Historia

CAPUCHINOS

Capuchinos es el nombre de una rama de la orden franciscana, fundada en la tercera década del siglo XVI por Matteo di Bassi, un observante franciscano. Desde el siglo XIV se habían hecho repetidos intentos para restaurar la fuerza y sencillez primitiva de la regla franciscana y uno de tales movimientos tuvo que ver con el hábito de la orden. En relación con esta reforma, un hermano burlón le dijo a Matteo que la capucha llevada por San Francisco era diferente a la adoptada por su orden.

Frailes capuchinos
Frailes capuchinos

Primera etapa.
Matteo dejó su monasterio en Montefalcone y se apresuró a Roma, donde en 1526 obtuvo permiso de Clemente VII para llevar una capucha piramidal y barba, vivir como un ermitaño y predicar donde quisiera a condición de que informara anualmente al capítulo provincial de los observantes. El ejemplo de Matteo fue seguido por Lodovico y Raffaelle di Fossombrone, quienes recibieron privilegios similares del papa; los tres, pronto seguidos por un cuarto, hallaron un hogar con los camaldulenses y el duque de Camerino. Por influencia del duque fueron recibidos entre los conventuales en 1527, regresando Lodovico y Raffaelle a Roma y obteniendo del papa la bula de 18 de mayo de 1528, por la que se les permitía predicar el arrepentimiento, cuidar las almas, especialmente de los pecadores abandonados y formar una congregación con los privilegios que les habían sido otorgados. Fueron liberados de los observantes y puestos bajo el control de los conventuales, ya que su vicario general debía ser confirmado por el general de los conventuales, a la vez que recibían visitaciones de los conventuales y eran obligados en sus procesiones a marchar bajo la cruz de los conventuales o del clero parroquial. Los miembros de la nueva orden se hicieron rápidamente notorios por sus largas barbas y puntiagudas capuchas, por lo que fueron denominados capuchinos en documentos eclesiásticos ya en 1536 (Capucini ordinis fratrum minorum o Fratres minores Capucini). Su primer monasterio se lo dio la duquesa de Camerino, pero en 1529 ya tenían cuatro casas y en el mismo año se convocó su primer capítulo. Al mismo tiempo se elaboró la regla de la orden y desde entonces ha permanecido esencialmente invariable.

El convento capuchino en Amalfi, por Carl Blechen
El convento capuchino en Amalfi, por Carl Blechen
Regla.
A los capuchinos se les exigió que preservaran el servicio primitivo, que rechazaran toda compensación por cantar misas, que dedicaran dos horas diarias a la oración silenciosa, que observaran silencio durante todo el día a excepción de dos horas, que practicaran la flagelación, que mendigaran solo lo necesario para cada día, que hicieran provisión para tres o como mucho para siete días y nunca manejaran dinero. El uso de carne y vino moderados estaba permitido, pero a los frailes les estaba prohibido mendigar carne, huevos o queso, aunque podían aceptarlos si les era ofrecido. El hábito era pobre y tosco y los hermanos, que no podían viajar a caballo ni en carros, debían caminar descalzos, permitiéndose las sandalias solo en casos especiales. Los monasterios, que podían albergar diez o doce frailes cada uno, debían estar acondicionados en la manera más frugal posible. Además de un general, los capuchinos tenían provinciales, custodios y guardianes, pero no procuradores ni síndicos. Las elecciones se celebraban anualmente, salvo en el caso del general, que era elegido por el capítulo trienalmente.

Desde la Reforma.
El primer vicario general fue Matteo di Bassi mismo, pero dos meses después de su elección en 1529 dimitió y en 1537 regresó a los observantes. Fue sucedido por Lodovico di Fossombrone, quien fue expulsado de la orden por incitar a la insatisfacción. Los siguientes cabezas de los capuchinos fueron Giovanni de Fano y Bernardino Ochino. Pero el paso de éste al protestantismo en 1543 hizo que Pablo III barajara la disolución de la orden, siéndole prohibido a los capuchinos predicar durante varios años. El resultado de la acción de Ochino fue la transformación de los capuchinos en una orden rígidamente ultramontanista que renunció a todo juicio independiente en asuntos de fe y doctrina.

Los capuchinos inician su apostolado en el Congo.Grabado del siglo XVII
Los capuchinos inician su apostolado en el Congo.
Grabado del siglo XVII
Tras la mitad del siglo XVI el crecimiento de la orden fue rápido. Originalmente limitada a Italia, se estableció en Francia a solicitud de Carlos IX en 1573 y en 1593 entró en Alemania, tras haber sido implantada en Suiza. En 1606 estaba en España y trece años más tarde estaba liberada de los conventuales y recibió su propio general, así como el derecho a marchar en las procesiones bajo su propia cruz. Los capuchinos, que entonces tenían 1.500 monasterios y cincuenta provincias, fueron con los españoles y portugueses a través de los mares, extendiendo la Iglesia católica en América, África y Asia, al lado de sus grandes rivales, los jesuitas. Con la supresión de las órdenes monásticas en Francia y Alemania a finales del siglo XVIII, los capuchinos sufrieron duramente y también al sur de los Pirineos. Sin embargo, en el siglo XIX prosperaron de nuevo y al finalizar ese siglo tenían cincuenta provincias con 534 monasterios y 294 hospicios.

Los eruditos capuchinos han sido autores de obras de edificación, exégesis práctica, teología moral y sermones. Entre sus más famosos predicadores se cuentan Ochino, John Forbes, San Lorenzo de Brindisi, Jacques Bolduc, Conrado de Salzburgo y Martin de Cochem. El padre Joseph, confidente y consejero de Richelieu, y el padre Mathew fueron capuchinos.