Historia

CIENCIA CRISTIANA

La Ciencia Cristiana, como grupo concreto, retrocede hasta 1866, cuando Mary Baker Grover Eddy formuló sus enseñanzas o principios en un sistema.

Mary Baker Grover Eddy
Mary Baker Eddy en 1870
En 1875 se publicó su libro, Science and Health, with Key to the Scriptures, y desde entonces ha sido reconocido como el libro de texto de la Ciencia Cristiana, dándosele un lugar equiparable al de la Biblia. La señora Eddy afirmó que en un momento dado descubrió "al Cristo Ciencia" al que ella denominó "Ciencia Cristiana" y también que su libro le vino como revelación directa de parte de Dios. Esta afirmación la hace en el mismo libro y en muchas declaraciones suyas y de sus seguidores. La concreción de esta afirmación se desprende de la siguiente cita del The Boston Herald de 2 de diciembre de 1900, que apareció en ese periódico con la firma de la señora Eddy: "Me avergonzaría escribir de Science and Health, with Key to the Scriptures como si tuviera origen humano y fuera yo, aparte de Dios, su autora. Pero como yo era sólo una escriba, haciendo eco de las armonías del cielo en la metafísica divina, no puedo ser modesta en mi estimación del libro de texto de la Ciencia Cristiana."

Doctrina de Dios.
Cualquier sistema de pensamiento o filosofía, que pretenda ser un sistema religioso, debe ser juzgado primero por su idea de Dios. En este aspecto la Ciencia Cristiana es un sistema confundido y confuso. Es una extraña mezcla de panteísmo y platonismo, que toma algo de cada uno de ellos, pero se diferencia de ambos. El panteísmo oriental admitió la realidad del universo y enseñó que es Dios. La Ciencia Cristiana niega la realidad de la materia (Science and Health, 103ª edición, p. 173), enseñando que la mente es todo e identificando a la mente con Dios (Science and Health, 103ª edición, p. 166, 171). Este es el antiguo monismo, del que J. G. Fichte fue el principal apóstol. Él declaró que solo Dios es y aparte de él no hay nada. La Ciencia Cristiana dice que "nada posee realidad o existencia salvo la mente, Dios" (103ª edición, p. 226). Las siguientes frases, encontradas en las páginas de Science and Health, proporcionan la creencia de este sistema. "En la Ciencia Cristiana aprendemos que Dios es definitivamente individual y no personal"; "un Dios individual más que un Dios personal." Esta individualidad es definida como "el principio infinito y divino." De nuevo, "Dios es un espíritu y el espíritu es el principio divino." Y definitivamente se señala que "Dios es el principio divino." "Dios es Espíritu y el Espíritu es el Principio divino." 103ª edición, p. 225-227). Esta es la respuesta a la pregunta "¿Qué es Dios?" "Dios es el Principio divino, el supremo ser incorpóreo, Mente, Espíritu, Alma, Vida, Verdad, Amor" (103ª edición, p. 461). En la misma página se declara que esos términos son sinónimos y que "procuran expresar la naturaleza, esencia y totalidad de la divinidad." El sistema identifica la existencia de Dios con la existencia del hombre como ser espiritual. "Dios, sin la imagen y semejanza de sí mismo, sería una no entidad o mente inexpresiva" (103ª edición, p. 199). "El hombre es coexistente con Dios" (103ª edición, p. 473). Según este sistema Dios es Principio, es Amor, es Vida, es Verdad; pero principio sin personalidad, amor sin amante, vida sin ser viviente, verdad sin ninguna conciencia. La palabra favorita para Dios de la señora Eddy es Principio, un término absoluto despersonalizado que no admite las ideas de conocimiento, volición o sentimiento. La señora Eddy afirma, "Dios es bueno, Dios es verdad, Dios es amor." Pero dice más que eso al añadir lo que define la Ciencia Cristiana, pues declara: "La bondad es Dios, la verdad es Dios, el amor es Dios." De esta manera coloca los atributos de Dios en lugar de Dios y los diviniza. Todos admiten que Dios es bueno, es verdad, es amor, pero la objeción surge cuando se dice que el bien es Dios, que la verdad es Dios y que el amor es Dios. Hay muchas frases objetivas en Science and Health que cualquier estudiante de la Biblia aceptaría como expresiones verdaderas de la idea bíblica de Dios, pero esas frases quedan anuladas por otras que enseñan lo contrario. El presidente de la universidad Brown, William Herbert Perry Faunce, sostiene que "buena parte del éxito de la Ciencia Cristiana se debe al hecho de que su ambigua fraseología es igualmente aceptable para el cristiano evangélico como para el ateo. El cristiano medio, que se aproxima al credo de la Ciencia Cristiana por un lado, oye que Dios es "espíritu, omnipresente y eterno", aceptando la enseñanza. El ateo, procediendo del otro lado, escucha que Dios es "principio, verdad, armonía" y puede aceptarlo sin el más mínimo cambio de postura." (Search-Lights on Christian Science, Nueva York, 1899).

