Historia
BIBLIAS RABÍNICAS

Una edición revisada y mejorada de la segunda Biblia de Bomberg se publicó (Venecia, 1546-48) bajo la supervisión de Cornelius Adelkind. Los cambios efectuados fueron la omisión de algunos comentarios y la sustitución de otros. La cuarta Biblia rabínica de Bomberg, por J. de Gara, fue llevada a la imprenta y corregida por Isaac ben Joseph Salem e Isaac ben Gershon Treves (4 volúmenes, Venecia, 1568). Los correctores destacan al final de la obra que han reinsertado en esta difícil edición la porción de la Masorah omitida en la edición de 1546-48. Añadido a ello está el denominado Tárgum de Jerusalén sobre el Pentateuco.

La Biblia rabínica de Buxtorf o Biblia sacra Hebraica et Chaldaica cum Masora, quæ critica Hebræorum sacra est, magna et parva ac selectissimis Hebræorum interpretum commentariis (4 partes, 2 volúmenes, Basilea, 1618–19) tiene un prefacio latino por Buxtorf, una tabla de los números de los capítulos de la Biblia y un poema de Aben Ezra en lengua hebrea. Además las paráfrasis hebrea y aramea contienen los comentarios de Rashi, Aben Ezra y otros y el Tiberias sive commentarius masorethicus triplex de Buxtorf. El conjunto está formado según la segunda edición de Jacob ben Hayyim (1536-48) con algunas correcciones y alteraciones por Buxtorf. La Biblia de Buxtorf es imperfecta, pero a pesar de sus deficiencias, el estudiante debe todavía estar agradecido al editor por su obra, que, sin embargo, fue criticada por R. Simon en su Histoire critique du Vieux Testament (p. 513).
La siguiente Biblia rabínica fue la Sepher Kehillat Moshe, o "libro de la congregación de Moisés" editada por Moses Frankfurter (4 volúmenes, Ámsterdam, 1724–27). Se trata de la más valiosa de todas las Biblias rabínicas. Se funda en las ediciones de Bomberg y proporciona no sólo sus contenidos, sino también los de Buxtorf, con mucha materia adicional.
Otra Biblia rabínica es Mikra'ot Gedolot publicada en Varsovia (12 volúmenes, 1860–68) por Lebenson. Esta gigantesca obra contiene 32 comentarios, antiguos y nuevos, entre otros el comentario crítico de Norzi. El texto hebreo es en conjunto muy correcto, el tamaño más conveniente que el de sus predecesoras y la edición está recomendada por las mejores autoridades judías en Polonia y Austria.