Historia
CRUZADA DE LOS NIÑOS

Aunque se menciona en más de cincuenta crónicas fechadas desde el siglo XIII, mucho sobre esta cruzada permanece en la oscuridad. Los relatos en las crónicas a veces no contienen más que una línea o dos y otras fuentes son fragmentarias y en ocasiones están fantasiosamente descritas. Por eso, los aspectos cruciales de la Cruzada de los Niños son controvertidos. Por ejemplo, los eruditos del periodo han debatido si el movimiento fue realmente una cruzada y si los participantes eran jóvenes. A pesar de su designación popular, no fue oficialmente una cruzada, pues para serlo debía contar con la aprobación papal e Inocencio III (1198-1216) no la convocó. Los auto-proclamados cruzados se proponían recuperar Jerusalén y la verdadera cruz (una supuesta reliquia de la cruz en la que Jesús fue crucificado) que se había perdido en la batalla de Ḥaṭṭīn (1187) contra los musulmanes. No obstante, la palabra latina pueri, muchachos o niños, que es el término usado por los escritores del siglo XIII para referirse a los participantes, llevaron la insignia de la cruz (como todos los cruzados) e hicieron el voto, que obligaba a los mayores de catorce años. Además, la Iglesia reconoció como válido su voto, lo cual se demuestra porque en 1220 el papa Honorio III absolvió a un "estudiante pobre" llamado Otto de su voto de cruzado. Aunque Honorio se refiere a una "multitud de otros pueri" que se unieron al movimiento, solo se recoge esta absolución y aunque una mayoría de las crónicas que mencionan la Cruzada de los Niños lo hacen en términos desaprobatorios, todas la llaman cruzada.
¿Eran realmente muchachos los pueri? Algunos eruditos, como el historiador alemán Peter Raedts, han argumentado que "pueri" en las crónicas y otros documentos no significa un grupo de cierta edad sino una clase social de campesinos empobrecidos y jornaleros de edad indeterminada. De hecho, muchos de los pueri y puelle ("muchachas") habrían pertenecido a esa clase social. Los cronistas subrayan la prominencia de gente joven en la Cruzada de los Niños, incluyendo madres, trabajadores urbanos y ancianos. Además varios cronistas afirman que algunos padres recluyeron a sus hijos en sus hogares para impedirles que se unieran al movimiento. Por tanto, parece probable que jóvenes fueran el elemento más conspicuo en la cruzada, aunque es probable que no estuviera compuesto exclusivamente de ellos.
Orígenes.
Otros movimientos populares de avivamiento como la Cruzada de los Niños aparecieron cuando se predicaron las cruzadas oficiales. La predicación suscitaba el entusiasmo colectivo, particularmente en zonas con una larga tradición de tales expediciones, como en la ciudad francesa de Chartres y su región adyacente. Comenzando en el tiempo de la primera cruzada a finales del siglo XI y continuando hasta el XIII, olas sucesivas de fervor cruzado barrieron esa región. Durante el invierno de 1211 y la primavera de 1212 la cruzada albigense se predicó contra los cátaros del sur de Francia, reclutándose una gran masa de efectivos militares en la zona mencionada. España, en la frontera cristiana occidental, era escenario de otro enfrentamiento contra los musulmanes. Una invasión musulmana desde el norte de África en 1210 desembocó en la caída del castillo de Salvatierra en 1211. Para Pentecostés se esperaba una batalla culminante en 1212. El papa Inocencio III procuró enérgicamente movilizar las oraciones de los cristianos en favor de la amenazada Iglesia española mediante procesiones en Roma el 16 de mayo de 1212. Es probable que similares procesiones se llevaran a cabo en Chartres el 20 de mayo. Con toda probabilidad un pastorcillo, Esteban de Cloyes, y otros compañeros suyos tomaran parte en ellas. El entusiasmo generado por esas procesiones dio origen a un movimiento popular cruzado cuyo propósito se resumía en aclamaciones de los pueri: "¡Señor Dios, levanta a la cristiandad!" y "¡Señor Dios, devuélvenos la verdadera cruz!".
La cruzada.
Bajo la dirección de Esteban, los participantes franceses en la cruzada de los niños se congregaron en Saint Denis, probablemente durante una feria anual conocida como Feria Lentid (8-24 de junio). Estimaciones de sus contemporáneos calculan entre 15.000 y 30.000 los seguidores de Esteban. El anónimo cronista de Laon dice que Esteban fue instruido por un pobre peregrino, que dijo ser Jesús, para que entregara al rey Felipe Augusto de Francia unas cartas. Nada se reveló del contenido de las mismas, si es que realmente existieron, ni de ninguna reunión con el rey. Sin embargo, éste ordenó que los pueri se dispersaran. Aunque nada más se sabe de Esteban, bandas de pueri pueden haber llegado al norte y este hasta la ciudad de Saint Quentin. En ese lugar los pueri franceses desaparecen del registro histórico, desconociéndose su paradero, pero es posible que algunos llegaran a la ciudad alemana de Colonia entre el 14 y el 18 de julio. El contacto con los pueri franceses es el origen más probable de la Cruzada de los Niños en Alemania, que comenzó hacia ese tiempo.
Para llegar a Tierra Santa, Nicolás de Colonia dirigió a los pueri alemanes hacia el sur, a Maguncia y Spira. Hay razones para suponer que había pueri franceses, así como otros de la región entre Francia y Alemania, entre ellos. Poco se sabe de Nicolás salvo que era originario de las inmediaciones de Colonia y que portaba una cruz en forma de T, que era su carismático emblema. Invocando el éxodo bíblico de Egipto y la división del Mar Rojo, proclamaron que el Mar Mediterráneo se abriría ante ellos. Entonces Nicolás llevó a los pueri por los Alpes hasta las ciudades italianas de Piacenza y Génova, donde, sin embargo, no pudieron encontrar un barco que los llevara a Tierra Santa. Su destino final es incierto, pudiendo haber viajado algunos de ellos por mar hasta Marsella, mientras que otros llegaron a Roma para pedir a los oficiales papales que anularan o retrasaran sus votos de cruzados. De los más de 7.000 pueri que llegaron a Génova, muchos se quedaron, al necesitarse mano de obra barata, al igual que en otras florecientes ciudades italianas. De este modo, lo que comenzó siendo una cruzada popular probablemente terminó en una emigración laboral masiva.
Según las crónicas, la Cruzada de los Niños fue un total desastre. Pocos de los cruzados regresaron de su viaje, muriendo la mayoría de hambre o ahogándose en el mar, mientras que otros fueron vendidos como esclavos. El relato de los cronistas portaba una claro mensaje: No era la voluntad de Dios. Pero por otro lado, la Cruzada de los Niños confirmó la creencia de Inocencio III de que el entusiasmo cruzado estaba lejos de fenecer. Menos de un año después convocó la quinta cruzada.