Pero un sistema se ha de juzgar no por frases aisladas, sino por su tono y tendencia, por su alcance final. La idea esencial de Dios que presenta la Ciencia Cristiana es que Dios es principio, no personalidad. Como tal el Dios de la Ciencia Cristiana no tiene existencia aparte de la mente o vida que piensa en Dios. El presidente Faunce habla de un joven que pasó de la Ciencia Cristiana al ateísmo, quien, cuando se le pidió que describiera la senda que había atravesado, respondió: "El maestro de la Ciencia Cristiana comenzó persuadiéndome totalmente de que Dios no es personal, sino que es puro 'Principio.' Tras algunos meses acepté eso y luego me dije a mí mismo: "¿Qué es un principio? ¿Tiene existencia real? ¿Es una entidad o realidad?" Enseguida vi que un 'principio' es simplemente una idea de mi propia mente y cuando el Cientista disolvió mi Dios en un 'principio' cesé de creer en cualquier Dios. Ahora simplemente creo en mí mismo."

Esta es la idea final del Dios de la Ciencia Cristiana, encontrar la realidad espiritual, el "principio divino", dentro de uno mismo. Pero esto no concuerda con la enseñanza bíblica, que afirma que Dios es Espíritu, distinto de la naturaleza que ha creado; que es un ser que quiere y ama, que ha de ser obedecido y amado; una existencia real sustantiva, un agente auto-consciente, inteligente, voluntario; un ser que puede decir "yo soy" y a quien podemos decir "tú"; un ser del que los hombres son dependientes y ante quien son responsables. La Ciencia Cristiana niega todo esto al negar la personalidad de Dios. Ya que el Dios de la Ciencia Cristiana es menos que personal, es diferente al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Doctrina de la Trinidad.
Tras definir a Dios como Principio, se plantea la cuestión "¿Hay más de un Principio?" (Science and Health, 103ª edición, p. 461). Y la respuesta es: "No lo hay. No hay sino una Vida, una Verdad, un Amor y ello es Dios." En la página 227 se encuentra esta definida declaración sobre la Trinidad: "Vida, Verdad y Amor constituyen el Dios triuno o Principio divino triple. Representan una Trinidad en la unidad, tres en uno; el mismo en esencia, aunque multiforme en oficio: Dios el Padre; Cristo el arquetipo de la Filiación; la Ciencia Divina o el Santo Consolador. Los tres expresan la esencia natural triple de lo Infinito." Tales declaraciones están fuera de armonía con toda la enseñanza de la Escritura, que presenta al Dios eterno manifestándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo (Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,[…]Mateo 28:19; 4 Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el Espíritu es el mismo. 5 Y hay diversidad de ministerios, pero el Señor es el mismo. 6 Y hay diversidad de operaciones, pero es el mismo Dios el que hace todas las cosas en todos. […]1 Corintios 12:4-6; La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.[…]2 Corintios 13:14; según el previo conocimiento de Dios Padre, por la obra santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre: Que la gracia y la paz os sean multiplicadas.[…]1 Pedro 1:2, etc.).

