Historia

BLASFEMIA

Blasfemia (griego, blasphemia, "una palabra o pronunciamiento de mal agüero") es propiamente cualquier clase de calumnia y detracción, pero técnicamente se limita a hablar mal de Dios o de las cosas sagradas.

Cristo escarnecido, detalle, de Fra Angelico, 1440-1441, Convento di San Marco, Florencia
Cristo escarnecido, detalle, de Fra Angelico, 1440-1441,
Convento di San Marco, Florencia
La concepción de que tal acto es un crimen se puede trazar hasta el judaísmo, cuya ley impuso la muerte por lapidación como castigo (15 Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: "Si alguien maldice a su Dios, llevará su pecado. 16 "Además, el que blasfeme el nombre del SEÑOR, ciertamente ha de morir; toda la congregación ciertamente lo apedreará. Tanto el forastero como el nativ[…]Levítico 24:15-16; Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué necesidad tenemos de más testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído la blasfemia;[…]Mateo 26:65; Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios.[…]Juan 10:33). La posterior ley romana también la asoció con la pena de muerte (Nov. Justin., LXXVII, i, 1–2). En la ley eclesiástica antigua, la blasfemia no se menciona como delito punible. El papa Gregorio IX (1227-41) prescribió castigo por la blasfemia pública contra Dios, los santos y la Virgen; la persona culpable debía permanecer durante siete domingos en el pórtico de la Iglesia durante la misa, estando el séptimo sin manto ni calzado; debía ayunar los viernes con pan y agua y dar limosnas según sus medios. A las autoridades civiles se les amonestó también a imponer multas. Hacia finales de ese siglo el delito fue más y más definido como cualquier expresión de desprecio u oprobio contra Dios, Cristo o el Espíritu Santo, tal como la negación de un atributo divino o la atribución de algo indecoroso (como la falsedad por venganza), o desear el mal o en alguna manera deshonrar a Dios, los santos o la Virgen. León X (1513-21) impuso multas según la capacidad del ofensor y castigos físicos que incluían flagelación, perforación de la lengua y condena a galeras en casos extremos. Posteriormente se hizo evidente una tendencia por la que la amonestación y exhortación sustituía a varios castigos.

La blasfemia contra el Espíritu Santo, que es imperdonable (Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada.[…]Mateo 12:31; pero cualquiera que blasfeme contra el Espíritu Santo no tiene jamás perdón, sino que es culpable de pecado eterno.[…]Marcos 3:29; Y a todo el que diga una palabra contra el Hijo del Hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.[…]Lucas 12:10), es la deliberada y persistente resistencia a las influencias y avisos de Dios, que dejan al sujeto incapaz de arrepentimiento y perdón.