Historia
CATÓLICO
Católico (griego katholikos, "general, universal,") es la palabra que procede de la frase hē katholikē ekklēsía, "la iglesia católica", que fue usada por los antiguos escritores cristianos para distinguir al conjunto de todos los creyentes de los grupos individuales. De ahí que designara la ortodoxia en contraste con la herejía y el cisma. Posteriormente se aplicó a la fe, tradición y doctrina; fue entendida como expresión de la universalidad de la Iglesia ('en griego lo que es católico es lo esparcido por todo el mundo', Agustín, Epist., lii. 1); también distinguía una catedral de las iglesias parroquiales o éstas de los oratorios o capillas monásticas. Tras la separación de la Iglesia oriental y la occidental, el epíteto 'católico' fue asumido por ésta y 'ortodoxo' por aquélla. Tras la Reforma fue reclamado por la Iglesia de Roma en oposición a las iglesias protestantes; en Inglaterra se mantuvo la teoría de que la Iglesia nacional era la verdadera Iglesia católica del país, entrando en uso la expresión 'católico romano' para hacer distinción. El término 'anglo-católico' se acuñó por analogía en el tiempo del movimiento tractariano. En el continente la simple palabra 'católica' es la designación común para la Iglesia de Roma. Los protestantes interpretan el término para significar la comunión completa de todos los salvados en todo tiempo y lugar. La palabra 'católica', en la frase 'la santa Iglesia católica' del Credo de los Apóstoles, la explica Pearson (Exposition of the Creed, art. ix) indicando que la Iglesia está diseminada por todas las naciones, extendida en todos los lugares y propagada en todas las épocas; que contiene todas las verdades necesarias que han de ser conocidas, requiere absoluta obediencia de todos los hombres a los mandatos de Cristo y nos proporciona todas las gracias necesarias para hacernos aceptables y nuestras acciones agradables ante Dios. La palabra no estaba en la forma más antigua del Credo.