Historia
COREPÍSCOPO
Corepíscopo (griego chorepiskopos, 'obispo rural') es el nombre dado a una clase de ayudantes de los obispos en la administración de sus diócesis, desde el siglo III al XI. Como el nombre implica sus servicios los ejercían mayormente en distritos rurales. En el siglo IV asistieron a los concilios igual que los obispos (Ancira, 314; Neocesarea, entre 313 y 325; Antioquía, 341) y tuvieron algunas prerrogativas, aunque la cuestión de si recibieron consagración episcopal es objeto de debate. En ese siglo hubo una tendencia a restringir sus poderes y hacerlos totalmente dependientes de los obispos diocesanos. Los concilios de Sárdica y Laodicea intentaron suprimirlos totalmente, prohibiendo la instalación de obispos en lugares rurales y proveyendo para las necesidades de esas regiones mediante visitadores itinerantes de carácter meramente sacerdotal. Esos esfuerzos tuvieron solo un éxito parcial, continuando la institución en uso en el este hasta el siglo VI, aunque en entera subordinación a los obispos diocesanos y sin pretensiones añadidas de carácter estrictamente episcopal. En el oeste los corepíscopos son conocidos solo desde el siglo VIII como ayudantes o diputados de obispos misioneros en las nuevas diócesis, o como administradores de las sedes vacantes. No hay relación demostrable con el uso oriental. En el siglo IX se hallan también en las ciudades en las que los obispos estaban muy ocupados con asuntos de Estado. La legislación reformadora de ese periodo, apelando a los cánones orientales, subrayó su dependencia de los obispos diocesanos y hacia mediados de siglo acometió su supresión totalmente. Desaparecieron en la primera mitad del siglo X en Francia, pero en las diócesis alemanas extensivas, apoyados por Rabán Mauro, mantuvieron su existencia hasta mediados de ese siglo, hallándose en Irlanda hasta el siglo XIII. Su lugar lo ocuparon en gran medida los archidiáconos.