzo). A veces no se consideraba necesaria una localización en la cercanía inmediata de la iglesia o no podía obtenerse por razones locales (bautisterio arriano en Rávena). Una galería abierta o cubierta relacionaba a veces los dos edificios (Torcello, Aquileya y otras partes).
Forma y estructura.
Los bautisterios son casi exclusivamente construcciones con un arreglo central de planta circular o poligonal; las formas rectangulares son raras. Los muros tenían huecos o un pasadizo inferior rodeando una estructura central elevada soportada por columnas con una cúpula. El desarrollo del rito bautismal del siglo cuarto y consideraciones prácticas en general hicieron necesaria la adición de otras salas, como un vestíbulo (griego, proaulios oikos, estateros oikos, latín, atrium), una sala para vestirse y más específicamente, una sala-escuela (griego, katechoumenon). En tales salas se celebraban ocasionalmente reuniones episcopales. A veces también se edificó un ábside o coro completo. En el centro del bautisterio estaba la pileta, griego, kolymbethra, latín, piscina, fons), poligonal o circular, raramente cruciforme y artificialmente suplida con agua (comp. J. von Schlosser, Schriftquellen zur Kunstgeschichte der Karolingerzeit, Viena, 1892, no. 232). Lo rodeaban muros bajos ornamentados, con aberturas bajando y subiendo. Bajaban y subían tres escalones, refiriéndose simbólicamente a la Trinidad, en cuyo nombre se realizaba el bautismo, (gradus descensionis y ascensionis). Había cortinas que cubrían la pileta y asientos a lo largo de las paredes. Se empleó el arte principalmente en las decoraciones de mosaico de la cúpula, pero también se usaron relieves en estuco, ornamentación de mármol y pavimentos artísticos. Los asuntos de representación pictórica solían describir el bautismo de Cristo y el ciervo en busca de las aguas (Para el director del coro. Masquil de los hijos de Coré. Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía.[…]Salmo 42:1), representando el anhelo del bautismo. No faltaban las inscripciones relativas al propósito de la edificación y bendición de la sepultura bautismal (Holtzinger, páginas 219-220; Schlosser, u.s., no. 910).

La mayoría de los bautisterios existentes del tiempo cristiano antiguo (que fueron dedicados en gran número a Juan el Bautista) están en Italia (comp. O. Mothes, Die Baukunst des Mittelalters in Italien, i, Jena, 1882, 125 y sig.). En el este se han descubierto algunos ejemplos y con el tiempo pueden encontrarse más. En general el número era limitado, ya que el derecho del bautismo estaba relacionado con las iglesias episcopales (ecclesiæ baptismales), otorgándose sólo gradualmente a las iglesias parroquiales. La discontinuidad del bautismo de adultos no fue asimismo una razón para la abolición del bautisterio; sólo se modificó el arreglo interior, en forma de pileta. Sin embargo, por razones prácticas, aumentó la tendencia a sustituirla por la edificación no adosada, o más bien por una sala separada de la iglesia misma; durante la Edad Media los edificios no adosados fueron la excepción. En esas capillas bautismales la pila o pileta tomó el lugar de la piscina. En la antigua planta de Saint-Gallen, perteneciente al siglo noveno, la pila bautismal estaba en el interior de la iglesia (F. Keller, Bauriss des Klosters von Saint-Gallenen, Zurich, 1884). La inmersión, que era todavía costumbre durante la Edad Media, exigía una gran pileta (comp. las ilustraciones instructivas del siglo noveno en J. Strzygowski, Iconographie der Taufe Christi, Munich, 1885, plate viii, 4-7). El material era generalmente piedra, pero a veces bronce. La forma redonda o poligonal tal vez pueda contemplarse como una reminiscencia de la antigua piscina. Igual que ésta estuvo adornada artísticamente, por lo que también se encuentran ornamentaciones y representaciones figurativas en el exterior de las pilas bautismales, tales como los apóstoles realizando el bautismo al mandato de Cristo y el bautismo de Jesús. A veces servían como soportes los cuatro ríos de Edén personificados o leones; en Lieja había bueyes, a imitación del mar fundido en el atrio de los sacerdotes del templo de Salomón. En el periodo gótico la forma ancha y masiva de tiempo anterior se hizo más esbelta y las ornamentaciones arquitectónicas ocupan un mayor espacio. Relacionado con el rito católico de la consagración del agua bautismal está el uso de una cubierta, que en su forma artística tiene armonía con el conjunto y a veces se desarrolla en una superestructura elevada. En la Edad Media la Iglesia aprobó promulgaciones sobre el material y otros asuntos (Rituale romanum, de sacramento baptismatis, 30; comp. V. Thalhofer, Handbuch der katholischen Liturgik, i, Friburgo, 1883, 816 y sig.). Cuando cesó de practicarse la inmersión en la Iglesia católica las pilas bautismales se hicieron más pequeñas.
La Iglesia protestante no conoce consagración del agua bautismal. Para relacionar tanto como sea posible los dos sacramentos reconocidos, la pila bautismal se colocó al principio cerca del altar, una costumbre que en tiempos modernos ha sido correctamente desechada. En cuanto al bautismo y los bautisterios en las catacumbas nada positivamente se puede afirmar y toda probabilidad va contra ello. Las albercas de agua que esporádicamente se encuentran allí, no tienen relación con el bautismo.