Historia

CONSILIA EVANGELICA

Consilia evangelica (consejos evangélicos), es el nombre dado en la doctrina de la Iglesia católica a una clase de normas de conducta moral autorizada en el Nuevo Testamento. El término se usa en distinción a los præcepta ("mandatos"; es decir, obligaciones que no pueden ser pasadas por alto y que caen en la esfera del deber imperativo).

Jesús y el joven rico
Jesús y el joven rico
Origen y primer desarrollo.
La distinción retrocede a Tertuliano, quien repite las palabras de En cuanto a las doncellas no tengo mandamiento del Señor, pero doy mi opinión como el que habiendo recibido la misericordia del Señor es digno de confianza.[…]1 Corintios 7:25, "No tengo mandamiento del Señor, mas doy mi parecer" en De exhortatione castitatis, iv, y lo hace en otros cinco lugares, traduciendo la Vulgata el pasaje mencionado (præceptum domini non habeo, consilium autem do). Dos de las ideas que dieron a Tertuliano ocasión para exponer la distinción adquirieron a su debido tiempo gran importancia: esto es, "que lo que se puede ignorar es consejo más que mandato;" y que la renuncia a algo en sí mismo permitido (por ejemplo, el matrimonio) constituye un mérito. Esto lo repite Cipriano (De habitu virginum, xxiii), enseñándose la misma doctrina en el Pastor de Hermas (mandato cuarto, 4.2; símbolo cinco. 3.3). Es opinión bien fundada que fue Ambrosio el primero en formular expresamente la distinción entre præcepta y consilia (De viduis, xii). Después de él aparece en Optato, Jerónimo, notablemente Pelagio (ad Demetrium, ix-x) y también en Agustín. En referencia a la doctrina de este último, H. Renter (Augustinische Studien, Gotha, 1887, páginas 399-403, 426-427, 476) ha hecho notar un conflicto entre las dos tendencias. Por un lado la observancia externa y literal de los consejos (como los de pobreza y virginidad) se manda como norma más elevada de moralidad, proporcionando un nivel más alto de mérito. Por otro lado es dudoso medir por este método ese alto nivel de ultramoral, ya que toda conducta se aprecia a la luz de la intención moral interior.

Enseñanza tomista y medieval.
Entre el tiempo de Agustín y el de Tomás de Aquino la doctrina de los consejos toma cada vez un mayor peso hacia la primera tendencia, sosteniendo o exaltando el monasticismo como el estado de perfección. Sin embargo, en Tomás la otra tendencia también se impulsa. Según su Summa (II. 1, qu. 108, art. 4), los mandatos son dados "según aquellas cosas que son necesarias para obtener el fin de la felicidad eterna", pero los consejos "sobre aquellas por medio de las cuales uno puede obtener el fin predicho mejor y más rápidamente." El hombre permanece entre las cosas de este mundo y los bienes espirituales. Adherirse totalmente a los primeros está prohibido por los mandamientos, pero no es necesario cortar absolutamente con ellos para alcanzar la bienaventuranza eterna; "sin embargo se llegará a ella más rápidamente rechazando totalmente los bienes de este mundo y para eso están los consejos evangélicos." Caen bajo estos tres encabezamientos generales: pobreza, castidad y obediencia; a los cuales también se pueden referir diversas especificaciones particulares. Secunda secundæ trata de los consejos bajo "el estado de perfección." La cuestión 184, art. 3 enseña que la percepción consiste essentialiter en el mandato del amor, pero instrumentaliter depende de los consejos. Son "instrumentos para obtener la perfección"; remueven los obstáculos a los más altos niveles del amor, ya que el amor cumple cualquier mandato por cualquiera que lo profese, incluso en el menor grado. En la Edad Media se enumeraron doce consejos, encontrados especialmente en el Sermón del Monte; y según los tres encabezamientos generales antedichos, que concernían a las órdenes religiosas, había recomendaciones, como por ejemplo, el mandato "ama a tus enemigos" (Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen,[…]Mateo 5:44), "no resistáis al que es malo" (39 Pero yo os digo: no resistáis al que es malo; antes, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra. 40 Y al que quiera ponerte pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa. 41 Y cualquiera que te obligue a ir […]Mateo 5:39-41), etc.

Enseñanza protestante.
Lutero confrontó la idea de Tomás de Aquino de que los más altos niveles del amor no son mandatos. Él condenó cada infracción de la ley sobre la base de que demanda absoluto cumplimiento; la "perfección" inferior no está permitida, sino que es un pecado, que sin embargo, Dios perdona a condición de la fe, arrepentimiento diario y enmienda moral. Las confesiones luteranas se oponen a la doctrina romana de los consejos, porque establecen los merita supererogationis (Confesión de Augsburgo, xxvii. 12; Apología, xxvii. 24-26, 39); porque permite la venganza privada (Augs. Con., xxvii. 54; Apología, xvi. 59) y arroja dudas sobre la sociedad civil (Confesión de Augsburgo, xxvii. 55; Apología, xvi. 56; comp. también Confesión de Augsburgo, xxvii. 61; Apología, xxvii. 9). No se puede negar que entre las normas morales que conciernen a la cristiandad en su conjunto están al mismo nivel los "mandatos de Dios" (La circuncisión nada es, y nada es la incircuncisión, sino el guardar los mandamientos de Dios.[…]1 Corintios 7:19), "mandatos del Señor" (versículos 25,10) y también los "juicios" de Pablo. Los "juicios" de Pablo divergen de sus propios "mandatos" (comp. 10 Y doy mi opinión en este asunto, porque esto os conviene a vosotros, que fuisteis los primeros en comenzar hace un año no sólo a hacer esto, sino también a desear hacerlo. 8 No digo esto como un mandamiento, sino para probar, por la solicitud de o[…]2 Corintios 8:10,8; Fuera de esto, según el Señor ha asignado a cada uno, según Dios llamó a cada cual, así ande. Y esto ordeno en todas las iglesias.[…]1 Corintios 7:17). La característica esencial de sus "juicios" consiste en el hecho de que no son "para tenderos lazo" (Y esto digo para vuestro propio beneficio; no para poneros restricción, sino para promover lo que es honesto y para asegurar vuestra constante devoción al Señor.[…]1 Corintios 7:35). Es decir, no esclavizan, no obligan a todos porque su aceptación supone un don (charismata) de Dios (versículo 7). En base a 1 En cuanto a las cosas de que me escribisteis, bueno es para el hombre no tocar mujer. 2 No obstante, por razón de las inmoralidades, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. 3 Que el marido cumpla su deber para con su […]1 Corintios 7 podemos correctamente distinguir entre el consejo y la fuerza absoluta de un mandamiento; y de hecho una norma similar ocurre en 11 Pero El les dijo: No todos pueden aceptar este precepto, sino sólo aquellos a quienes les ha sido dado. 12 Porque hay eunucos que así nacieron desde el seno de su madre, y hay eunucos que fueron hechos eunucos por los hombres, y también hay eunuco[…]Mateo 19:11-12. Pero las doctrinas paulina y luterana en cuanto a estos "consejos" en ninguna manera se pueden identificar con la doctrina católica de los "consejos." La auténtica definición general es que los consejos son normas auxiliares para el discernimiento de los mandatos obligatorios que gobiernan a un cristiano en su situación particular.