Historia

DANZANTES

Danzantes (dansatores, chorizantes) es el nombre dado a un grupo de frenéticos entusiastas de los siglos XIV y XV, cuyas peculiaridades ofrecen una mezcla de elementos físicos, espirituales y morales hallados en la vida popular de la Edad Media. Hicieron su aparición en Aachen en el verano de 1374, procediendo del sur de Alemania y esparciéndose por Colonia, sur de Metz y el oeste de Hainault. Su número se contó por millares, de ambos sexos, y casi exclusivamente de las clases bajas. Danzaban en las calles y dentro y fuera de las iglesias en un momento dado, hasta que quedaban completamente exhaustos. No prestaban atención a los sorprendidos espectadores, quedando sus mentes arrebatadas con la contemplación de las más fantásticas visiones. Algunas veces imaginaban que estaban vadeando una corriente de sangre, que para escapar de ella saltaban en el aire; otros veían los cielos abiertos y a Cristo en su trono. La condición mórbida mental que indudablemente estaba tras esas acciones tomó la forma de las ideas populares de su tiempo. Es probable que en muchos casos fuera solo simulada y que ociosos pícaros se les unieran e imitaran para obtener algún presente de los que se les daban, ofreciendo estas excitadas turbas el pretexto para inmoralidades de todas las clases. El clero y el pueblo en su conjunto no buscaron una explicación psicológica natural del fenómeno, sino que contemplaron a los danzantes como endemoniados; los sacerdotes intentaron ayudarles mediante exorcismos, mientras que el pueblo se inclinaba a atribuir su desgracia a sacerdotes indignos, cuyo bautismo no tenía validez suficiente para expulsar a los demonios. Los danzantes en su delirio invocaban a Juan el Bautista, lo que puede estar relacionado con el hecho de que la irrupción de las danzas ocurría en el tiempo cuando la celebración de su festividad en mitad del verano, con sus muchos excesos, estaba en su apogeo. Un movimiento similar ocurrió en 1418 en Estrasburgo, siendo costumbre invocar a San Vito para la cura de la enfermedad, a causa de la antigua tradición que desembocó en la aplicación del nombre 'baile de San Vito' a la enfermedad técnicamente conocida como chorea.