Cristología.
La posición de la Ciencia Cristiana sobre la persona y obra de Jesucristo difiere radicalmente de la que enseña el Nuevo Testamento. Para empezar, la Ciencia Cristiana enseña que "su concepción (de Jesucristo) por parte de María fue espiritual " (Science and Health, 103ª edición, p. 228). Esto es lo que afirma la señora Eddy sobre ello: "La iluminación del sentido espiritual de María silenció la ley material y su orden de generación, generando a su hijo por la revelación de la Verdad, mostrando a Dios (Principio) como Padre de los hombres" (103ª edición, p. 334). No hay necesidad de someter a escrutinio esta afirmación de la Ciencia Cristiana. Afirma ser el Espíritu Santo y como tal ser la causa generadora de Jesús. Pero si lo es de Jesús ¿por qué no de otros hijos? La señora Eddy responde a la pregunta así: "Vendrá el tiempo cuando el origen espiritual del hombre, la Ciencia que introdujo Jesús en la presencia humana, será comprendida y demostrada"; pero "hasta que se sepa que la generación no descansa en el fundamento sexual" avisa "el matrimonio continuará" (103ª edición, p. 274). De la existencia de este principio de la Ciencia Cristiana muchos de sus adherentes no tienen conocimiento. Pero es un elemento fundamental en la estructura de todo el sistema y es esencialmente inmoral. Aunque es una enseñanza absurda y ridícula y puede provocar a risa, es tan subversiva de la relación matrimonial que no merece solamente la risa. En su Miscellanous Writings (página 288) la señora Eddy lanza la pregunta, "¿Es el matrimonio más correcto que el celibato?" y esta es su respuesta: "El conocimiento humano indica que lo es, mientras que la ciencia indica que no lo es."

En armonía con esta noción sobre su concepción la Ciencia Cristiana niega la verdadera encarnación de Cristo y por tanto la realidad de su persona. María no dio a luz un cuerpo verdadero, sino una idea espiritual, una idea producida por su comunión con el Principio divino. Dio a luz un ideal. Pero lo que Jesús dijo de sí mismo se opone a esto, cuando dijo: "Un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo" (Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.[…]Lucas 24:39). Para explicar esa declaración la señora Eddy afirma: "Para acomodarse a las ideas inmaduras del poder espiritual, pues la espiritualidad la poseían sólo en un grado limitado incluso sus discípulos, Jesús llamó al cuerpo, que por este poder levantó de la tumba, 'carne y huesos' (103ª edición, p. 209). En la teoría de la Ciencia Cristiana la carne es un ilusión, por tanto Cristo no vino en carne. Hay un versículo en San Juan que puede ser citado en este aspecto "En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne no es de Dios y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene y que ahora ya está en el mundo." (2 En esto conocéis el Espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; 3 y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, del cual habéis oído que viene, y que ah[…]1 Juan 4:2-3).

Doctrina de la presencia de Cristo.
La Ciencia Cristiana trata a Cristo como una existencia dual, lo visible y lo invisible, Jesús y el Cristo. Jesús es una creencia mortal que ha desaparecido (Science and Health, 103ª edición, p. 229). Cristo es un principio, una idea espiritual, que continúa "existiendo en el orden eterno de la Ciencia (Cristiana) Divina." Según esta enseñanza el único Cristo que la humanidad tiene hoy es la Ciencia Cristiana (103ª edición, p. 293). Esta es una legítima deducción de la enseñanza de la Ciencia Cristiana que está sostenida por la enseñanza en Science and Health de que Cristo es la "Ciencia Divina." Una frase de ese volumen afirma: "No hay sino un camino hacia el cielo y la armonía y Cristo, la Ciencia Divina, nos muestra ese camino." Algo más que sostiene la deducción de que la Ciencia Cristiana es el Cristo de la humanidad, es la enseñanza que identifica la segunda venida de Cristo con la Ciencia Cristiana (103ª edición, p. 293). La señora Eddy afirma, "la segunda aparición de Jesús es incuestionablemente el advenimiento espiritual de la idea de Dios en la Ciencia Cristiana." (103ª edición, p. 126). Los seguidores de la Ciencia Cristiana pueden no aceptar esta enseñanza, pero fácilmente caen en el hábito de atribuir a la Ciencia Cristiana las bendiciones que reciben y su alabanza es toda para la Ciencia Cristiana. Los dirigentes animan en esa dirección y son consistentes al hacerlo, pues en su enseñanza, si no en sus convicciones, la Ciencia Cristiana es el Cristo presente y operativo en la vida humana. La aceptación de la cristología de la Ciencia Cristiana, tal como se presenta en Science and Health, se puede considerar el medio más efectivo para destruir del alma el conocimiento de Cristo.

