Camaldulenses (del nombre del monasterio en Camáldoli, cerca de Arezzo) es una orden religiosa surgida del movimiento de reforma monástica que dio también origen a las congregaciones de Cluny y Lorena, con las que se alió en ciertos aspectos, aunque difiere en otros de ellas.
Fundaciones monásticas en la Edad MediaEl movimiento italiano es totalmente independiente del francés y comenzó más tarde, no después del final del siglo X, una vez que los monjes cluniacenses habían reformado varios monasterios en Italia septentrional y central. Era más entusiasta que el francés y tenía por objeto no tanto el estricto reforzamiento de la regla benedictina, sino el impulso, en oposición a la corrupción moral que era más profunda en el sur que en el norte, de la forma de vida ascética más severa, la de los ermitaños. Esto recuerda los orígenes monásticos griegos y de hecho es fácilmente entendible por la fuerte influencia de las tradiciones griegas en Italia, especialmente en el sur.
La muerte de San Romualdo
Romualdo es el principal exponente, aunque no el único, de esta idea. Antes de él, o con él, estuvieron trabajando para el mismo fin el ermitaño armenio Simeón, Domingo de Goligno, fundador de Fonte Avellana y el griego Nilo de Rossano.
Romualdo nació en Rávena, en la familia ducal de esa ciudad, hacia el año 950. Su vida mundana se vio sacudida cuando su padre Sergio mató a un pariente en un duelo por una disputa sobre un terreno común, retirándose al monasterio de San Apolinar en Classe, cerca de Rávena, para hacer penitencia cuarenta días en favor de su padre. Su celo ascético no quedó satisfecho con eso, aunque el monasterio había sido reformado no mucho antes por Mayolo de Cluny. Comenzó a vivir una vida de ermitaño cerca de Venecia, la continuó en Cataluña y luego regresó a las inmediaciones de Rávena. Dondequiera que iba formaba un grupo de discípulos a su alrededor; pero tan pronto como eran suficientemente numerosos en cualquier lugar les encomendaba al cargo de un superior y los dejaba. Muchas de esas comunidades estaban en Italia central; las tres más importantes fueron las de Val di Castro, Monte Sitrio en Umbria y Camaldoli, donde estableció un monasterio en 1012. Su organización muestra una combinación del sistema cenobítico occidental con la vida anacoreta oriental. Los hermanos vivían en celdas aisladas, con un oratorio en medio. Cada día se recitaba todo el Salterio; lo único que Romualdo dejó escrito fue una exposición de los Salmos, que, sin embargo, está tomada casi palabra por palabra de la de Casiodoro. Las comidas se tenían en común, pero eran extremadamente escasas; los hermanos iban descalzos y se dejaban crecer el cabello y la barba; se observaba estrictamente la regla del silencio. Estaban ocupados con faenas agrícolas y manualidades, y los que vivían cerca del mar en la fabricación de redes y cestas. Por vez primera se encuentran en esas comunidades los famuli, los posteriores hermanos laicos, que liberaban a los monjes de los deberes domésticos más pesados. La regla de ayuno y silencio no era tan estricta para ellos, pero aparentemente al menos en Fonte Avellana tenían que tomar votos monásticos perpetuos. Esta institución la tomó Gualberto, un discípulo de Romualdo, para su orden de Vallombrosa y posteriormente la desarrolló.
Tres monjes camaldulenses en oración, por Alessandro MagnascoLa actividad de Romualdo no estuvo limitada a la fundación de esas comunidades. Dejó una profunda huella sobre las más diversas clases y ejerció una gran influencia sobre el emperador Otón III, de quien se afirma, no improbablemente, que prometió cambiar la corona por la capucha una vez que conquistara Roma. Aunque Romualdo renunció a cualquier intención de tomar parte en la política eclesiástica, levantó su voz claramente en Italia contra la simonía y el matrimonio del clero. Su celo le llevó al campo misionero; discípulos suyos penetraron en Rusia y Polonia, donde encontraron la muerte por su fe, llevando el deseo de la corona del martirio finalmente al anciano ermitaño mismo a Hungría. La mala salud impidió su obra en esa nación y regresó para morir en 1027. El celo de Romualdo por una reforma monástica continuó en sus seguidores. Sin embargo, ellos no subrayaron el ideal ermitaño en la misma medida, aproximándose el movimiento italiano gradualmente al de Cluny. El espíritu de Romualdo se reflejó mejor en la comunidad de Camáldoli, que recibió confirmación papal de Alejandro II en 1072. Su regla fue escrita primero en 1080 por el cuarto prior, Rodolfo, quien modificó en algunos aspectos el rigor extremo de las prescripciones de Romualdo, y también fundó (1086) el primer convento de monjas bajo esta regla, San Pietro di Luco en Mogello. Camáldoli recibió muchos y ricos donativos y la congregación se esparció por toda Italia, aunque sin producir hombres notables salvo el jurista Graciano. La transición de la vida ermitaña a la comunitaria se hizo más notoria, a pesar de los esfuerzos de Ambrosio el Camaldulense de Portico, cabeza de la comunidad en 1431, apoyado por el papa Eugenio IV, para restaurar los antiguos ideales. En 1476 la comunidad de San Miguel en Murano, cerca de Venecia, renunció a la obediencia a Camáldoli y formó un grupo de casas camaldulenses cenobíticas, confirmadas como congregación por Inocencio VIII.
Cabeza de monje camaldulense, por Paul de la RocheEn 1513 León X reunió a todos los monjes camaldulenses bajo la dirección de Camáldoli, determinando que el cabeza desempeñara el oficio sólo durante tres años y fuera escogido alternadamente de los cenobitas y de los ermitaños. Pero en 1520 permitió que Paolo Giustiniani elaborara nuevos estatutos y formara las nuevas comunidades de ermitaños que formarían la congregación independiente de San Romualdo. Esta nueva congregación, que tomó su nombre del monte Corona cerca de Perugia, tuvo una regla muy estricta; se difundió por Alemania, Austria y Polonia. Una cuarta congregación, la de Turín, fue fundada en 1601 por Alessandro di Leva († 1612), para los ermitaños del Piamonte. Una brecha que se produjo se convirtió en una congregación separada por causa de las ideas políticas de Richelieu, quien no quería que los ermitaños franceses estuvieran sujetos a superiores italianos. Por un breve de Urbano VIII (1635) su cabeza sería siempre un francés, sujeto directamente al papa. Desde 1642 Gros-Bois, cerca de París, fue su casa madre. Todas las comunidades francesas desaparecieron en la Revolución Francesa. La casa principal de la congregación de Murano es San Gregorio en Roma, de la que procedió el único monje camaldulense que ocupó el trono papal: Gregorio XVI (1831–46). En 1935 fueron reunificadas las dos ramas.