Historia

CONSTANZA, OBISPADO DE

Obispado de Constanza es el nombre de la sede episcopal en esa ciudad, no pudiéndose determinar su origen con exactitud. En el periodo romano no se menciona ningún obispado en el noroeste de Helvetia, aunque en las suscripciones al sínodo burgundio de Epao (517) y los sínodos francos de Orleáns (541, 549) aparecen los nombres de dos obispos de Vindonissa, un nombre que todavía está preservado en el de la localidad de Windisch en la confluencia del Aar y el Reuss. Aquí estuvo el cuartel general de las legiones XI y XII, existiendo probablemente una iglesia allí en aquellos días. La última mención de un episcopado es la firma de Gramático como episcopus ecclesiæ Uindunnensis en 549. A principios del siglo VII una autoridad fiable, la Vita Columbani, menciona un obispo en una de las localidades 'vecinas' a Bregenz. Las sedes episcopales más cercanas son Augsburgo, Chur y Vindonissa, pero ninguna de ellas podía ser denominada vicina urbs. Es una suposición natural, por tanto, que la ciudad de Constancio, fundada al final del periodo romano, fuera en ese tiempo sede episcopal, reemplazando probablemente a la de Vindonissa entre 549 y 610. Incluyó todo el territorio de los alamanos no incluido en la antigua diócesis de Chur, Augsburgo, Estrasburgo y Basilea y se extendía desde el Aar y el Rin hasta el Iller y desde el curso medio del Neckar a San Gotardo, incluyendo las tierras altas suabas y abarcando la mayor parte de la actual Württemberg, Baden meridional y Suiza central y nororiental. Ninguna diócesis alemana fue tan rica en monasterios prominentes, estando entre los mejor conocidos Saint Gall, Reichenau, Kempten, Zurich, Lindau, Einsiedeln, St. Blasien, Petershausen, Muri y Weingarten.

Originalmente sujeta al arzobispado de Besançon, Constanza fue puesta bajo la jurisdicción de Maguncia, cuando ésta fue elevada por Bonifacio a la dignidad de sede metropolitana de Alemania. Aquí, como en otras partes durante la Edad Media, la elección canónica de obispos dio paso a la candidatura real, debiendo probablemente todos los obispos del siglo XI su puesto a este sistema. Otón I (1071-86) fue un fuerte partidario de Enrique IV y aunque los dos obispos que cubrieron el periodo desde 1127 a 1165 fueron canónicamente escogidos, durante la batalla con Barbarroja, Constanza se puso del lado usualmente del pretendiente imperial del papado. En 1220 se completó el proceso de adquirir la dignidad temporal de príncipe del imperio por el obispo; aunque la jurisdicción secular abarcó solo treinta kilómetros cuadrados, lo que era una pequeña parte de la diócesis, no incluyó la ciudad sede. En el siglo XIV las disputadas elecciones papales y episcopales produjeron gran perturbación, hasta que el largo gobierno de Enrique III de Brandis, abad de Einsiedeln (1357-83), restauró el orden. En la Reforma la mayor parte de la diócesis suiza adoptó la nueva fe, mientras que el duque Ulrich introdujo el protestantismo en Württemberg en 1534. La ciudad de Constanza se decantó por los principios zwinglianos y fue una de las cuatro ciudades que presentaron la Confesión Tetrapolitana en la Dieta de Augsburgo en 1530. En 1526 el obispo trasladó su residencia a Meerstadt, donde sus sucesores prefrieron quedarse, incluso después de la victoria de los ejércitos imperiales que aplastaron tanto al protestantismo como la libertad de la ciudad. Pero aunque la diócesis había pasado por muchos peligros, cayó víctima de los cambios causados por la Revolución Francesa. La Paz de Lunéville (1802) abolió la soberanía temporal del obispo, que fue dividida entre Baden y Suiza. El obispado mismo entró en desorden generalizado y el territorio suizo, tras ser administrado durante un tiempo por un vicario apostólico, fue asignado a las sedes de Basilea, Chur y Saint Gall. El último vestigio de la antigua diócesis desapareció en 1821, cuando el pequeño resto fue reincorporado con la diócesis de Friburgo, sede metropolitana de la nueva provincia del alto Rin.