Doctrina del Espíritu Santo.
Al negar la personalidad de Dios y de Cristo, la Ciencia Cristiana igualmente niega la personalidad del Espíritu Santo. No hay Trinidad, tal como se entiende generalmente. Science and Health afirma: "La teoría de tres personas en un Dios sugiere dioses paganos, más que un yo soy siempre presente" (103ª edición, p. 152). Luego, fiel a su idea de la divinidad impersonal, la Ciencia Cristiana enseña que "Vida, Verdad y Amor constituyen el Dios triuno o principio divino triple. Dios el Padre, Jesús el prototipo de Filiación (no la Filiación misma, sólo el prototipo de la misma) y la Ciencia Divina o el Santo Consolador"(103ª edición, p. 227). Aquí la Ciencia Cristiana se aproxima a la blasfemia, al afirmar ser el Espíritu Santo. La señora Eddy muy definidamente dice con referencia al Consolador a quien Jesús prometió, "Este Consolador entiendo que es la Ciencia Divina." Las siguientes citas de Science and Health (103ª edición) establecen la identificación de la Ciencia Cristiana con el Espíritu Santo. "La Ciencia Cristiana es una declaración divina, el Consolador que guía a toda la verdad" (página 21). "Juan el Bautista profetizó la venida del inmaculado Jesús y vio en aquellos días la idea espiritual, el Mesías, que bautizaría con el Espíritu Santo, la Ciencia Divina" (página 553). En el glosario (página 579) se encuentra esta definición: "Espíritu Santo, Ciencia Divina; el desarrollo de la Vida, Verdad y Amor eterno."

Antropología.
La Ciencia Cristiana hace una distinción entre "mortales" e "inmortales." Los "mortales", que no son creados a imagen de Dios, son simplemente seres humanos, "falsedades materiales, errores que pueden desaparecer para dar lugar a los hechos que pertenecen al hombre inmortal." La vida de esos mortales, o vida temporal, es un falso sentido de la existencia. "Para sí mismo, el hombre mortal y material parece ser lo sustancial; pero esto es mera creencia o una falsa idea de lo que es sustancia y supone un error." "El hombre mortal cree ser sustancia, pero es 'imagen'" (Science and Health, 103ª edición, p. 197). "El cuerpo mortal y el hombre material son ilusiones que el entendimiento y la ciencia espiritual destruyen" (página 198). "Los mortales son falsedades materiales" (página 472). Los "inmortales" son las ideas o reflejos de Dios; siempre han sido, nunca cesarán de ser y son absolutamente perfectos. Según ese sistema el "inmortal", el hombre esencial o espiritual, "es coexistente y eterno con Dios" (páginas 231, 509), "ha existido siempre y está siempre más allá y por encima de la ilusión mortal de cualquier vida, sustancia e inteligencia existente en la materia" (página 198), no tiene existencia separada aparte de Dios (página 257), "no posee vida, inteligencia o poder creativo por sí mismo" (página 471), "es perfecto como el Padre es perfecto" (página 191), "no puede hacer daño, pues sus pensamientos son pensamientos verdaderos, que pasan de Dios al hombre" (página 283). La doctrina del hombre está definida en el párrafo sobre "Vida Auténtica" (página 242): "Cuando el ser es entendido, la Vida es reconocida no como material o finita, sino como infinita, como Dios, como el Bien universal; y la creencia de que la vida, o la mente, estuvo siempre en forma finita o el bien en el mal, será destruida. Luego se entenderá que el Espíritu nunca entró en la materia y por tanto no fue levantado de la misma."

