Historia
CRUZ Y SU USO COMO SÍMBOLO, LA
- El signo de la cruz
- Su forma
- Como amuleto. Simbolismo eclesiástico
- La cruz en el arte. Diferentes formas
- Símbolos pre-cristianos similares

Pinacoteca Estefano Rambaldi, San Remo
El significado e importancia de la cruz en el cristianismo se debe obviamente a su asociación con la muerte de Jesús. Su asociación histórica y su relación con la salvación hizo de la cruz el emblema del cristianismo ya desde el principio. El acto simbólico conocido como el signo de la cruz aparece muy pronto, significando, por supuesto, la muerte de Cristo en la cruz; pero inevitablemente la importancia quedó asociada al mero acto, creyéndose que ayudaba a procurar la bendición y eficacia de ese santo suceso y del Cristo exaltado. Ya a mediados del siglo segundo se había desarrollado una concepción y una aplicación supersticiosa en la fe popular de la Iglesia, no sin apoyo de la teología, que concebía la realización del acto como un poderoso medio contra la voluntad de los demonios, por los que muchos creían estar acosados y amenazados. El método también se aplicó en caso de enfermedad y otros peligros, antes de una batalla y en otras ocasiones. La señal se hacía usualmente en la frente, pero también en otras partes del cuerpo, que se suponían necesitaban su operación protectora. El signo también se usó contemporáneamente en la adoración pública, para otorgar una bendición o la consagración y protección contra el mundo impío y su supuesta eficacia salió a la luz especialmente en el exorcismo. Posiblemente el reproche pagano de adorar la cruz tuviera alguna relación con esta práctica en su totalidad.
Su forma.
El desarrollo medieval generó en algunos aspectos un considerable aumento del uso del signo de la cruz en la adoración pública. La Iglesia occidental presentó la doble forma del denominado signo latino y alemán de la cruz. El primero se hace al tocar la frente y el pecho y luego el hombro izquierdo y el derecho con la mano derecha abierta, usando la fórmula: In nomine patris et filii et spiritus sancti amen; o: Adjutorium nostrum in nomine domini, o: In nomine domini nostri Jesu Christi. La forma alemana consiste en tocar la frente, labios y pecho con el pulgar y dedos de la mano derecha juntos, mientras que la izquierda descansa sobre el pecho. Las palabras que lo acompañan son: "En el nombre de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Amén." Los griegos ponen el pulgar, el índice y el dedo medio de la mano derecha juntos, cerrados los otros dos en la palma de la mano y de esta manera tocan la frente, el pecho, el hombro derecho y el izquierdo. Los tres dedos extendidos denotan para ellos la confesión de la Trinidad; los dos cerrados expresan la fe en la naturaleza divina y humana de Cristo. Su fórmula reza: "Santo Dios, Santo fuerte, Santo inmortal, ten misericordia de nosotros." Las iglesias luteranas han retenido el signo de la cruz en actos particulares de devoción (bautismo, comunión y algunos otros) e igualmente la Iglesia anglicana, mientras que el protestantismo reformado lo rechaza estrictamente.
Como amuleto. Simbolismo eclesiástico.
A la apreciación privada y devocional del valor de la cruz como símbolo se corresponde la extensión y abundancia de su representación, incluso en la era cristiana antigua. La fase supersticiosa del asunto está ejemplificada en el uso de la cruz sobre inscripciones en amuletos, tomando el amuleto mismo forma de cruz. La señalización de paredes, puertas y objetos domésticos con una cruz puede en muchos casos atribuirse al mismo motivo. Sin embargo, la cruz aparece en su mayor parte como símbolo y expresión de cristianismo. Por tanto su uso aumenta con el progreso victorioso de la nueva religión en el mundo pagano desde el tiempo de Constantino el Grande. Los ornamentos se señalizan con ella, especialmente anillos, indumentaria y diversos utensilios como lámparas, cajas, peines y joyeros, al igual que sarcófagos y epitafios. El uso eclesiástico no se queda atrás del uso privado. La cruz se convierte en la señal externa y visible de los edificios eclesiásticos. Luego el Estado hizo que circulara en sus monedas por todos sus dominios y más allá, coronando el globo imperial, el cetro y la corona.

En el oeste hubo una poderosa reacción con motivo de la Reforma, al menos hasta donde el uso supersticioso e indigno de la cruz como símbolo era cuestionable. Pero aunque el protestantismo reformado tomó medidas radicales sobre el asunto, el movimiento luterano, consistentemente con su propia naturaleza, se limitó a eliminarla de las prácticas no evangélicas.

Es indudablemente cierto que ya antes del tiempo de Constantino la cruz se usó en el arte plástico y la pintura y especialmente en las artes menores, aunque sólo infrecuentemente. Pero las representaciones antiguas existentes son posteriores a Constantino, lo cual se explica por la gran riqueza de material monumental preservado a partir de entonces, pero se debe también a una predilección creciente que se originó en el tiempo de Constantino o después, haciéndose las representaciones más y más frecuentes según pasaba el tiempo. Las formas más antiguas, probablemente simultáneas en origen son la "cruz griega" (+) y la "cruz latina" (crux immisa, †). La cruz quedó anticipada, aunque no intencionalmente, en la letra griega "Χ" del monograma de Cristo. A veces se combinó con las letras "alfa" y "omega" o se rodeó por un círculo o fue reproducida con palomas o flores. Se adornó con piedras preciosas y se asoció con el monograma en el lábaro triunfal. Como emblema se eleva en la cúpula estrellada, sostenida por ángeles inmóviles en el aire y en el siglo quinto aparece en el nimbo de Cristo, impartiendo al mismo su característica forma hasta el día actual. Menos frecuente es la forma "tau" de la cruz ("cruz de San Antonio" o "cruz egipcia", crux commisa), que se originó en las reflexiones simbólicas de los escritores eclesiásticos y no tiene existencia antes del siglo cuarto. A la Edad Media pertenecen la "cruz de San Andrés" (x, crux decussata), que la leyenda atribuyó al martirio de ese apóstol, la cruz papal con tres travesaños y la patriarcal con dos y numerosas otras elaboradas sobre las líneas tradicionales fundamentales y pertenecientes instintivamente a la heráldica, como la cruz de Malta, la cruz de Santiago y otras.
Símbolos pre-cristianos similares.
Símbolos pre-cristianos similares equivalentes nunca han tenido una relación intrínseca con la cruz cristiana, aunque tal relación ha sido y es persistentemente afirmada. La "cruz ankh" que ha sido transferida en casos aislados al arte copto, ha sido meramente reconstruida y transformada en la cruz de Cristo. La esvástica (crux gamminata), un antiguo símbolo profiláctico existente en muchos pueblos, tal vez debe su no infrecuente adopción por los cristianos a su parecido a la cruz; al menos este parecido puede haber hecho la adopción más fácil.