Historia

DEÁN

Deán es una palabra que procede del latín decanus, siendo originalmente un término militar que designaba al jefe de una decania o grupo de diez soldados. Pronto adquiriría el sentido general de supervisor de un pequeño número de inferiores, usándose en casas para los supervisores de esclavos y posteriormente en Constantinopla para los alguaciles.

En el uso eclesiástico se distinguen:
(1) Deanes monásticos, cuya autoridad se extendía sobre diez novicios (Agustín, De moribus ecclesiæ, i. 31).
(2) Deanes designados por un obispo para visitar y supervisar una parte de la diócesis, teniendo supervisión sobre la conducta oficial y privada de los sacerdotes, presidiendo (desde el siglo IX) en sus convenciones de distrito, etc. Un deán de esta clase era dependiente del archidiácono (Friedberg, Kirchenrecht, 188-189).
(3) Los deanes de catedrales son oficiales de las catedrales reconocidos ya en el siglo VIII. En la Iglesia anglicana el deán es el siguiente eclesiástico tras el obispo. Los cargos de la 'antigua fundación' (los más antiguos que la Reforma) son electivos; los de la 'nueva fundación' (creados por Enrique VIII) los nombra la corona. La jurisdicción del deán es suprema en su catedral en todos los asuntos salvo los de doctrina. Los deanes de Westminster y Windsor son independientes de toda autoridad eclesiástica superior.
(4) Los deanes rurales de Inglaterra son clérigos nombrados por el obispo para 'ejecutar los procedimientos del obispo e inspeccionar las vidas y maneras del clero y pueblo dentro de su jurisdicción' (Phillimore, Ecclesiastical Law). 'El deán y el capítulo' es el nombre dado en Inglaterra al cuerpo electoral de un obispo.
(5) En las iglesias luteranas el título deán es en su mayor parte sinónimo de superintendente, pero a veces significa un oficial subordinado. En las iglesias reformadas un deán es un supervisor del clero o la cabeza de un presbiterio en Francia. El cardenal más viejo es usualmente el decano del colegio de cardenales, presidiendo el consistorio en ausencia del papa, confiriendo al nuevo papa elegido las órdenes que pudiera no haber recibido y presidiendo la coronación papal.