Historia

CURIA

Curia es un término amplio usado en la frase Curia romana, "la corte de Roma", para todo el sistema de oficiales de varias clases y grados que componen la administración del papa.

Dignatarios de la curia con el papa. Miniatura de las Decretales de Gregorio IX. Additional MS 23923, f.2
Dignatarios de la curia con el papa. Miniatura de las Decretales
de Gregorio IX. Additional MS 23923, f.2
El papa puede ser contemplado desde varias perspectivas: como obispo de Roma, como metropolitano de una provincia que comprende ocho diócesis, como primado del occidente romano; o, según la enseñanza católica, como sucesor de Pedro, príncipe de los apóstoles y punto central de toda la cristiandad; al ser también el gobernante temporal del Estado del Vaticano, la curia incluye un número de oficiales seculares cuyos deberes están relacionados en este aspecto a su posición de jefe.

Los cardenales.
Originalmente, ya que un metropolitano ordinario no tenía oficiales subordinados como tal, pero hacía uso de los que estaban asociados a su sede, los ayudantes del papa, no sólo en su posición como metropolitano, sino también en su posición como primado, fueron los presbíteros que estaban congregados alrededor de él como obispo de Roma. El obispo de Roma no tenía una iglesia especial, o, en frase posterior, no tenía catedral; en el periodo más antiguo conocido la ciudad estaba dividida en distritos, teniendo cada uno su iglesia principal. Al cargo de cada una de ellas el tituli era un sacerdote que representaba al obispo y quien, al estar puesto sobre una iglesia importante, llevó muy pronto el nombre incardinatus, cardinalis. Las reuniones de este presbyterium eran conocidas bien como sínodos o bien como consistorios y en todas ellas se trataban importantes asuntos para la administración no sólo de la iglesia local, sino del primado. Según el pontifical de Dámaso († 384) la ciudad fue dividida por el papa Marcelo (308) en 25 "títulos" y desde el principio los diáconos que habían tenido el cargo caritativo de los siete distritos, que fueron establecidos por Clemente I, quedaron asociados con ellos como cardenales. Bajo el papa Esteban III (IV) († 771) los obispos suburbanos fueron añadidos a ese número, que sin embargo varió mucho en diferentes períodos. En el siglo XII apenas sobrepasó los 30; en el XIII bajó hasta siete; el concilio de Basilea (1431-49) lo fijó en 24; en 1516 había sólo 13 cardenales; bajo Pío V († 1559) hubo a la vez hasta 76. Sixto V (1585-90) fijó el número en 70, para que fuera el mismo que el de los ancianos de Israel escogidos por Moisés. En esos estaban incluidos los seis "obispos suburbicarios" (Ostia, Porto, Frascati, Sabina, Palestrina y Albano), 50 cardenales sacerdotes y 14 cardenales diáconos. Sin embargo, las 70 plazas eran raramente cubiertas en algún momento.

Detalle del retablo mayor de Santo Tomás en Ávila, de Pedro Berruguete
Detalle del retablo mayor de Santo Tomás en Ávila,
de Pedro Berruguete
Según la ley actual, un cardenal es "creado" por el papa, dependiendo su elegibilidad de las mismas condiciones que en el caso del obispo, con una provisión especial contra la candidatura de una persona de ilegítimo nacimiento, aunque posteriormente sea legitimado. Debe haber estado durante un año, al menos, en las órdenes menores y no tener hijos o nietos, ni siquiera de un matrimonio previo legítimo, ni tener ninguna relación cercana (en primer o segundo grado de la computación canónica) con los cardenales existentes. Se supone que todas las naciones han de ser consideradas al hacer la elección, pero durante varios siglos los italianos fueron mayoría. Durante un tiempo algunos soberanos europeos tenían un derecho prescriptivo para proponer la creación de un cardenal que representara sus intereses en Roma, los cuales eran conocidos como cardenales coronados. La creación tiene lugar originalmente en un consistorio secreto y luego es proclamada públicamente. Algunas veces un cardenal puede ser creado y su nombre no ser publicado por algún tiempo, sino que es reservado in petto.

