Historia
BENEFICIO DEL CLERO
Beneficio del clero es un privilegio defendido por la Iglesia medieval como parte de su pretensión general de inmunidad a la interferencia secular. Permite a los miembros del clero tener sus juicios por delitos, con los que hayan sido acusados, no ante un tribunal secular, sino ante el tribunal del obispo. En Inglaterra cubría prácticamente todos los casos de felonía, salvo la traición contra el rey y en el reinado de Enrique II dio origen a grandes abusos. En muchos casos quedaron sin castigo actos criminales de clérigos y otros criminales eludieron el castigo declarándose clérigos. Esta cuestión fue una por las que la disputa entre el rey y Becket alcanzó su fase más aguda; Enrique intentó resolver la cuestión por las Constituciones de Clarendon, decretando que los clérigos acusados de crímenes tendrían que ser primero llevados al tribunal del rey, que podría a su discreción enviarlos a un tribunal eclesiástico. Si era convicto y degradado, el oficial perdía su beneficio de clérigo y quedaba sujeto a la justicia laica. Eduardo III extendió el privilegio en 1330 para incluir a todas las personas que pudieran leer, no siendo hasta el siglo XV que se tomó alguna regulación definida sobre esta peligrosa normativa. Estatutos posteriores cuidaron que sus provisiones no fueran burladas, al declarar expresamente que su operación era "sin beneficio del clero", siendo el privilegio finalmente abolido en 1827. Hubo unos pocos casos de su uso en las colonias americanas, especialmente en las Carolinas y Virginia, pero un acta del Congreso puso fin a ello en 1790.