En su enseñanza sobre el hombre la Ciencia Cristiana lo sitúa en igualdad con Dios en su origen, carácter y eternidad. Declara en lenguaje inequívoco que el hombre nunca fue formado del polvo de la tierra, que Dios nunca insufló en él aliento de vida, que en su caso no hay ni nacimiento ni crecimiento, maternidad ni decaimiento, que él es y ha sido siempre tan perfecto como el Dios a quien revela y cuyo carácter refleja. Sólo es necesario comparar esta enseñanza con las declaraciones bíblicas sobre el hombre para ver cuán ampliamente la Ciencia Cristiana se aparta de la Biblia en este asunto. La Biblia dice: "Dios creó al hombre" (Creó, pues, Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.[…]Génesis 1:27). Ahora bien, lo que es creado no puede ser coexistente con su creador. La Biblia presenta la vida del hombre como un vapor que aparece por un poco de tiempo (Sin embargo, no sabéis cómo será vuestra vida mañana. Sólo sois un vapor que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece.[…]Santiago 4:14), como una lanzadera del tejedor (Mis días pasan más veloces que la lanzadera, y llegan a su fin sin esperanza.[…]Job 7:6), como vanidad (He aquí, tú has hecho mis días muy breves, y mi existencia es como nada delante de ti; ciertamente todo hombre, aun en la plenitud de su vigor, es sólo un soplo. (Selah)[…]Salmos 39:5), como un pensamiento (Porque por tu furor han declinado todos nuestros días; acabamos nuestros años como un suspiro.[…]Salmos 90:9). Esas y declaraciones similares no concuerdan con la idea de que el hombre es coexistente con Dios. La Biblia dice que "la muerte pasó a todos los hombres" (Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron;[…]Romanos 5:12), que "está establecido para los hombres que mueran" (Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio,[…]Hebreos 9:27), que sus años son 70 u 80 (Los días de nuestra vida llegan a setenta años; y en caso de mayor vigor, a ochenta años. Con todo, su orgullo es sólo trabajo y pesar, porque pronto pasa, y volamos.[…]Salmos 90:10). Tales declaraciones contradicen la enseñanza de la Ciencia Cristiana de que "el hombre es incapaz de morir." La enseñanza de la Ciencia Cristiana de que "el hombre es perfecto como el Padre es perfecto" está negada por pasajes tales como Aunque soy justo, mi boca me condenará; aunque soy inocente, El me declarará culpable.[…]Job 9:20; y no entres en juicio con tu siervo, porque no es justo delante de ti ningún viviente.[…]Salmos 143:2; Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas; todos nos marchitamos como una hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos arrastran.[…]Isaías 64:6; Y El os dio vida a vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados,[…]Efesios 2:1 y pasajes similares, todos los cuales están en línea con la enseñanza general de la Biblia. Es imposible aceptar la enseñanza de la Ciencia Cristiana sobre la creación y constitución del hombre y la enseñanza de la Biblia a la vez. Si una es verdadera la otra es falsa. Son distintas y no hay compromiso posible entre las dos.

Doctrina del pecado.
Hace mucho tiempo se dijo que el punto en el que la falsa y la verdadera teología se apartan es en la doctrina del pecado. La Ciencia Cristiana nada sabe del pecado. Dominada por la idea de que el hombre es coexistente con Dios y que no tiene entidad verdadera aparte de Dios (Science and Health, 103ª edición, p. 471), afirma que el pecado es sólo una creencia de la mente mortal. La señora Eddy declara "que el hombre es incapaz de pecar, enfermar y morir, en tanto deriva su esencia de Dios y no posee un poder simple original o no derivado. De ahí que el hombre auténtico no puede apartarse de la santidad" (página 471). El lema de Science and Health es que "al mal se le debería negar identidad o poder, porque nada tiene de la coloración divina" (página 475), que "el mal no es más que una ilusión, no teniendo el error fundamento real, al ser una creencia falsa" (página 476), que "el mal solo puede parecer real, al atribuir realidad a lo irreal" (página 466), que "el mal es el horrible engaño e irrealidad de la existencia" (página 103). Todas esas declaraciones se condesan en esta: "El mal no tiene realidad. No es persona (de ahí que no hay diablo, siendo esa idea 'puro espejismo'; (página 559), ni lugar (de ahí que no existe el infierno), ni cosa (de ahí que no hay responsabilidad), sino que es simplemente una creencia, una ilusión del ser material" (página 237). De esta doctrina de la irrealidad del mal, la Ciencia Cristiana enseña que el pecado no tiene existencia, "existiendo solo mientras dura la ilusión material" (página 207). El principio de la Ciencia Cristiana sobre "la irrealidad del mal" va en dirección contraria a la doctrina bíblica de la responsabilidad moral del hombre. La Biblia dice: "El alma que pecare morirá" (4 'Con tu sabiduría y tu entendimiento has adquirido riquezas para ti, y has adquirido oro y plata para tus tesoros. 20 Y vino a mí la palabra del SEÑOR, diciendo: […]Ezequiel 28:4,20); la Ciencia Cristiana afirma: "El alma no puede pecar." La doctrina bíblica dice: "Si decimos que no tenemos pecado nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está en nosotros" (1 Juan 1:18); la doctrina de la Ciencia Cristiana afirma: "El hombre es incapaz de pecar." La Biblia declara: "Él es justo para perdonarnos de nuestros pecados" (Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.[…]1 Juan 1:9); la Ciencia Cristiana dice: "Suponer que Dios perdona nuestros pecados es no entender el Amor." La Biblia declara: "El que encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta encontrará misericordia." (El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia.[…]Proverbios 28:13); la Ciencia Cristiana niega la realidad del pecado.