Los cardenales tienen rango inmediatamente después del papa, de quien son sus electores. Aunque en teoría cualquier católico puede ser elegible, incluso un laico, Urbano VI (1378) fue el último papa que no era cardenal. Tienen como insignia el capelo rojo con cordones pendientes, otorgado por Inocencio IV en 1245, la túnica roja (por Pablo IV, 1464) y el título de "eminencia" (Urbano VIII, 1630). Tienen el privilegio de una jurisdicción cuasi-episcopal dentro de sus propios "títulos", pueden llevar vestiduras pontificales allí y si son al menos sacerdotes, pueden conferir la tonsura de las órdenes menores a sus subordinados y miembros de su casa. El cardenal-obispo más antiguo es deán (decano) del sagrado colegio. Durante una vacante del papado atienden los detalles administrativos necesarios y proceden tan pronto como sea posible a la elección de un nuevo papa. El cardenal camarlengo (que equivale al archidiácono en el desarrollo histórico de las diócesis occidentales) recibió ya de antiguo el cargo de la administración general interna bajo el papa. Era ayudado por el vice-camarlengo o governatore para la jurisdicción criminal, el auditor cameræ para la jurisdicción civil y el tesoriere para la custodia de la propiedad. El cardenal vicario (análogo al arcipreste en los antiguos capítulos) ayudaba en las funciones episcopales locales de un obispo diocesano ordinario. Para la administración especial del "poder de las llaves" el papa tiene, como otros obispos, un miembro de lo que puede ser llamado su capítulo, el cardenal penitenciario.

Oficiales del Estado.
Hasta 1815 los Estados de la Iglesia fueron contemplados como lo que de hecho eran originalmente, simplemente posesiones del papa como terrateniente y que como tal administraba el patrimonium Petri, en tanto la nobleza no interfiriera o el pueblo de Roma preservara su antigua independencia. Cuando las provincias exteriores conocidas como legaciones fueron adquiridas, preservaron en gran medida sus antiguas constituciones, enviando meramente el papa un legado para asumir el gobierno principal y para que enviara los ingresos a Roma. En tanto este sistema "patrimonial" prevaleció, el cardenal camarlengo tuvo gran influencia y fue prácticamente ministro del interior y cabeza del departamento de finanzas (la camera apostolica). Hacia finales del siglo XV, cuando el papa se convierte más y más en un soberano secular normal de su territorio, se desarrolló gradualmente un ministro que debería representar el principio monárquico, llamado al principio el cardenal-sobrino, o, cuando esta designación fue inapropiada, cardenal-patrón y ahora cardenal secretario de Estado. Gradualmente absorbió muchas de las funciones del cardenal camarlengo, se hizo con el mando de los gobernadores legados y de las tropas papales y también cumplió las funciones de un ministro de Asuntos Exteriores, no sólo en asuntos puramente seculares, sino también eclesiásticos. Cuando después de 1815 las ideas modernas comenzaron a aplicarse a la organización de los Estados de la Iglesia católica, los asuntos de este oficio crecieron tanto que en 1833 se dividió: el antiguo secretario de Estado se limitó principalmente a Asuntos Exteriores y se creó otro secretario de Estado para asuntos internos, aunque subordinado al oficial original.

Judicatura y administración.
Al principio del siglo XVI las cuestiones legales fueron tratadas por la Rota, el más alto tribunal de los Estados papales; las cuestiones de gobierno por el colegio de cardenales reunidos en consistorio; las cuestiones de conciencia por el cardenal penitenciario y también el oficio conocido como Pænitentiaria, mientras que el papa tenía una oficina llamada Signatura, con ciertos asesores (referendarii) para asuntos que requirieran su firma personal. Esta última se dividía, según las dos clases de acción papal, administración espiritual y de justicia, en la Signatura gratiæ y justitia y posteriormente se convirtió en dos entidades distintas. Para el mantenimiento de un registro seguro y salvaguarda de abusos financieros se creó la cancillería (Cancellaria apostolica) a partir del antiguo cuerpo de notarios; y la Dataria surgió con el propósito de comprobar las firmas y registrar la inmensa masa de otorgamiento de beneficios, etc. Estas, con el secretariado de breves, que originalmente sirvió principalmente para la correspondencia privada del papa, constituyeron el sistema en el tiempo del concilio de Trento. Las que ahora existen como instituciones activas de la curia son el colegio de cardenales, la Pænitentiaria, la Dataria, el secretariado de breves y la cancillería.

