Historia
CONSTANZA, OBISPADO DE
Originalmente sujeta al arzobispado de Besançon, Constanza fue puesta bajo la jurisdicción de Maguncia, cuando ésta fue elevada por Bonifacio a la dignidad de sede metropolitana de Alemania. Aquí, como en otras partes durante la Edad Media, la elección canónica de obispos dio paso a la candidatura real, debiendo probablemente todos los obispos del siglo XI su puesto a este sistema. Otón I (1071-86) fue un fuerte partidario de Enrique IV y aunque los dos obispos que cubrieron el periodo desde 1127 a 1165 fueron canónicamente escogidos, durante la batalla con Barbarroja, Constanza se puso del lado usualmente del pretendiente imperial del papado. En 1220 se completó el proceso de adquirir la dignidad temporal de príncipe del imperio por el obispo; aunque la jurisdicción secular abarcó solo treinta kilómetros cuadrados, lo que era una pequeña parte de la diócesis, no incluyó la ciudad sede. En el siglo XIV las disputadas elecciones papales y episcopales produjeron gran perturbación, hasta que el largo gobierno de Enrique III de Brandis, abad de Einsiedeln (1357-83), restauró el orden. En la Reforma la mayor parte de la diócesis suiza adoptó la nueva fe, mientras que el duque Ulrich introdujo el protestantismo en Württemberg en 1534. La ciudad de Constanza se decantó por los principios zwinglianos y fue una de las cuatro ciudades que presentaron la Confesión Tetrapolitana en la Dieta de Augsburgo en 1530. En 1526 el obispo trasladó su residencia a Meerstadt, donde sus sucesores prefrieron quedarse, incluso después de la victoria de los ejércitos imperiales que aplastaron tanto al protestantismo como la libertad de la ciudad. Pero aunque la diócesis había pasado por muchos peligros, cayó víctima de los cambios causados por la Revolución Francesa. La Paz de Lunéville (1802) abolió la soberanía temporal del obispo, que fue dividida entre Baden y Suiza. El obispado mismo entró en desorden generalizado y el territorio suizo, tras ser administrado durante un tiempo por un vicario apostólico, fue asignado a las sedes de Basilea, Chur y Saint Gall. El último vestigio de la antigua diócesis desapareció en 1821, cuando el pequeño resto fue reincorporado con la diócesis de Friburgo, sede metropolitana de la nueva provincia del alto Rin.