Expiación.
Al negar la realidad del mal y la existencia del pecado, la Ciencia Cristiana niega el hecho de la expiación. Según su enseñanza Cristo no sufrió o murió para liberar a los hombres del pecado. De hecho, la Ciencia Cristiana niega totalmente la realidad del sufrimiento de Cristo y llama a su muerte "el gran espejismo." Pero la señora Eddy tiene dificultad para encarar su realidad histórica e incluso al costo de sacrificar su consistencia dice: "Si la sabiduría hubiera caracterizado todos los dichos de Jesús, no habría profetizado su propia muerte." En un párrafo sobre la "reconciliación" leemos que "Jesús ayudó a reconciliar al hombre con Dios, solamente al darle un verdadero sentido del Amor, el Principio divino de su enseñanza, que redimiría al hombre de la ley de la materia, por su explicación de la ley del Espíritu." (Science and Health, 103ª edición, p. 324). Aquí se enseña que Jesús no reconcilió al hombre con Dios, sino que "ayudó a reconciliar al hombre con Dios" y que lo hizo "al darle un verdadero sentido del Amor." Ciertamente no es esto lo que enseñó Pablo. "Reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo" (Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida.[…]Romanos 5:10); "nos reconcilió consigo mismo por Cristo" (Y todo esto procede de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por medio de Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación;[…]2 Corintios 5:18); "mediante la cruz reconcilió con Dios a ambos en un cuerpo" (y para reconciliar con Dios a los dos en un cuerpo por medio de la cruz, habiendo dado muerte en ella a la enemistad.[…]Efesios 2:16); "y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. Y a vosotros también que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte" (20 y por medio de El reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de El, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. 21 Y aunque vosotros antes estabais alejados[…]Colosenses 1:20-22). Es imposible reconciliar la doctrina de Pablo de la reconciliación con la de la Ciencia Cristiana. Pablo presenta la reconciliación como un hecho realizado por Cristo a través de su muerte. La Ciencia Cristiana presenta la reconciliación como un proceso, en el que Jesús ayuda al hombre al darle un sentido más verdadero del Amor. En un párrafo sobre la "sustitución" se lee: "Un sacrificio, por más grande que sea, es insuficiente para pagar la deuda del pecado. La expiación requiere constante autoinmolación por parte del pecador. Que la ira de Dios se vertiera sobre su amado Hijo es divinamente antinatural. Tal teoría es una fabricación humana. La expiación es un difícil problema en teología; pero su explicación más razonable es que el sufrimiento es un error del sentido pecaminoso, que la verdad destruye y que a su tiempo tanto el pecado y el sufrimiento caerán a los pies del amor perpetuo" (Science and Health, 103ª edición, p. 328). Las declaraciones de este párrafo están totalmente desviadas de las que hay en la Biblia. "Un sacrificio, por más grande que sea, es insuficiente para pagar la deuda del pecado", pero la Biblia dice: "Por su propia sangre entró una vez para siempre en el lugar santísimo, habiendo obtenido eterna redención" (y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna.[…]Hebreos 9:12); "se presentó una vez para siempre por el sacrifico de sí mismo para quitar de en medio el pecado" (De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo.[…]Hebreos 9:26); "en la cual somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre" (Por esta voluntad hemos sido santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo una vez para siempre.[…]Hebreos 10:10); "la expiación requiere constante autoinmolación por parte del pecador." Eso quiere decir que la expiación no es hecha por Cristo en favor del pecador, sino por el pecador para sí mismo. La Biblia enseña que no nos expiamos a nosotros mismos, sino que "recibimos" la expiación y que la recibimos a través de Nuestro Señor Jesucristo (Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien ahora hemos recibido la reconciliación.[…]Romanos 5:11). "Que la ira de Dios fuera derramada sobre su amado Hijo es divinamente antinatural. Tal teoría es una fabricación humana." Sin embargo, la Biblia dice que él fue "azotado por Dios" que "el Señor puso sobre él la iniquidad de todos nosotros" que "le agradó al Señor quebrantarlo" (4 Ciertamente El llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores; con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. 6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR […]Isaías 53:4,6,10) y que "no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros" (El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con El todas las cosas?[…]Romanos 8:32). En la Ciencia Cristiana no hay lugar para la expiación, tal como es entendida por los cristianos. En este sistema la salvación no es a través de un Salvador que se ofrece a sí mismo por el hombre, sino a través de una iluminación de la propia mente del hombre. Esta es la manera en la que la Ciencia Cristiana define la salvación: "Al explicar y demostrar el camino de la Ciencia Divina, él se convirtió en el camino de salvación para todos los que aceptan su palabra, que los mortales pueden aprender de él y escapar del mal. Al estar el hombre verdadero vinculado por la Ciencia a su Hacedor, los mortales solo necesitan volverse del pecado y perderse de vista a sí mismos para encontrar al hombre auténtico en su relación con Dios y reconocer la filiación divina" (Science and Health, 103ª edición, p. 211). Según esta enseñanza el medio de salvación no es un Salvador, sino la Ciencia Cristiana. "Cristo es la idea de la Verdad y esta idea viene para sanar la enfermedad del pecado, a través de la Ciencia Cristiana, que niega el poder corporal" (página 469), lo cual niega en su totalidad la idea de un Salvador personal. Por supuesto, en un sistema que niega la realidad del pecado, como mal moral, no hay lugar para la expiación. Entonces es necesario preguntarse, "¿en qué se convierte la expiación cuando el sufrimiento que no fue sufrimiento (sólo un "gran espejismo") en un cuerpo que no era cuerpo (sólo una "creencia mortal"), fue ofrecido en expiación por un pecado que no era pecado?".

