Historia

CONSAGRACIÓN

Consagración es el acto de poner aparte formalmente una persona o cosa para ser dedicada a Dios mediante un rito religioso especial.

Obispo consagrando una iglesia, del Bendicional de San Æthelwold, c. 970-980. Additional MS 49598, f. 118v
Obispo consagrando una iglesia, Bendicional de San Æthelwold,
c. 970-980. Additional MS 49598, f. 118v
Las iglesias eran consagradas solemnemente ya en el tiempo de Constantino, tanto las que eran reedificadas tras la destrucción en tiempos de persecución (Eusebio, Hist. eccl., x. 2-5) como las nuevas (Eusebio, Vita Constantini, xlv). El pensamiento fundamental era naturalmente la idea de que Dios había obtenido una nueva morada de presencia visible (comp. Agustín, Sermones, clxiii), a lo que posteriormente se asoció la máxima de que el sacrificio de la misa nunca podía ser realizado sin un altar y, salvo casos de necesidad, sólo en iglesias consagradas o capillas públicas. Incluso en tiempos comparativamente recientes las reliquias se usaron en relación con la consagración. En la Edad Media las ceremonias aumentaron; la más notable, según el Liber sacramentorum Gregorii Magni (después XII Kalendas Januarius), era que el obispo trazaba con cenizas los alfabetos griego y latino (anteriormente también el hebreo) diagonalmente de punta a punta de la iglesia, encontrándose las dos líneas en forma de cruz. El significado, tal como lo explicó Ivo de Chartres, era "la unión de ambos pueblos [gentiles y judíos] por el único lazo de la cruz." El actual ceremonial romano se encuentra en el pontifical y la consgración la efectúa el obispo. En la consagración de iglesias en la Iglesia oriental se da gran importancia a las reliquias (comp. A. Maltzew, Bitt-, Dank- und Weihegottesdienste, Berlín, 1897, p. xcix). Las iglesias protestantes no han de ser santificadas para la administración del culto. Sin embargo, se percibió la necesidad de algún acto análogo a la consagración (comp. la descripción de Seckendorf en la apertura de la iglesia del castillo en Torgau, en su Historia Lutheranismi, bk. iii, 118 y el sermón de Lutero, edición Erlangen, volumen xvii). En las liturgias posteriores las formas de consagración para objetos separados, como órganos y campanas, ocurre frecuentemente.

Ya en el siglo cuarto las iglesias sobre el Gólgota y el lugar de la resurrección se vieron abarrotadas con ocasión de los "encænia" o aniversarios de la dedicación de la iglesia (comp. la "Peregrinación" de Silvia de Aquitania, Palestine Pilgrim's Text Society, páginas 76-77). Isidoro de Sevilla (De officiis, i. 35) explica la festividad conmemorativa como un avivamiento de la encænia judía. Las lecturas de 1 Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existe. 2 Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, preparada como una novia ataviada para su esposo. 3 Ent[…]Apocalipsis 21:1-5 y 1 Habiendo entrado Jesús en Jericó, pasaba por la ciudad. 2 Y un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de los recaudadores de impuestos y era rico, 3 trataba de ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, ya que él era de pequeña estatur[…]Lucas 19:1-10 fueron trasladadas a las perícopas luteranas de los leccionarios medievales que estaban en uso en Alemania. Sin embargo, Lutero no fue parcial en la dedicación de las iglesias, observando (An den christlichen Adel) que "las dedicaciones de las iglesias deberían ser abolidas totalmente, viendo que nada producen sino tabernas, ferias y juegos". No obstante, la dedicación de iglesias persistió y puede ser que la asistencia masiva conspirara para mantenerlas. Tal vez esos excesos resultaban del hecho de que el día de la dedicación de la iglesia iba precedido por abstinencia, mientras que el día mismo era estimado como una fiesta de regocijo. Para los protestantes la dedicación de una iglesia no puede tener otro significado que el de una acción de gracias por las bendiciones de un estatus eclesiástico bien regulado.