Cesaropapismo es el nombre aplicado a las relaciones entre el Estado y la Iglesia en las que se contempla al poder secular ejerciendo el poder espiritual también.
Justiniano I, en un mosaico del siglo VI en la basílica de San Vitale en Rávena, ItaliaEs lo contrario del sistema teocrático que los papas han intentado llevar a cabo (es decir, en cuanto al mundo en su conjunto, no a sus limitadas posesiones) y que también sustenta la enseñanza de Calvino en cuanto a las relaciones del Estado y la Iglesia. Sus principios se hallan en el año 355, cuando Constancio dirigió al sínodo en Milán las palabras: 'Cualquier cosa que yo quiera, sea reconocida como un canon' (Atanasio, Hist. Arian., xxxiii). Se desarrolló más rápidamente en la Iglesia oriental, a causa de la ausencia del contrapeso que el papado significó en el oeste. Justiniano puede ser tenido como representante típico, aunque durante la controversia iconoclasta la Iglesia se mantuvo en buena medida libre del dictado imperial. Desde ese tiempo el término no ha soportado una aplicación estricta, aunque a veces se ha aplicado en un sentido modificado a la posición de los zares desde Pedro el Grande en la Iglesia rusa y otras veces, aunque con menos justicia todavía, se ha usado para los príncipes alemanes luteranos que ejercieron autoridad en esferas espirituales, aunque incluso el sistema territorial reconoce una esfera de independencia del Estado para la religión.