Doctrina de la oración.
La oración como generalmente es entendida no tiene sitio en la Ciencia Cristiana. La oración implica que Dios es un ser personal consciente. La Ciencia Cristiana lo niega, declarando que Dios es principio, lo cual impide la oración. La señora Eddy pregunta: "¿Quién se pondría ante una pizarra y oraría al principio de las matemáticas que solucionara el problema? La regla ya está establecida y nuestra tarea es elaborar la solución. ¿Le pediremos al principio divino de todo lo bueno que haga su propia obra? Esa obra fue acabada hace mucho tiempo y sólo tenemos que disponernos nosotros mismos en la norma de Dios para recibir la bendición" (Science and Health, 103ª edición, p. 308). También afirma que "la oración a un Dios personal es un obstáculo, es una mala interpretación de la fuente y modo de todo lo bueno." El Cientista Cristiano puede declarar que él cree en la oración, pero si se ve presionado a definir la oración, señalará que "la oración es la afirmación del principio." "Una petición" escribe la señora Eddy "que otro haga por nosotros nunca hace nuestra obra. El hábito de pleitear con la mente divina, como se pleitea con un ser humano, perpetúa la creencia en Dios circunscrito humanamente" (página 308). La oración se define como "la habitual batalla para ser siempre bueno" (página 309). Se dice que "el único efecto benéfico de la oración para el enfermo está en la mente humana, haciendo que actúe más poderosamente sobre el cuerpo, a través de una fe ciega en Dios" y que "no es la Verdad lo que esto hace" (página 117), ya que la Ciencia Cristiana eliminaría toda oración por el enfermo, porque la "costumbre común de orar por la recuperación del enfermo encuentra ayuda en una fe ciega; mientras que la ayuda debería venir del entendimiento iluminado" (página 318). La idea de la oración, presentada en la Ciencia Cristiana, es muy opuesta a la idea y economía de la oración, tal como se presenta en la Biblia y como ha sido entendida y practicada por los cristianos de todas las épocas.

