Historia

CARIDAD CRISTIANA

La caridad cristiana en tanto distinguida de la mera compasión, que puede ser una emoción transitoria o un deseo sin realización, requiere la cooperación de la voluntad y presupone una disposición permanente para ayudar al prójimo en necesidad.

Monje ayudando a una peregrina,por Jean Victor Schnetz
Monje ayudando a una peregrina,
por Jean Victor Schnetz
Si el amor abarca todas las obligaciones morales del cristiano (Porque esto: NO COMETERAS ADULTERIO, NO MATARAS, NO HURTARAS, NO CODICIARAS, y cualquier otro mandamiento, en estas palabras se resume: AMARAS A TU PROJIMO COMO A TI MISMO.[…]Romanos 13:9), la caridad es su manifestación hacia nuestros semejantes, ya sea en necesidades temporales o espirituales. Es un atributo permanente de Dios (Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación,[…]2 Corintios 1:3) al estar la miseria humana siempre ante sus ojos, habiendo estado operativo desde la eternidad en su plan de redención. Bajo el antiguo pacto, Dios se reveló como misericordioso y piadoso, mandando a su pueblo que mostrara misericordia hacia sus hermanos necesitados (Sofonías 7:9). Pero en el Nuevo Testamento adquiere un significado más profundo. Como hijos de Dios por su hermandad con Jesucristo, los discípulos no podían sino imitar la misericordia de Dios (Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso.[…]Lucas 6:36); el que fracasa en esta consideración se muestra indigno de ser parte del nuevo reino ("¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?"[…]Mateo 18:33; Porque el juicio será sin misericordia para el que no ha mostrado misericordia; la misericordia triunfa sobre el juicio.[…]Santiago 2:13). La constitución ética de los hombres se funda en la caridad, destruyéndose por su ausencia (Y él dijo: El que tuvo misericordia de él. Y Jesús le dijo: Ve y haz tú lo mismo.[…]Lucas 10:37; Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo.[…]Hebreos 2:17; 4:15). De este modo el auténtico Buen Samaritano no es solo el modelo, sino la fuente de la auténtica caridad y sus discípulos muestran su comunión con él por ella (Mas id, y aprended lo que significa: "MISERICORDIA QUIERO Y NO SACRIFICIO"; porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.[…]Mateo 9:13; 4 Pues así como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo en Cristo e individualmente miembros los unos de los otros. […]Romanos 12:4-5). Es la diferencia característica entre el mundo cristiano y el no cristiano, que sabe poco de ella. Nada impactó tanto al observador externo en el cristianismo primitivo; incluso el emperador Juliano se vio obligado a admitir que en vano luchaba por imitarla. Paso a paso fue eliminando costumbres paganas como el infanticidio, la eliminación de débiles y enfermos, la brutalidad hacia los esclavos, etc., construyendo asilos y hospitales por doquier.

En la Iglesia católica, de acuerdo al desarrollo de la ética desde Ambrosio en la forma de un sistema de virtudes y deberes, la caridad se considera bajo ambos encabezamientos. Tomás de Aquino la reconoce entre las denominadas "virtudes teologales", diciendo que es la más elevada de las virtudes que va en busca de nuestro prójimo. Enumera siete obras de misericordia corporales (alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, rescatar al cautivo, proteger a los desamparados, visitar a los enfermos y enterrar a los muertos) y siete espirituales (amonestar a los pecadores, instruir a los ignorantes, aconsejar a los perplejos, consolar a los afligidos, soportar los errores, perdonar las injurias y orar por vivos y muertos).