Historia
CÓRDOBA

Óleo de Dionisio Baxeiras, finales del siglo XIX
El primer sínodo celebrado en 839 tenía como objetivo suprimir a los casianos, seguidores de un tal Casiano, que habían provocado problemas en Epagro, diócesis de Egabra (Cabra), por su laxitud sobre el matrimonio, oposición a la veneración de reliquias, excesivo rigor en el ayuno y la petición de que el pan eucarístico fuera recibido en la mano en lugar de en la boca. Más importantes son los sínodos celebrados bajo el emir Abderramán II († 852) y su sucesor Muhammad. El primero fue convocado en 852 por Abderramán para intentar controlar el fanatismo de ciertos cristianos que buscaban el martirio, al denigrar al profeta de los musulmanes y en otras formas innecesariamente ofensivas. Los obispos que asistieron, incluyendo Hostegisis de Málaga y Recafredo de Sevilla (o según otros de Mérida), condenaron la búsqueda del martirio y sancionaron la ley del Estado prohibiéndolo. Las actas del sínodo fueron eliminadas por los ortodoxos y su contenido se conoce solo por los escritos de Eulogio. Es destacable que la mayoría justificó su actitud hacia los musulmanes porque adoraban al único Dios y reconocían los principios de moralidad y revelación. Hubo dos sínodos posteriores, en 862 y 863, pero dominados por Hostegisis. En el primero un abad, Sansón, dirigente de los extremistas mencionados, fue condenado como hereje por acusar a Hostegisis de enseñar ideas antropomórficas sobre Dios y en el segundo el obispo Valentino de Córdoba, que ayudó a Sansón, fue depuesto, emitiéndose varios decretos de acuerdo con las ideas y prácticas de la facción laxa. Para los concilios de 1494 y 1540 comp. Hefele, Conciliengeschichte, viii. 364, 796.
La universidad de Córdoba fue fundada hacia el año 980 por el califa Al-Hakam II. Ciertamente la teología y la jurisprudencia ya habían sido cultivadas en Córdoba antes de ese tiempo por profesores famosos, pero se debió al ímpetu y energía de Al-Hakam que se fundaran cátedras para otras ramas del saber, ampliándose la biblioteca y floreciendo una universidad. Que la biblioteca llegó a contar con 600.000 libros puede ser una exageración, pero ciertamente era la mejor de la España árabe. En el tiempo de su mayor prosperidad (c. 1100) Córdoba tuvo el mejor observatorio astronómico de Europa, siendo renombrada por el estudio de astronomía, matemáticas, medicina y filosofía. Posteriormente fue sede del estudio de Aristóteles, siendo mediadora entre la antigua filosofía y la especulación medieval. Su maestro más famoso fue Averroes (nacido en Córdoba en 1126) y su alumno más famoso Maimónides.