Congregaciones.
Sin embargo, su posición se ha visto alterada en una considerable extensión por la creación de un número de comités permanentes de cardenales para ramas definidas de asuntos. Todas esas "congregaciones", además de los cardenales que estrictamente las componen (de los cuales la cabeza es llamado prefecto), tienen un número de expertos subordinados que tienen voz, aunque no voto, en sus reuniones y realmente hacen el trabajo en detalle. Usualmente son llamados consultores, algunas veces cualificadores, relatores, etc. La Congregación de la Inquisición (Congregación del Santo Oficio), de la cual el papa mismo fue prefecto, fue la congregación más antigua, fundada en 1542 a consecuencia de la Reforma, para la represión de toda clase de herejía. En 1965 el papa Pablo VI, respondiendo a numerosas quejas, reorganizó el Santo Oficio y le puso el nuevo nombre de Congregación para la Doctrina de la Fe. Fue fortalecida por la Congregación del Índice bajo Pablo V, para supervisar la publicación de libros. Al proclamarse los decretos del concilio de Trento, 1564, Pío IV estableció la Congregación del Concilio, para la implantación de esas decisiones y Sixto V en 1587 le dio el derecho expreso para decidir cuestiones (no de naturaleza dogmática) que podrían surgir sobre su interpretación. Al mismo tiempo creó tres más, la Congregación de Obispos y Regulares, para supervisar a los obispos y órdenes monásticas en general y sus relaciones mutuas, la Congregación de Ritos, para la supervisión de la adoración pública en todos sus detalles, canonización, etc. y la Congregación del Consistorio, para la preparación de asuntos que han de ser presentados ante el cuerpo completo de cardenales. En 1622 se añadió la Congregación de Propaganda Fide, para la centralización de la obra misionera entre los paganos y los no católicos y para el gobierno de la Iglesia católica en países no católicos. En 1626 se creó la Congregación de Inmunidades Eclesiásticas, para la protección de los derechos de la Iglesia en relación con el Estado; tras 1815 una gran parte de sus asuntos fueron transferidos a la Congregación sobre Asuntos Eclesiásticos Extraordinarios. En 1669 se creó la Congregación de Indulgencias y Reliquias; habiéndose creado desde entonces otras, a veces con un propósito temporal. En la mayoría de los asuntos sus distintos cuerpos son competentes para decidir independientemente, de acuerdo con sus facultades y su práctica tradicional, siendo llevados sólo los asuntos más importantes personalmente al papa.

Emisarios diplomáticos y solicitadores.
La exigencia de que cada solicitante debe aparecer ya sea en persona o mediante representantes ante el cuerpo con el cual tiene que ver su asunto ha llevado a la evolución gradual de un vasto sistema de mezquina diplomacia, en la que la influencia personal y la experiencia cuenta mucho. Durante muchos siglos cada diócesis tuvo sus propios emisarios acreditados ante la curia, representando frecuentemente a varios obispos. Atendían no sólo los asuntos traídos por el obispo mismo, sino también todos los que venían mediante él, tales como solicitudes de dispensas. Los detalles menores se dejaban en las manos de un oficial llamado spedizionere. La disminución del volumen de asuntos después de 1808, y el establecimiento de embajadas de tipo moderno en Roma, por las que muchos obispos se vieron obligados a tratar con la Santa Sede, desembocó en la desaparición de la distinción entre el agente y el spedizionere; el oficial que desempeña funciones, ahora que los obispos tratan una vez más directamente con el papa, es conocido comúnmente como solicitador de breves pontificales.