Las Escrituras.
La Ciencia Cristiana reconoce y atribuye a la obra de la señora Eddy, Science and Health, with Key to the Scriptures, una autoridad igual a la de la Biblia. Se adjudica gran importancia a ésta, pero cualquier pasaje que contradiga alguno de los postulados del sistema se rechaza. De ahí que la señora Eddy no dé explicación de Entonces el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz el aliento de vida; y fue el hombre un ser viviente.[…]Génesis 2:7, "y el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida y fue el hombre un ser viviente." Comentando este versículo, la señora Eddy pregunta: "¿Cómo puede la organización material ser la base del hombre? ¿Cómo puede lo no inteligente ser el medio de la Mente y el error el enunciador de la Verdad? ¿Es esto cierto? ¿O es una mentira sobre Dios y el hombre?" y responde: "Debe ser lo último, pues Dios maldice la tierra" (Science and Health, 103ª edición, página 517). Adán ha constituido un buen problema para los teólogos de todas las escuelas. La señora Eddy resuelve las dificultades y a su propio modo las solventa mediante una demostración de habilidad filológica. Sostiene que Adán es meramente un nombre para la "materia" que se opone a la "mente." Para demostrar esto afirma: "Divide el nombre Adán en dos sílabas y leerás a dam [en inglés], un dique. Esto sugiere el pensamiento de algo fluido, de mente mortal en solución" (página 233). Esos dos ejemplos de exégesis son ilustraciones de la forma en la que trata la Biblia. Tal tratamiento destruye completamente su majestad y significado. Una comparación de la estimación que la Ciencia Cristiana da a la Biblia y al libro Science and Health muestra el lugar relativo de cada uno en el sistema, tal como se aprecia en las dos columnas.

LA BIBLIASCIENCE AND HEALTH
(1) En parte compuesta de leyendas, fábulas, alegorías y mitos(1) Verdad revelada, la palabra perfecta de Dios
(2) Llena de confusiones(2) Verdad incontaminada
(3) Llena de miles de errores(3) Verdad sin mezcla de error humano
(4) Una compilación de documentos humanos(4) Enseñanza divina
(5) Contiene declaraciones que no son verdaderas(5) Enseñanza infalible

Esta comparación se puede llevar a una mayor extensión, pero es suficiente para mostrar el superior lugar que la Ciencia Cristiana da al libro de la señora Eddy.

Culto.
La Ciencia Cristiana centra el pensamiento en el yo y en el yo libre de toda enfermedad, pecado, sufrimiento y tristeza. Si la realidad de la enfermedad y el sufrimiento se niegan, los canales de simpatía y filantropía se secan. Si la realidad del pecado y la muerte se niegan, ese acto apaga todo ardor misionero. La Ciencia Cristiana construye espléndidos templos de piedra y los adorna con todo el genio del arquitecto y el artista, pero la Ciencia Cristiana no construye hospitales ni orfanatos ni escuelas; pues la enfermedad, que necesita un hospital, la carencia, que necesita un orfanato, y la ignorancia, que necesita una escuela, no tienen existencia real. Son sólo espejismos de la mente mortal. El cristianismo verdadero construye iglesias, pero no derrocha todo su dinero en ellas, pues hay hospitales y asilos y escuelas que han de ser construidas, con el dinero de aquellos que se arrodillan ante la cruz de Cristo y de la que aprenden que la verdadera economía de la vida es ministrar incluso a los más pequeños de los hijos de los hombres.