Historia

COLEGIANTES

Colegiantes (rhynsburgers) es el nombre de una rama de los remonstrantes en Holanda. En 1619 el ministro remonstrante Christopher Sopingius tuvo que dejar su puesto en Warmond, por lo que Gysbert van der Kodde propuso que la congregación tuviera servicios sin el ministerio de un pastor. Tales exercitia o colloquia prophetica fueron comunes en el tiempo de la Reforma. Alguien oraba y leía y otro se sentía inclinado a hablar a la congregación. Al principio las reuniones eran celebradas cada mes y posteriormente cada semana. Tras la muerte del príncipe Mauricio (1625) a los ministros remonstrantes se les permitió regresar, pero van der Kodde se opuso al asentamiento de un ministro en Warmond y con varios seguidores se trasladó a la vecina localidad de Rhynsburg, donde continuaron con sus cultos.

El ejemplo de Rhynsburg fue imitado, formándose otros collegia en varios lugares, durando uno de ellos (en Rótterdam) hasta 1787. Los delegados se reunían anualmente en Rhynsburg (1661-64), donde se celebraba la Cena y los adultos eran bautizados. Un resultado de la residencia de Spinoza en Rhynsburg (1661-64) fue que muchos colegiantes aceptaron sus ideas y rechazaron la profecía y los milagros. Esto causó una división y durante años las dos partes estuvieron enfrentadas hasta que se efectuó una reconciliación a principios del siglo XVII.

Los colegiantes creían que el cristianismo había degenerado por la influencia de las sectas. Pedían libertad de opinión para todos y tolerancia mutua. No deseaban establecer una nueva Iglesia y admitían a todos los cristianos a sus reuniones. Eran notorios por su benevolencia, especialmente por el cuidado de los pobres y los huérfanos. No aspiraban a los cargos públicos y tenían horror hacia la guerra. Su importancia radica en el hecho de que defendieron el principio de la Reforma, el derecho del individuo en asuntos de religión, contra los que deseaban limitarlo.

La influencia del socinianismo polaco se discierne en dos particulares: el tipo liberal de doctrina y la práctica de la inmersión. Los colegiantes atrajeron grandemente a los menonitas, quienes no tenían centros educativos y se sintieron atraídos por la exégesis de la Biblia de los colegiantes. La última reunión parece que tuvo lugar el 27 de mayo de 1787.