Historia

CAUTIVIDAD BABILÓNICA DEL PAPADO

Cautividad babilónica del papado es la expresión acuñada para el periodo que transcurrió entre 1309 y 1377, cuando los papas residieron en Aviñón en lugar de Roma.

Bonifacio VIII apresado
Bonifacio VIII apresado
El defensor más extremo e inflexible de la autoridad papal, Bonifacio VIII, inició una lucha con el rey francés Felipe IV por sus intentos de poner impuestos y juzgar al clero. Una vez que Bonifacio emitió la bula Unam sanctam, que afirmaba la unidad de la Iglesia y la autoridad del papa sobre los reyes, Felipe galvanizó al pueblo francés y acusó a Bonifacio de blasfemia, asesinato, sodomía y otros crímenes. En 1303 mercenarios pagados por Francia y bajo dirección francesa, hostigaron y humillaron al papa con impunidad, arrestando a Bonifacio en su palacio familiar en Anagni. Aunque fue liberado por el pueblo de la ciudad, Bonifacio nunca se recuperó del trauma y murió poco después. La repercusión de este "ultraje de Anagni" fue el abandono de Roma por los papas subsiguientes y su residencia en Aviñón, periodo que terminaría inaugurando el Cisma de Occidente (1378-1417), en el que la cristiandad se divide en dos grandes bandos. Durante la cautividad babilónica del papado, Aviñón se convirtió en una ciudad administrativa y centro de cultura y esplendor, pero también de corrupción y nepotismo. Los ingresos de la Iglesia católica gravan a la cristiandad. La curia reclama el espolio (herencia personal de los clérigos), las anatas (anualidades de un cargo) y los derechos de confirmación y palio para el otorgamiento de cargos; impone, además, tasas sobre privilegios, indultos, provisiones y reservas de oficio. Obtiene grandes cantidades mediante las indulgencias, ligadas primeramente a determinadas condiciones, como cruzadas o peregrinaciones, y posteriormente al pago de dinero. Los papas que residieron en Aviñón durante esta etapa fueron: Clemente V, Juan XXII, Benedicto XII, Clemente VI, Inocencio VI, Urbano V y Gregorio XI, quien en 1376 se trasladó a Roma.